domingo, 17 de enero de 2016

Nuestro Vía Crucis y la Pasión



Missão, sexta-feira santa 03 de Abril de 2015

                Vahla, aquella pequeña pero hermosa comunidad, estaba al completo esperando nuestra llegada para hacer el Vía Crucis. Salimos de la capilla hasta el camino de entrada y regresamos, haciendo un total de 15 estaciones para crear clima de resurrección pues en esta comunidad no habrá misa el día de Pascua. Es una comunidad que vive lo que celebra. Todos los cristianos participan en todo, sean niños, jóvenes, adultos o ancianos. Nadie se pierde de participar en los ritos de la comunidad.
                En Ligongolo tuvimos nuestro Vía Crucis y la Pasión. Algunos niños y niñas trajeron sus cruces y, cuando los miraba, pensaba en las cruces con las que cargan casi sin saberlo. Son niños y niñas muy pobres, como casi todos los que pertenecen a esta pequeña comunidad cristiana. Niños y niñas con camisas rotas, descalzos, con ropa sucia… pero muy centrados en el Vía Crucis.
Y en la Misión rememoramos la Pasión del Señor.

Ni bongile! Cada uno-a de ellos-as tiene su cruz, pero como niños-as aún no saben lo pesada que puede llegar a ser: juegan con ella, desconociendo su dolor; la cargan, sin calcular cuánto tiempo será y dónde podrán descansar; la comparten, como si fuese un caramelo, como si nunca pudiese amargarles la vida. Pero, yo sé que Tú estás con ellos-as, aliviándoles en su cruz a lo largo de su camino.

Se nos pierde por el camino...



Missão, sexta-feira 13 de Março de 2015

                Cuando ya había perdido casi toda esperanza de encontrar a mi gatito: ahí estaba corriendo delante del coche, exactamente en el mismo lugar de ayer.
                Esta mañana lo busqué y lo estuve llamando en tres ocasiones, pero no hubo respuesta. Venía con Paco en el coche, diciéndole que todavía me quedaba una pequeña esperanza aunque pensaba que un búho o alguna cobra se lo habrían comido. Sin embargo, exactamente como ocurrió ayer, salió de su escondite y comenzó a correr por el camino. Cuando llegamos a donde estaba paramos el coche, cogí los guantes y mientras maullaba le di caza. Él estaba muy nervioso y yo muy feliz.
                Casualmente veníamos de una celebración penitencial donde se leyó el texto de aquel pastor que encuentra su oveja perdida y regresa feliz a su casa. Así me sentí yo, que regresaba con aquel gatito perdido, aunque otros seis están en casa. Eran las confesiones del grupo de jóvenes que acompaña Ir. Cariely. Estuvo muy bien organizado.
                Lo peor del día fueron las 4 garrapatas que encontré en mi pantalón. Una de ellas en el interior del mismo, y tres por fuera. Tuve que hacerme una auto inspección para asegurarme de que sólo estaban en el pantalón y no llevaba ninguna de pearcing en mi cuerpo.
                Dos viajes de agua y las casas ya están casi listas. La casa parroquial ya tiene su patio de adoquines y están pintando los cuartos. Ya comienza a parecer habitable.

                Ni bongile! Quitando las garrapatas que, aunque son pequeños animalitos, meten mucho miedo, el resto del día fue genial, sobre todo el final del día encontrando al “gatito perdido”. Realmente, se les coge cariño a los animales con mucha facilidad. Ojalá que aprendamos a sufrir igualmente cuando vemos que un joven “se nos pierde por el camino”, y que luego nos alegremos cuando lo rescatemos de una vida de peligros.

Es muy dura la vida para los jóvenes de Sábié



Missão, sábado 07 de Março de 2015

                Cuando llegué a casa de las Hermanas tras la eucaristía de Inkomanine, ellas me dieron la triste noticia de la muerte de un adolescente de 14 años que ayer fue atacado por un cocodrilo en el río Inkomati. Falleció y hoy encontraron su cuerpo a media mañana, tras todo un día de búsqueda.
                Fue a lavar su ropa al río con su hermano pequeño, y cuando acabó de lavar se lanzó al agua, con tal azar que en el primer margullo encontró allí mismo al cocodrilo. Su hermanito comenzó a gritar y a llorar y corrió a su casa para llamar a su madre. Ya era muy tarde.
                Me han dicho los albañiles que ellos oyeron los gritos mientras estaban trabajando en la capilla, pero que nunca imaginaron lo que estaba ocurriendo.
                Por la tarde, después de la catequesis, donde tengo que hacer un esfuerzo lingüístico importante, pero que merece la pena. Luego me vine a la Vila a jugar al básquet con Domingos, Fernando y Lourenço. Con ellos lo paso muy bien, son chicos sanos y de buen corazón.

                Ni bongile! Es muy dura la vida para los jóvenes de Sábiè. Tener que ir a lavar la ropa al río es algo que mi sobrino nunca hará salvo por opción de vida, sin embargo aquí es parte de las tareas cotidianas: jugarse la vida por estar limpio. Sin embargo, en toda parte hay “cocodrilos y lobos” que acechan para atacar la vida de los jóvenes. Protégelos, Señor.

miércoles, 13 de enero de 2016

Todo lo que tenía para vivir...



Missão, sexta-feira 20 de Fevereiro de 2015

                “Todo lo que tenía para vivir” fue lo que el Sr. Williamo Gueveia puso en mis manos para ir al hospital. Abrió tres plásticos en los que envolvía su dinero, uno negro, uno transparente y el último era una bolsa de espagueti vacía. Entre los tres sumamos un total de 65 meticales, es decir 1,60€.
                Su casa nueva es el resumen de la pobreza absoluta donde unas cucarachas enormes campan a gusto entre la ropa metida en bolsas grandes de plástico. Fui a verlo porque me dijeron que hace un mes que no puede ni caminar por una hernia inguinal. Estaba tumbadito en una estera y con una capulana por vestido y envuelto en una manta que guardaba toda la suciedad posible.
                Después de los saludos y en medio de un olor muy fuerte debido a la falta de higiene personal, le pregunté qué le pasaba. Me dijo que tenía una hernia que le dolía mucho y que le impedía moverse. Me preguntó si quería verla y le dije que sí, se descubrió mostrando sus genitales y señaló el lugar de su hernia, que por otro lado, era muy visible.
                Le dije que lo podía llevar al hospital y me dijo que sí. Vestirlo fue una batalla. Su esposa buscó unos calzoncillos que se puso al revés, motivo por el cual intervine para ayudarlo a vestirse. Cuando acabamos de vestirlo, comenzó a buscar los plásticos con su dinero. Creo que pensaba que iríamos al hospital para ser operado y por eso me dio ese dinero, pero nuestro hospital de Sábiè con un Técnico de Medicina General por Director, sólo puede hacer transferencias. Así que lo llevé a la Unidad Sanitaria y allí después de una observación y de palpar su hernia, le dieron la transferencia para el Hospital José Macamo.
                Subir y bajar del coche para un anciano ciego y con una gran hernia, hizo que tardase casi dos horas, lo que se podría haber resuelto en 15 minutos. Me impresionaba su tranquilidad y su paz, su dejarse llevar de la mano confiado en este humilde lazarillo.

                Ni bongile! Tan pobre y tan libre, tan humilde y tan bien dispuesto a colaborar, ése es el Sr. Williamo Hleveia. Es todo dulzura y cuando habla lo hace con una paz que te deja embelezao’. Está en los huesos y no puede ni con su alma, pero no se queja, no abre la boca para decir me duele o no me hagan eso. Su paz y su confianza plena me hablan de Ti, Señor.