viernes, 19 de diciembre de 2014

Lo que me enorgullece es que estoy haciendo el trabajo que nadie ve






Missão, segunda-feira 08 de Dezembro de 2014
Imaculada Conceição de Maria

                Me pasé toda la mañana, desde que llegué de la misa con las Hermanas, trabajando con los peones de la obra de los profesores. Estuvimos cargando bloques desde el río hasta las residencias, acabamos a las 12.30h. Unas cuatro horas sin parar, cargando y descargando bloques de 10. Aproveché para sacar algunas fotos para enviarlas a quienes están pagando silenciosamente esta obra, que son todas personas anónimas y de buena voluntad.
                Mientras cogía los bloques me encontré un escorpión grande. Faltaron dos centímetros para que me clavase su aguijón. Me quedé frío al verlo. Rápidamente el joven peón que estaba junto a mí, cogió un palito y lo inmovilizó, para seguidamente arrancarle su aguijón. Luego lo cogió en su mano, vivo pero sin veneno en su rabo. Se mostró totalmente inofensivo, pero yo no me atreví a tocarlo. Me dijeron que ese tipo es muy venenoso y que hay que correr al hospital para inyectarse un antídoto porque su veneno es mortal, como el de algunas cobras.
                Al terminar de llevar todos los bloques, y acordándome de mi Amada hermana cada vez que cogía uno en la mano, pues me dijo que me comprase unos guantes para ese trabajo, nos fuimos al río a buscar agua. No sé cuántos miles de litros de agua he llevado para esta casa, y todavía me falta un largo recorrido.
                La tarde fue más sosegada, pero tampoco pude parar y hacer lo que me había propuesto. De hecho me preparé un café que me bebí frío.

                Ni bongile! No sé si ya pasé los 20 mil litros de agua cargados para esta construcción. Lo que me enorgullece es que estoy haciendo el trabajo que nadie ve. Podrán decir qué bonitas las ventanas, qué amplias las habitaciones… pero nadie verá el agua que hizo posible esta gran obra. Tú eres así, estás presente como Agua en nuestras vidas, y quieres que también nuestra vida sea Agua para los demás. Gracias

jueves, 18 de diciembre de 2014

Aquí todo son productos de primera necesidad





Missão, sexta-feira 05 de Dezembro de 2014

                Mi oración es el agua que ahora salta inundando nuestra sequía. Mi oración son las “andorinhas” que cantan en la noche dando música al universo. Mi oración es el viento que mece los árboles y calma el calor de los hogares en un día muy caliente. Mientras ellos rezan en la capilla, yo estoy aquí fuera sintiendo el agua, el viento y los pájaros, y dándote gracias Señor por este día.
                Dos veces fui a llenar el tanque de agua a la casa de las Hermanas (2000 litros). Durante el primer viaje aproveché para redactar con Pepita el documento privado que acredita la propiedad de su terreno, y durante el segundo viaje fui a la reunión de las legionarias de María.
                El día lo comenzamos con la misa, y al terminar fui a llevar cemento a los albañiles que están haciendo bloques en el río. Luego tuvimos que resolver el problema de la rueda que Paco “destrozó” ayer literalmente.
                Un momento hermoso del día fue cuando les di a los albañiles su khisimusi, es decir, su cesta de Navidad: un saco de arroz, un saco de harina, aceite, hojas de té, azúcar, mermelada, mantequilla, desodorante, detergente para la ropa, galletas, espagueti, caldo… Se fueron felices y bien cargados. Aquí no hay turrones, ni jamón, ni peladillas, ni almendras rellenas, ni cava… aquí todo son productos de primera necesidad. Es la cesta navideña de los pobres. Me lo agradecieron uno por uno. Yo los imaginé llegando a su casa cargados con su “cesta”, igual que mi padre y mi madre llegaban con su cesta de Navidad. Me emociona sólo recordarlo.

                Ni bongile! Mi oración es también la alegría de los albañiles tras una semana agotadora en la que han avanzado mucho su trabajo, y ahora regresan de manos llenas a sus casas, sabiendo que esta Navidad sus hijos no pasarán hambre.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Estos jardines están rebosantes de flores





Namaacha, CAPESCJ quinta-feira 27 de Novembro de 2014

                Aquí ya lo único que queda del retiro es el horario. Sin embargo, a mí me han venido de perilla. Me gusta el ambiente alegre y festivo de los curas, y paso mucho tiempo a solas en la naturaleza o en mi cuarto. Todavía no me adapto a este ritmo de oración tan monjil pero lo llevo como puedo.
                Paco se fue a las 7.00 am de regreso a Sábiè, y yo me quedé para hacer frente a los últimos días de retiro. Dediqué un tiempo a contemplar las flores que hay en mi vida. Estos jardines están rebosantes de flores, cosa rara en Mozambique, así que las disfruté todas mientras paseaba.
                Las meditaciones de hoy fueron bastante pobres, aunque siempre aparece una luz. Me parece que Ricardo está poco situado en esta realidad y picotea sin profundizar en aquellos puntos que pueden ayudar a este clero.
 
                Ni bongile! Estoy a gusto y me va a costar levantar mi tienda para volver a Sábiè, aunque sé que finalmente lo haré con gusto. Mañana también tendré la oportunidad de celebrar la reconciliación que me ayudará a vivir mejor el Adviento y la Navidad en Sábiè. Me iré de Maputo a Ressano Garcia porque quiero ver a Vicente a quien no veo desde Abril-Mayo.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Deme la bendición...

Missão, sábado 22 de Novembro de 2014
Sta. Cecília, padroeira dos músicos

                Sentarme a escribir después de regresar de Maputo se me hace siempre cuesta arriba. Son casi las 10 de la noche y estoy casi rebentao’. Además del encuentro de Agentes de Pastoral en la Munhuana, tuve la tarde movidita: preparar tortillas de carnaval y evaluación con los seminaristas.
                En el viaje a Maputo me acompañaron el seminarista Isaque, el Sr. Albino Simbine y el Sr. Albino Mawuelele. Nos reímos de lo lindo mientras contaban sus experiencias de cómo se dejaron sobornar por cigarros, vino o un pollo asado. Esta conversación me ayudó a conocer un poco más el alma mozambiqueña. Además, me pasó algo simpático y que también tiene que ver con esto mismo: fui a ingresarle a Estrella un dinero que me dieron en España, y al salir cometí una infracción de tráfico. Me pillaron porque los tenía justo en frente y yo estaba con prisas y no me di cuenta de que estaba cometiendo un error. Después de pararme y enseñar los documentos, el policía me explicó mi infracción. Le dije que era cura y que iba a misa con mucha prisa (de hecho comenzaba 2 minutos después) y que por eso no presté atención. Su respuesta fue: “Bueno, pues entonces, ya que es padre, deme la bendición” Y se la di con todo el amor y agradecimiento posibles. Los mozambiqueños se rigen por otros parámetros, y siempre me sorprenden.
 
                Ni bongile! Ir a estos encuentros de Agentes de Pastoral me ayuda a sentirme iglesia diocesana en camino, aunque sean pesados y repetitivos. Pero disfruto también del camino de ida y vuelta con los amigos, aunque cada vez más esa carretera me trae dolores de cabeza porque es necesario prestar mucha atención a los infractores de todas las normas.