
viernes, 3 de octubre de 2014
Un mundo de pobreza que supera siempre cualquier expectativa
Sábiè,
quinta-feira aos 04 de Setembro de 2014

Al terminar la charla, con cierto
éxito para un nivel de comunicación bastante reducido por ambas partes, fuimos
a visitar algunos enfermos. Uno de ellos fue un niño de 8 años que se quemó, y
que dejó la escuela porque “le gustan mucho las vacas” –según su padre que
estaba bien sentado a la sombra de la cilla-. También estuvimos “persiguiendo”
a un señor que, según cuentan, tiene toda la piel escamada, pero no lo
encontramos.
Por
la tarde, reunión para preparar la formación bíblica con las monjas.
Ni
bongile! Acercarse a Baptine es romper la barrera de la comodidad, del confort,
y ver que hay un mundo de pobreza que supera siempre cualquier expectativa.
Aquí hay mucho trabajo por hacer, sobre todo en la escuela, pero ¡qué curioso!,
cuando me acerqué a la escuela para hablar con los profesores, me encontré a
los niños saltando y jugando. No había nadie. Me fui a la casa de los maestros
y allí estaban tranquilamente descansando sin haber dado golpe.
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