miércoles, 3 de octubre de 2012

Me siento más misionero...





Ressano Garcia, domingo 12 de Agosto de 2012
Aniversário de Clara Lantigua

                No siempre resulta fácil expresar los sentimientos sobre todo cuando el día ha estado cargado de sensaciones. Las primeras misas en la Vila y en la Misión después de mi regreso, la despedida de Aurora (que viaja hoy para España) y la llegada de Pepe.

                En las comunidades fue una linda sensación: me siento en casa, duermo de un tirón y estoy feliz. Cada encuentro lo gozo como el primero, cada persona y cada realidad me llaman a una entrega aún mayor. Me siento en camino de conversión. Algo ha pasado en estas vacaciones que me siento distinto, como con ganas de empezar de nuevo, de vivir en un estilo más sencillo, más pobre, más con los pobres, más desde los pobres, más lleno de oración, más en comunión y en equipo. Algo ha pasado, y creo saber lo que es: he sentido el amor de mi pueblo canario por este pueblo mozambiqueño y me siento más misionero, con mayor responsabilidad de ser testigo de este Amor que nos enamora aquí y allá.

               
Inkomu! Aurora se despide a su manera, sin aspavientos, sin muchas palabras. Bendícela Tú para que pueda descansar y disfrutar de su familia, de su sobrino, de sus hermanos/as y especialmente de sus padres.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Un nuevo año en Sábiè




Missão, sábado 25 de Agosto de 2012
Sabie’s Day
Aniversário do Baptismo de Rafael
Votos perpétuos da Ir. Florence Promisse T.

                Las mañanitas me despertaron a la conciencia. La música de un nuevo día, el sonido de la palabra amiga me parió a un nuevo año en Sábiè. Realmente ha sido un excelente año donde por fin conseguimos trabajar con proyecto pastoral y en equipo. Sólo echo de menos a Paco.
                Pronto salí para estar en la celebración de los Votos perpetuos de mi madre Florence. Vino su familia de Swazilandia con sus trajes típicos, y en ellos una rosa. Realmente impresionaba ver a su familia vestida de manera tradicional: pieles, capulanas, collares, etc… La celebración duró 3 horas y media, llena de solemnidad y de buen gusto. Sin duda tuvimos tiempo para rezar por ella y por Sor Inácia, quien también hacía sus votos perpetuos con las Franciscanas Hospitalarias del Inmaculado Corazón.
                No me quedé al “copo de agua”, porque quería entrar en internet en la ciudad para leer el correo de Pepe y escribirle a Paco y a la Dire sobre el monotema: J.B. El que tenga oidos para oir que oiga...
            Antes de la misa pasé por casa de las Hermanitas que celebraban la fiesta de su fundadora y les llevé unos baberitos de Cáceres.

                Inkomu! Consagrar toda la vida por amor es algo precioso y conmovedor, sabiendo del barro que somos hechos. No dejes de consagrarnos cada día al servicio de los más pobres, de tu Evangelio, de este joven Iglesia, para que las rosas sigan adornando todas nuestras mañanitas.(

miércoles, 9 de mayo de 2012

Otros Ojos y otros Pies solidarios...



Sábiè, terça-feira 08 de Maio de 2012

                Corría, corría y gritaba sin saber a dónde me llevaban mis pasos. La gente también gritaba: “Van por ahí! Están allí! Entraron allí!” Mientras yo no paraba de gritar: mis documentos, por Dios!!! Mis documentos, tiren mis documentos!!!
                Me habían robado de la manera mas estúpida posible. Cuando entré en el coche, en la Avda. 24 de Julio, ya de noche (18.00h) buscando una bateria para el Land Cruiser, me tocan para decirme que tenía una rueda pinchada. Abro la puerta, mientras por el otro lado, su compinche abría la puerta y se llevaba mi mochila con todo: ordenador, cámara de fotos, pendrive para internet, móvil, chequera, llaves de mi casa y de correos, y la cartera con todos los documentos: DIRE, carnet de conducir, la captación para el examen del carnet y unos 15.000 mt... Es decir, todo.
                Mi reacción primera fue una parálisis, la segunda fue cerrar el coche (aunque luego me di cuenta que la puerta del robo se quedó abierta) y la tercera fue correr como un loco por donde la gente me decía que iban los ladrones.
                Fue hermoso, porque algunas calles más abajo, unos hombres comenzaron a correr conmigo detrás de los ladrones, al principio fue uno, luego dos y finalmente llegaron a ser cuatro. Pero al atravesar la Avda. Guerra Popular se nos perdieron dentro del mercado Mandela. Corrí hasta la puerta y me paré en seco. Vi un inmenso mercado totalmente amurallado y oscuro, lleno de recobecos y bares de mala muerte... Un auténtico antro de perdición. Pensé: “si meto un pie aquí acabarán por matarme a cuchilladas”. El miedo me paralizó y me quedé gritando inconsolado, viendo como se me complicaban mis últimos días en Mozambique antes de las vacaciones.
                Detrás de mí, aquellos hombres dijeron: “el Mandela sólo tiene una salida”, y los perdí de vista. Derrotado, volví sobre mis pasos pensando cómo denunciar el robo, cómo informar (tenía 20 meticales en un bolsillo) a los amigos, dónde quedarme esta noche...
                Cuando de pronto el Cielo se abrió para mí: “Señor, Señor!!!” Y aparecieron aquellos 4 hombres victoriosos con mi mochila. Habían corrido hasta la salida mientras yo me había petrificado en la entrada. Allí esperaron a los ladrones y cuando salían –cambiándose las camisas negras por unas blancas- les pusieron una zancadilla y les quitaron la mochila, echándose luego a correr.
                No me lo podía creer. No paraban de decir: “Mire y cumpruebe para ver que está todo”. Yo sólo saqué la cartera y comprobé que estaba el DIRE. Sabía que estaba absolutamente todo. No me pude aguantar e instantaneamente les fui dando a cada uno 500 meticales, y dicíendoles: “El agradecimiento no es con dinero, es con todo mi corazón”
                Fue hermoso. Ellos no lo esperaban y pusieron cara de asombro ante tal recompensa. Se notó que lo hicieron de corazón. Ayudar a un extranjero a quien no conocen, en medio de la noche, corriendo por las calles, y jugándose la vida con unos ladrones que podían estar armados... muestra que los mozambiqueños tienen un corazón muy grande. Yo no paraba de darles las gracias y de pensar en la suerte que tuve, o mejor aún, cómo me bendijo el Señor cuando ya me veía hundido en un gran problema de documentos.
                De regreso, todas las personas que me habían visto correr, me paraban para felicitarme y preguntarme cómo la había recuperado. Todos felices. Me ayudaron muchas personas que me indicaban el camino por donde ellos huían. Y de hecho, yo corría, no porque pensase que los iba a alcanzar, sino porque la gente me decían “van por ahí”, “entraron por allí”... y eso me daba moral para correr aún más. Los había perdido de vista hacía tiempo, pero otros ojos solidarios me indicaban la ruta, y otros pies solidarios acompañaban mi carrera de persecusión.
                No paraba de dar gracias y regresé al coche con una sonrisa en los labios que no parecía irse. Sin embargo, cuando entré al coche me entró de nuevo el pánico: cerré puertas y ventanas y salí pitando de Maputo. Llamé a todos los que pude para contarles la historia y deshagorme un poco de tanta tensión. Estaba bañado en sudor y con un fuerte dolor de estómago que me duró 3 horas y media. Luego comenzó el dolor en los hombros y espalda.
                De camino, pasando el río Matola, me llamó Paco y le conté todo el episodio. Paré para hablar, pero un coche se paró a mi lado y me tocó la pita. El pánico me invadió: “Me siguen, Paco!!!” Y él me respondió: “Sal de ahí!!. Arranca!!” Fue inmediato aceleré hasta perderlos de vista, cuando giraron en una entrada cercana. Luego me di cuenta que no eran ellos, y que lo que tenía era un simple ataque de pánico.
                El día había comenzado con sus problemillas, porque una vez más no aparecía en la lista del INAV para hacer el examen teórico, aunque finalmente conseguí hacerlo y creo que me salió bastante bien (claro que era el mismísimo examen que la primera vez). Fui el primero en entregarlo después de corregirlo dos veces. Si suspendo es porque me tienen manía persecutoria.
                Uno de los momentos más hermosos del día fue el reencuentro, después de 7 años, con el pe. Rafael Kwak (ingresado en el Hospital Privado de Maputo con una mezcla de malaria con la enfermedad que produce la orina de las ratas) con quien estudié portugués en Lisboa. También estaban el pe. Martinho y el pe. Guillermo (colombiano de la Consolata) que nos contó la tragedia de cómo asesinaron a su compañero Valentim. El pe. Rafael está grave, muy amarillo y débil. Regresará rápidamente a Corea hasta que se recupere.

                Inkomu! Hoy podría seguir escribiendo pero me duelen los hombros. Se me ha pasado el dolor de barriga y quiero comer el arroz con leche que preparó Pepita. Estar en casa, en esta soledad me reconforta, y te doy gracias Señor diciendo como Paco Martínez Soria: “La ciudad no es para mí”

jueves, 26 de abril de 2012

Te tuve en mis brazos y te volviste a escapar...




Missão, segunda-feira 26 de Março de 2012

                Esta claro que nunca deja de sorprenderme esta realidad. Tristemente a las 6.30h llegó Albino Mawuelele para informarme de que falleció el bebé de Ália. Tenía unos dos meses. Ella es una de las APES que se formaron recientemente en Moamba para trabajar en la Misión.
                Albino me dijo que me acercara a su casa para hacer una pequeña oración porque no habría entierro. Le pregunté cuál era el motivo de la muerte y porqué no se haría entierro. Sobre el motivo de la muerte me dijo que pensaban que era por motivos tradicionales, es decir, porque le pusieron al niño el nombre del bisabuelo y el espíritu de aquel vino a llevárselo. Ayer la criatura se puso enferma y cuando decidieron llevarla al curandero, todavía cerca de su casa, falleció. No lo pensaban llevar al hospital.
                En su casa el cuerpecito de aquel angelito estaba envuelto en capulanas y toallas, pero se veía que era un pizco. Lo ví por última vez el martes pasado en la reunión de APES, y lo tuve en mis brazos, tranquilito.
                Lo más chocante vino después: el no-entierro. La tradición manda abandonar al bebé en la orilla del río bajo algún arbusto, pero al aire libre. Lo llevan las viejitas y lo abandonan junto al río a merced de los animales o de que cualquier persona lo pueda coger o encontrar. Los hombres y las mujeres jóvenes no pueden ir, así que regresé a mi casa donde me esperaba Domingos el fontanero.
                Luego tuvimos la reunión de evaluación y programación de la Semana Santa, y las clases en la autoescuela. Llega por hoy.

                Inkomu! Te tuve en mis brazos y te volviste a escapar como todos los angelitos, pues te gusta volar. Tu mamá lloraba y también tus vecinas y tu papá, te echaremos de menos, pero nunca dejes de volar por esta Misión trayéndonos el surruro de tus amiguitos los ángeles.

lunes, 23 de abril de 2012

Por las hermanas...




Missão, quarta-feira 21 de Março de 2012

Ya casi lo echaba de menos: ir a Maputo con las Hermanas. Es decir, ir todos juntos en el coche y pasar todo el día de aquí para allá. Eso sólo ocurrió los primeros meses seguidos a su llegada a Sábiè, luego ya fueron cogiendo independencia, conocimiento de Maputo y soltura con el coche. Pero hoy debían dejar el coche en Abreu sin posibilidad de recuperarlo el mismo día. Incluso un pedruzco les partió la luna delantera cuando estábamos yendo para Maputo.
El día en Maputo fue como siempre: pagar impuestos del coche, mecánico, compras, alimentos, algunas capulanas para regalar... Lo bueno es compartir tantas conversaciones diferentes que tanto nos enriquecen. Aunque siempre me quedo preocupado ante el silencio de Aurora. Tiene una forma de ser algo silenciosa: entra en el coche y es como si se ausentase, a veces le digo lo que me decían mi padre y mi madre: “Te comió la lengua el gato?”.

Inkomu! Por las Hermanas, ya que sin ellas todo sería muy diferente para esta Misión y para mí personalmente. Y especialmente te pido por Aurora para que descubra el diálogo, la comunicación, la apertura a los otros como la mayor riqueza para su corazón.

sábado, 31 de marzo de 2012

Siete años después de mi COMPROMISO MISIONERO...




Missão, segunda-feira 19 de Março de 2012

S. José

Aniv. Fundação FMMI (1875)

7º Aniversário Compromisso Missionário

Siete años después de mi compromiso misionero, la esperanza se renueva en Pablo. Estos siete años han sido quizá los más importantes de mi vida, los más intensos y duros, y donde mayores descubrimientos he hecho. Las Hermanas llegaron hace 2 años y me parece que fueran 3, porque la intensidad de lo vivido ha sido mucha.

En este breve escrito quiero dejar mi agradecimiento a las Hermanas Hijas de María Madre de la Iglesia. Ellas han sabido llegar, estar, aprender, esperar y aguantar. Y ahora juntos programamos, buscamos, soñamos y trabajamos en esta realidad pastoral que tenemos tan metida en el corazón.

La misión en solitario es un trabajo estéril, pero compartida con personas que buscan el Reino de Dios y su Justicia es fuente de alegría y esperanza. Que estos dos años lleguen a ser 200 ó 2000 porque tenemos fuerzas y porque sabemos que Tú estás en cada acontecimiento tejiendo esta vida y esta pequeña misión perdida en el sur de los sures.

Por la tarde, fuimos a la autoescuela en nuestro empeño de sacar el carnet. Luego siguió la misa de Acción de Gracias por el aniversario de la fundación de la Congregación y de la comunidad en Sábiè, y por último la suculenta mesa rebosante de alegría y entusiasmo por la misión.

Inkomu Cariely, Inkomu Aurora, Inkomu Pepita, Inkomu Matilde, Inkomu Alicia, Inkomu Margarita... Inkomu swinene Madre Matilde y María Briz.... Inkomu a todas las Hermanas que llaman, animam, rezan por ellas... Inkomu a todas sus familias que las esperan, las aman, las apoyan... Inkomu a todas sus amigas y amigos con el apelo a que no dejen nunca de estar ahí tan cerquita de su corazón... Inkomu a quienes desde el Cielo interceden por ellas ante el amor misericordioso de Dios-Madre... Inkomu a este pueblo de Sábiè que las ama con locura y que ya, en sólo dos años, no saben vivir sin ellas.

jueves, 29 de marzo de 2012

Primera misión del IEME en África





Zimbabwe-Hwangue, Monday 16th of January 2012
Tras otro desayuno ingles con pan de molde y corn-flakes, porque aquí no tiene “pan normal” ni gofio, nos pusimos rumbo a Dete. Allí nos recibió José Luís Ruiz con gran alegría. Estuvimos conociendo el complejo parroquial con escuela incluida, casa de las Hermanas Calvarias y Asilo de Ancianos.
Nos llevó a comer a un restaurante con plato único pero muy enjundioso. El café nos lo tomamos en la casa parroquial. También visitamos el Seminario Diocesano donde comenzará a trabajar este curso José Luís Ruiz como ayudante del Director Espiritual. Junto al Seminario está la tumba de Gomis, a la que nos acercamos para rezar.
Paramos en Santa María (Sant Mary), primera misión del IEME en África y lugar que evoca al obispo Prieto. Una antigua misión venida a menos, pero con reminiscencias de grandiosidad y llena de historia.
De ahí nos fuimos a Hwange, al Palacio episcopal. Nos acogieron Serrano y Alarcia. Es la primera vez en mi vida que duermo en un Palacio Episcopal, claro que se notaba que era africano: todo dentro de una austeridad y una pobreza, de la que ni siquiera puedo presumir en mi casa (por ejemplo, la lámpara de mi mesilla de noche era una botella con unos alambres que mantenían la bombilla).
Serrano es el obispo, pero su extrema sencillez le hace parecer más bien el monaguillo. Es todo bondad y ternura, su voz despierta la atención por la dulzura con la que habla, además tiene un humor muy fino. Un auténtico santo, no me cabe la menor duda.
Alarcia nos llevó al Baobá donde nos tomamos unas cervezas y unos refrescos por un dollar con una vista preciosa y a la sombra de un árbol de más de 600 años.
Inkomu! Hwangue es una ciudad minera. El carbón es la mayor fuente de riqueza, pero la vegetación es asombrosa y disminuye el impacto de las minas y las fábricas. Una vez más te doy gracias por estos compañeros de Dete y Hwangue, porque me evangelizan con su modo de ser y de vivir. Para quienes nos movemos por estas latitudes es fácil ver quién mantiene un estilo evangélico y quien lo disimula. Ellos viven el Evangelio.