miércoles, 16 de octubre de 2013
Testimonio por el día del Domund "por Manolín"
Testimonio
por el día del Domund – Seis años de presencia en África
Cantando
y bailando comenzamos la misa del domingo. La alegría desborda cada corazón. No
cabe ni un alfiler en nuestra capilla de cañas y chapas. Todos quieren celebrar,
cantar, reír, escuchar, y rezar al Dios de la Vida. Puedo contar 50 niñas y
niños sentaditos en las esteras sin resollar. Les sonrío y me miran
preguntándose por mi alegría. No saben que los amo con locura, que daría la
vida por cada uno de ellos. No saben por qué fui llamado a dar mis mejores años
en este rinconcito del mundo. Voy descubriendo un Mozambique niño, lleno de
esperanzas y de sueños, de día y de noche.
Paco,
Aurora, Pepita, Pilar, Cariely y quien escribe, formamos el equipo misionero. Nos
vemos con mucha frecuencia. Programamos y trabajamos juntos. También celebramos
los cumpleaños, comemos juntos los domingos, celebramos la eucaristía y
rezamos. Compartimos el pan y la vida, el agua –porque ellas tienen pozo- y los
dolores. Fracasamos a veces y otras veces damos en el clavo. Estamos dedicados
y dedicadas a este pueblo, a su evangelización, a su alfabetización, a su
salud. Voy descubriendo un Mozambique misionero, donde cada cual aporta sus
dones para trabajar en equipo, como comunidad, como Iglesia… de día y de noche.
Alia
Rachel tiene tres hijas. Una de ellas, con sólo tres añitos fue violada la
semana pasada por un vecino. Sangró, le tuvieron que poner puntos, dejó de
hablar y no podía andar. Ya está mejor. Al agresor lo detuvieron y esposado se
“escapó” de la prisión por el techo. Todos los amigos y vecinos estamos unidos
por el dolor. Voy descubriendo un Mozambique familia, lleno de sangre y sudor,
de día y de noche.
Doy
gracias a Dios por el envío misionero que me trajo a la orilla de este río, de
este caudal de alegría y vida. Doy gracias a Dios con ustedes y por ustedes, mi
Iglesia Diocesana de Canarias, que me parieron, me ayudaron a crecer y madurar,
y me lanzaron a otras tierras con la cruz como bastón y el evangelio como regalo
para África. Voy descubriendo que Mozambique está llamándonos, que la voz de
los pobres es voz de Dios y nos pide radicalidad y entrega, de día y de noche.
NOTA: No sé si
llega a tiempo el artículo, pero quería compartir mi experiencia de estos años
en África. Abrazos para todos/as los/as que hacen posible que yo esté aquí
viviendo esta hermosa misión entre los/as más pobres de la Tierra.
Tampoco
tengo ni idea del Lema del Domund de este año. Así que me disculpan si el
asunto debía ser otro. Gracias. MANOLÍN
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario