jueves, 21 de mayo de 2026

Una mujer es pilar de la familia, de la sociedad y de la iglesia




 

Songo, domingo 17 de mayo de 2026

 
  
 
 El curso de danzarinas y cantoras llegó a su fin. El objetivo oficial era un intercambio y formación sobre canto y danza litúrgica, pero mi objetivo principal era otro muy diferente. Hace ocho años que estoy en esta parroquia y siempre que preparamos un curso de formación para animadores, para catequistas, para profesores, para acólitos,     etc… quienes participan son siempre los hombres y alguna que otra mujer.
 
 
Cada vez que voy a una comunidad rural veo cientos de mujeres que participan en la iglesia, pero siempre están a un lado, viviendo una discriminación silenciosa y cultural. Pensé de qué forma podía traerlas un día a Songo y se me ocurrió que lo mejor sería organizar un curso sólo para mujeres que cantan y bailan. El curso debía ser muy práctico, porque la inmensa mayoría de ellas no saben leer. Y esto provocó que en algunas comunidades me preguntasen si podían venir hombres, a lo que respondí que no.
Algunas llegaron el miércoles, otras el jueves y las últimas el viernes, así que el ambiente de encuentro y de fiesta fue creciendo. Fue una oportunidad para que se conociesen entre ellas y pasasen unos días fuera de casa, sin la responsabilidad del hogar. Algunas trajeron a sus bebés y niños pequeños, lo cual aumentó la fiesta.
 
 
 
 Viernes, sábado y domingo estuvieron cantando y bailando en la misa, y se vio una gran progresión en todo, pero sobre todo en el ambiente de alegría en la convivencia. La misa de ayer fue apoteósica, pues se las veía a todas felices y radiantes por estos días.
Cuando terminé, decidí llevarlas de regreso. Primero encontré un grupo que iba a Sorefame y posteriormente encontré a las que iban al río. Fue bonito, porque todas las que subieron primero, bajaron para seguir caminando, y que yo pudiese llevar a las que iban más lejos. Las de Sorefame estaban cantando en el coche y luego siguieron cantando las de Maravia. Todas alegres por este encuentro que habrá sido el primero de sus vidas.
 
 

Tatenda pakulu! Hace poco me pidieron desde la revista ID que escribiese un pequeño artículo sobre la mujer mozambiqueña, y hoy puedo decir que se confirma todo lo que escribí: una mujer que es pilar de la familia, de la sociedad y de la iglesia. Gracias por todas ellas, con las que casi no me puedo comunicar debido a mi limitación lingüística, pero a las que venero con reverencia. Están en tus manos Señor. Mujeres fuertes, trabajadoras, sensibles y alegres; al tiempo que desplazadas, arrinconadas y marginadas… pero todas ellas bien-amadas por Ti.


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