lunes, 22 de julio de 2013
No se puede hacer casi nada por evitarlo
Missão,
sábado 09 de Março de 2013
Hay días en que me siento derrumbado
emocionalmente, y hoy fue un día de esos. No sé hasta cuándo una persona puede
aguantar ver tanto sufrimiento y ver que no se puede hacer casi nada por
evitarlo.
Antes
de salir de la Misión vino Júlio para hablar conmigo sobre su hermano Salomone.
Se está muriendo y un “médico” le pide 6000 mt para curarlo. Por la tarde, lo
llevé al hospital de Sábiè y el enfermero le dijo que lo estaban matando con
las medicinas que le vendió ese tal “médico”, porque le estaba dando pastillas
para la tensión cuando él no tiene problemas de tensión sino de Sida,
Tuberculosis y una tremenda cirrosis hepática. Se está muriendo y no podemos
hacer ya nada por él. Es la vida de un joven cuya pobreza no le dejó ver que el
alcohol no era una salida, sino un pasaporte para la muerte.
No
sé si veo sólo la parte negativa de la cuestión o es que no existe parte
positiva. Estos encuentros confieso que me comen la moral.
Inkomu!
Mi fe me dice que Tú estás en cada cruz y en cada crucificado. Ninguno de ellos
lleva culpa, son todos inocentes y todos llevan las marcas del crucificado. Ya
me dirás qué hago aquí, qué debo hacer, qué debo ser.
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