domingo, 24 de enero de 2016

Su tumba está en un lugar que parece un paraíso



Missão, quarta-feira 12 de Agosto de 2015
Aniversário de Clara Lantigua Barrera

                Vovó Rofina falleció ayer en Inkomanine, creemos que de cansancio por su edad y tanto sufrimiento. Cuando regresábamos del entierro, que fue en un lugar precioso a más de un kilómetro de su casa, delante de mí iban 4 madres jóvenes con sus bebés a la espalda, formando parte de una gran fila de personas. Cuando las vi, pensé en cómo la vida vence la muerte.
                Su tumba está en un lugar que parece un paraíso: es una zona baja, llena de árboles, y ella descansa a la sombra de una arboleda bien fresquita. El camino hacia el lugar donde fue enterrada, te invita a orar, a entrar en el silencio, a reflexionar. Ser enterrado ahí es todo un privilegio, lejos del ruido y del boato de los ricos.
                Desde las 5h estuve leyendo los periódicos del 22 de Junio –día del ascenso de la UD Las Palmas- y también las revistas “Iglesia al Día” de estos últimos meses. Cuando me levanté me puse a ver el pen-drive que me llegó ayer con múltiples sabores y olores a solidaridad y amistad.

                Ni bongile! Un día para saborear la victoria de la vida sobre la muerte, y la victoria de una afición que lleva años soñando con entrar en la 1ª División.

sábado, 23 de enero de 2016

Estrella es una luz en medio de la oscuridad



Pemba-Paço episcopal, terça-feira 16 de Junho de 2015
Aniversário de Tino Manuel
Aniversário de matrimónio de David e Luisa

                El día tuvo dos partes, pero las importantes fueron las posteriores. Me explico. Fuimos a visitar una comunidad donde reparten alimentos y atienden a niños y niñas “portadoras de deficiencia”. Horroroso ver tantos niños y niñas sufriendo por matequeñas, por malarias celebrares que les han paralizado pies y manos, niños con malformaciones congénitas, niñas con hidrocefalia, epilépticos, con parálisis cerebral, síndrome de down, enanismo… Era necesario tener un buen estómago y mucha alegría para que los niños y niñas lo pasasen bien.
                De ahí nos fuimos a comer el padre Jorge, Estrella y yo a su casa. Ese fue un buen momento.
                Luego fuimos al “Lar da Esperança” donde el Mozabanco hizo su entrega de miserias para sacarse la foto en el día de su aniversario y de la “Criança africana” mientras los niños y niñas le hacían el espectáculo de agradecimiento.
                Después, tuve otra charla con Estrella. Estamos disfrutando de estos encuentros y conversaciones. Estrella me llevó por un barrio de basura en medio de la noche, propio de una peli de terror. Pensé que nunca íbamos a salir de allí!!! Ella vive a 50 metros del mar, pero dentro de un barrio-miseria, todo es basura, y cuando caminas sientes que no pisas la tierra sino una especie de alfombra de basura aplastada por los años. Me recordaba a Munhava, y caminar en aquella oscuridad me dio miedo, hasta el punto de “enfadarme” con Estrella por andar por esos caminos ella sola.

                Ni bongile! Estrella es una luz en medio de la oscuridad. Realmente su testimonio de vida, me guía en mi opción misionera por ir siempre a procurar a los últimos, a buscar el último lugar, y los últimos rincones de miseria humana. Ella está ahí, vive ahí muy pobremente. Vive pobre entre los pobres. Yo no puedo decir lo mismo de mi vida. Su opción es profundamente radical y evangélica. Hay que tener mucha fe, y un corazón muy grande para vivir como ella ha elegido libremente en coherencia con lo que ha ido descubriendo como llamada de Dios. Ha dejado atrás muchas seguridades, comodidades, confort y una “vida resuelta” -como dice mi hermano el Chamo-. Son estas Estrellas las que tenemos que seguir para llegar a Jesús en Belén.

jueves, 21 de enero de 2016

“Un sueño de misioneras del amor, que me invitan a pensar en la riqueza del fondo humano de su corazón”.



Pemba-Paço episcopal, segunda-feira 15 de Junho de 2015
Aniversário do Pe. Cristóbal Déniz Hernández

                Aún estoy sin poder dormir, impactado por esta realidad de la ciudad de Pemba. No sé decir qué es lo que he encontrado aquí, pero sé que ya Pemba me robó el corazón. Evidentemente tengo un corazón muy volátil.
                Me arrodillo ante Estrella, Laura y tantas personas que aquí están dando la vida. Llegué puntualmente a las 13.00h después de que Paco me dejase en el aeropuerto de Maputo para salir a las 10.30h. Sólo llegar al aeropuerto ya noté el chock: es nuevo, pero casi diminuto y el ambiente parecía muy familiar.
                Al salir me esperaban Estrella y Laura. A Estrella la vi muy bien, y sonriente con una coleta. Nos fuimos directamente a almorzar en casa de Estrella, que nos había preparado una ensalada con queso, manises, un potaje de garbanzos, y unos filetes de carne de vaca para chuparse los dedos.
Sin embargo, lo que más me impactó fue el barrio y la casa donde vive. El barrio está en una zona baja, tipo arrozal y la basura la inunda todo. Son callejuelas cercadas con bambú, muchas mangueras, coqueros y miseria. Para entrar en su casa tienes que agacharse porque la calle está unos 40 centímetros por encima de la casa, pero no entras directamente en una zona techada si no en un corredor abierto. Dentro encontramos varias pequeñas casas, y la de Estrella está al fondo. Parece una casa canaria con patio interior rodeado por los cuartos, el baño y la cocina.


Ni bongile! El mar, el mar, el sonido del mar y conchas de variedades indescriptibles dibujando retratos en la arena. Un sueño de corales y arena blanca, que me invitan a pensar en la riqueza del fondo marino. Y en paralelo, “un sueño de misioneras del amor, que me invitan a pensar en la riqueza del fondo humano de su corazón”.

Haznos como niños, en la alegría, en la mirada, en los mocos, en el corazón!!!



Missão, terça-feira 09 de Junho de 2015

                Ayer me sorprendieron los niños y hoy Dios me volvió a tocar en Matsintsinye. La mañana transcurría tranquila, pues pude visitar a los albañiles, y la escuelita de Korumana. La eucaristía en casa de la Hermanas volvió a estar marcada por la presencia de Themba, en el que vuelven a centrarse todas las miradas.
                Cuando llegué a la Misión estuve sentado con los niños de la Escuelita mientras jugaban. Hasta ese momento no había visto a Matsintsinye, que andaría jugando por ahí. Mi atención la centraba Surprise, pequeñito y con una sonrisa de ángel con mocos.
                Los miraba y me di cuenta de que estaban todos más mocosos que yo. Lo que es el egocentrismo, porque hasta ahora creo que no me había dado cuenta de que todos los niños están constipados!! Fue una alegría sentirme como ellos. Cuando menos lo esperaba irrumpió en escena Matsintsinye, que se abalanzó sobre mí. Después de unos minutos con él y con otros que me toqueteaban la nariz, el pelo, la oreja, los ojos, la verruga… Matsintsinye me preguntó: “O padre Paco está aonde?” Casi me desmayo de la emoción. Tan sólo hace dos días que no lo ve y ya lo echaba de menos. Nunca pude imaginar que un niño de cuatro años notase la ausencia de un adulto que no sea de su familia. Me pareció de una ternura humana infinita. Un niño tan pequeño y tan atento a la vida y a las personas que le rodean.

                Ni bongile! Gracias Señor por este niño, y te pido una mirada como la suya que busca a quien falta y no a quienes están. Te pido un corazón como el suyo, preocupado por saber cómo están sus amigos. Haznos como niños, en la alegría, en la mirada, en los mocos, en el corazón!!!

Es hambre...



Missão, segunda-feira 08 de Junho de 2015

                Quizá sea un tópico decir que “hay silencios que hablan”. Hoy lo viví en primera persona y por eso lo digo. Y es que, estaba en mi cuarto escribiendo sobre el Informe de Perspectivas Futuras del IEME en Mozambique, cuando de repente todo quedó en silencio. Eran las 4 de la tarde. Hasta ese momento se oía el griterío de los niños que están estudiando en casa con Anaica.
Me llamó la atención porque fue como pasar del caos al orden. Hicieron la oración: “Obrigado Menino Jesus por esta refeição que nos destes. Em nome do Pai e do Filho e do Espírito Santo. Amen. Bom apetite, meninos. Obrigado!” Y como por arte de magia el silencio invadió la sala.
Yo no me lo podía creer. Esperé un minuto y bajé las escaleras para verlos. Estaban todos comiendo sus galletas con mermelada y el té. No se oía ni una mosca. Inmediatamente pensé: es hambre, lo que tienen estos niños y niñas es hambre. Me sentí sobrecogido por la evidencia del hecho.

Ni bongile! No sé si aprenderán a leer y a sumar, pero por lo menos que maten el hambre. Es hermoso este silencio, y sentir que seguimos creciendo como misioneros. Van surgiendo proyectos que no necesitan grandes esfuerzos, pero que hacen un gran bien humano y social. Tú te las ingenias para abrirnos los caminos, nosotros sólo tenemos que andar.