miércoles, 3 de junio de 2026

Han terminando una semanita de vacaciones y venían felices

 

Songo, viernes 29 de mayo de 2026


Las niñas se van haciendo grandes y ya casi no caben en la canoa.


Hace casi cinco años que las 14 niñas de Mulumbua entraban en una canoa para atravesar el río Zambeze. Al principio, venían todas ellas con el millo y sus mochilas, y ahora tienen que venir dos canoas porque es imposible meter el millo en la canoa de las niñas.


Han terminando una semanita de vacaciones y venían felices. Albertina y Jacinta de Chodzi, ya estaban esperando pues llegaron muy temprano. Ellas dos hacen unas tres horas en canoa, y las encontré sentaditas esperando. Casi no hablan, son muy tímidas. Me dediqué a observarlas mientras ellas estaban despistadas. Me llamó la atención como durante algunos minutos se quedaron mirando unos árboles sin decir una palabra. Estaban inmóviles, en silencio. Pensé que estaban viendo monos, pero no, sólo contemplaban.

Después de más de una hora de espera llegó la primera canoa con el millo, y posteriormente llegó la segunda canoa con las niñas de Mulumbua que, rápidamente se subieron al coche y nos fuimos rumbo al internado.
 
 

 
Tatenda pakulu! Las niñas van creciendo y el próximo año será el último en el internado, pues acaban la educación primaria. En principio, he hablado con las monjas para que entren en el internado de ellas y puedan hacer la secundaria aquí en Songo. Señor, no dejes que pierdan su capacidad de contemplación, esa esencia de sabiduría divina que les ha dado el mundo rural, y que continúen sintiendo que son una familia a bordo de la misma barca, tu Iglesia, tu Reino.


Por misioneros como Mateo Carbonell

 

Songo, jueves 21 de mayo de 2026




Todos los días tienen una rutina de trabajo que me ayuda a sentir el valor de la misión a la que fui llamado. Normalmente, me gusta acabar el día viendo el telediario con Alberto. Es uno de los momentos de descanso, y donde comentamos las noticias del país.

Hoy no fue un día diferente. Cuando llegó la hora de ver las noticias, me llevé una gran bofetada informativa: “La universidad Unilúrio en unos estudios afirma que la papa africana ayuda a mejorar los síntomas del SIDA”. Quien lea esto pensará: “No veo la bofetada por ningún lado, pues cada día hay descubrimientos de este tipo” Lo que casi nadie sabe es que en el año 2007 yo me reía de un compañero misionero llamado Mateo Carbonell. Él se dedicó durante años a la biomedicina y a la medicina natural o alternativa: nos diagnosticaba con un péndulo, nos daba tratamientos de barro, etc…

Mateo un día en una reunión nos aseguró que estaba curando enfermos de SIDA con la papa africana. Nos reímos e, incluso me burlaba de él, y finalmente le dije: “Si es así, debes dar tu receta a la OMS para que millones de personas se beneficien” A lo cual me respondió que las farmacéuticas acabarían con su equipo de “médicos tradicionales” porque acabarían con su negocio de los antirretrovirales.

Tatenda pakulu! Por misioneros como Mateo Carbonell. Hoy esta noticia le ha dado la razón: algo tiene la papa africana que mejora a los enfermos de SIDA. Mateo falleció hace pocos años en Murcia, después de trabajar más de 50 años en Mozambique, donde se dejó la piel y durante muchos años apostó por la medicina de los pobres, con hierbas, con barro, con papas… para que todos tuviesen acceso a la “medicina verde”. Hoy desde el Cielo, supongo que será él quien se ríe de mí… Gracias Mateo por tu entrega y ríete todo lo que quieras que para eso estás en el Paraíso.