Songo, lunes 21 de octubre de 2024
Me encontré, como siempre que voy al mercado, un grupito de seis niños y niñas vendiendo manises. Todos ellos me conocen y me saludan. Se alegran al verme porque saben que siempre les compro a todos, aunque sólo sea un paquetito de cinco meticales. Entre ellos tengo un amigo llamado Ferrão.
Siempre les pregunto por la escuela, porque todos ellos estudian, pero tienen que ganarse la vida después de salir del cole, y por eso se pasan toda la tarde vendiendo en la calle con sus balayos. Ya eran casi las ocho de la noche, que aquí es muy de noche, y todavía deambulaban por los alrededores del súper, ellos y los que venden bolsas de plástico.
Tatenda! Niños que venden plásticos, niños que
venden manises, niños como Ferrão cuya infancia viene marcada por el estudio y
donde se juega mientras se trabaja. Te ruego que los protejas y que seas Tú
siempre su chófer y así nunca pierdan el camino que les lleva a Ti.
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