miércoles, 13 de enero de 2016

La escuelita de Korumana



Missão, sexta-feira 06 de Fevereiro de 2015

                La escuelita de Korumana abre sus puertas, y la de la Misión comienza su segundo año. Una mañana a tope con la “vuelta al cole” de nuestros “Matsintsinyes and company”. En la Misión son todos muy pequeñitos, verdaderas golosinas. Casi todos tienen dos añitos para tres, y los de tres son también muy pequeños, así que parecen juguetes en su primer día de cole. Este año hemos decidido comenzar un viernes para que luego tengan dos días sin clases y luego ya comiencen la adaptación.
                También fui a comprar cemento y fui a Korumana con el armario para conocer a nuestros nuevos pequeños alumnos. En Korumana casi todos de 4 y 5 años, y se nota otro ambiente. Además, se nota que en Korumana la gente es mucho más chic, e incluso tenemos niños que hablan portugués. Es otro nivel. Los niños y niñas muy bien vestidos, algunos trajeron su propio “lanche” (galletas, refresco, papas…), cosas que nunca vi en la Misión.
                Las educadoras están radiantes de alegría y también las madres y padres que se acercaron con sus hijos e hijas. En Korumana tenemos un grupito de niños musulmanes, entre ellos Suadic y Suabic que son gemelos y no paraban de llorar. No sé si por tener que estudiar en una Iglesia, jajaja

                Ni bongile! Me río porque una de las educadoras, Madina también es musulmana, y no tiene problema ninguno con trabajar para la Iglesia católica. Parece una mujer muy responsable y trabajadora, y por eso la contratamos, dejando fuera a dos buenas amigas (Lina y Florência) porque Madina parece responder mejor a lo que necesitamos para nuestra escuelita comunitaria. Así que este año tenemos una escuelita interconfesional. Tú no miras a los niños por su religión, sino por su corazón. Tú no miras a las personas por su credo o sus prácticas religiosas, sino por su amor. Por tanto, amémonos los unos a los otros, como Él nos ha amado.

No dejan enterrar los cuerpos



Songo-Cahora Bassa-Tete, domingo 11 de Janeiro de 2015

                Era peor de lo que esperábamos. Chitima parece un cementerio. Coches cargando cajones, porque ya pasan de 60 los fallecidos; personas llorando por la calle, otras vagando en silencio “sin nada a entender”.
La situación mete miedo. El hospital y el tanatorio son un hervidero de gente. Nos negamos a entrar porque la gente está muriendo con muchísimo dolor y es un espectáculo horrendo, dicen que se revientan por dentro. Dan ganas de llorar a gritos, o de hacer silencio. Todos llevamos la mirada perdida y no sabemos qué hacer ni qué decir, porque no sabemos qué ha pasado ni cuándo va a parar tanto dolor.
El obispo llegó celebró la Misa en Chitima con todo el pueblo y luego nos fuimos a visitar el hospital y la morgue. La eucaristía fue serena, también porque casi todos los familiares de las víctimas están en el hospital o en la morgue. No dejan enterrar los cuerpos, aunque pronto comenzarán a hacerlo porque están en descomposición debido al tipo de muerte, al calor y a la falta de condiciones de conservación de los cuerpos.

Ni bongile! África nos sorprende siempre con noticias de muerte. Lo de hoy nos ha pillado de sorpresa, nos ha dejado aturdidos, como si un camión nos pasase por encima. Qué pasa Señor? Por qué siempre África? Por qué siempre mueren los pobres? Lo sé. Tengo las respuestas: quienes fueron a beber el pombe, son quienes no tienen para comprar una cerveza. Estas muertes son causa de la injusticia que nosotros mismos mantenemos en la casa que Tú nos diste para vivir como hermanos!!!

Muerte y llantos...



Songo-Cahora Bassa-Tete, sábado 10 de Janeiro de 2015

                Tragedia!!! Horror!!! Muerte y llantos por toda Chitima!!! Estamos sobrecogidos con lo que nos ha pasado hoy. Después del desayuno nos fuimos a Chitima para visitar a las Hermanas Calvarias (nuestras cuñadas). Serían las 9.00 cuando llegamos a su casa, estuvimos charlando del oro y del moro en un ambiente muy agradable. Todo parecía normal. Una de ellas recibió una llamada diciendo que “fulano de tal” había muerto, pero todo quedó ahí.
                Nos fuimos de su casa en dirección a la casa de los Padres combonianos, donde está el Pe. Constantino Magaio, a quien conocí en Gran Canaria porque substituía a Antonio Viera en sus vacaciones.  Sin embargo, no lo encontramos en casa. Estaba un español que es Hermano y que nos recibió con mucha alegría y ofreciéndonos todo tipo de manjares venidos de España. Cuando menos lo esperábamos llegó un catequista diciendo que han muerto más de 11 personas envenenadas por el pombe (bebida tradicional del centro de Mozamabique) donde metieron bilis de cocodrilo.
                Parece que el Pe. Constantino ya había oído algo y fue a ver lo que pasaba, pues ese pombe se bebió a unos metros de la casa de los combonianos, en el mismo barrio. De repente, comenzaron a llover llamadas e informaciones que hablaban de una gran tragedia: personas que habían comprado la bebida tradicional y la bebieron del otro lado del río y aparecieron muertas; niños y jóvenes que también la bebieron; muchos miembros de una sola familia… Un horror.
                Cuando salimos de la casa para regresar a Songo, veíamos a la gente llorando por la calle, personas que ayudaban a otras a caminar porque iban muy mal al hospital allí cerca. Un panorama dantesco, imposible de describir.
                Una vez en Songo vimos que la noticia había corrido como la pólvora, y ya era emergencia nacional, ya se hablaba de 30 muertos en pocas horas. Cuando conseguimos contactar nuevamente con los combonianos, nos dijeron que es posible que mueran cien personas. Por la tarde, ya eran 45 personas muertas según el telediario, aunque no saben qué veneno fue usado.
               
Ni bongile! Ya hemos sido informados que mañana el obispo de Tete irá a Chitima para celebrar una misa por todos los fallecidos en este trágico día. Sin embargo, nuestra oración y el grito de este pueblo ya llegó a tus oídos. Escúchanos, Señor!!! Escucha el clamor de tu pueblo que sufre!!! Y gracias por quienes están en el hospital luchando por la vida de los envenenados, por quienes acompañan en el dolor, por quienes rezan en todos los puntos del país, por quienes lloran junto a los difuntos.