jueves, 7 de marzo de 2024

La escuela es muy pobre, porque es la que consiguieron hacer con palos y paja

 Chiringa, lunes 04 de marzo de 2024 

 

 Me resulta muy difícil expresar todo lo vivido en este día, debido a la intensidad de las emociones. Siento que inaugurar la escuela de San Mateo de Chidengule ha sido el primer paso para sacar de la prisión del analfabetismo a un pequeño pueblo, ha sido como poner un poco de luz a niños y niñas que sólo tienen como horizonte trabajar y formar una familia…
 Todos estábamos emocionados: los 79 alumnos, los dos profesores, madres y padres y yo mismo. Hicimos un mini programa donde entraba una oración inicial, llamada por lista del alumnado, presentación de los profesores, normas de la escuela, presentación del material escolar, desayuno, intervención de los líderes y de los encargados de educación y misa de clausura.
 La emoción era tanta que aplaudían después de cada parte del programa. Una cosa que me llamó la atención es que fueron elegidas dos personas del pueblo para velar por la escuela, y por el cumplimiento de profesores y alumnos de sus responsabilidades. Es decir, crearon una especie de consejo escolar porque sintieron la necesidad del mismo. 
 
 
 La escuela es muy pobre, porque es la que consiguieron hacer con palos y paja, pero, aunque tengan que estudiar escribiendo con la libreta en sus rodillas, estoy seguro de que disfrutarán de su escuela, y de la linda aventura de aprender. Sueño con que un día cada alumno pueda tener una silla y una mesa, y lápices de colores y plastilina, un balón de fútbol y techo capaz de protegerlos de la lluvia. Pero de momento celebro este comienzo: un pueblo con lápiz y papel y todas las ganas del mundo por aprender. 
 
 
 Tatenda! Padre Bueno, después de otras tres horas de camino, estoy en Chiringa donde mañana inauguramos otra escuela. Mientras escribo escucho los tambores de fiesta de los niños y niñas en medio de una noche cerrada, en mi casita sin puerta y con la linda compañía de un pajarito, una salamandra, unas mariposas, muchas hormigas y un cuadro de San Martín de Porres, que parecen compartir mi felicidad.





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