domingo, 14 de octubre de 2012

Paito en la cárcel: Rezo por Él...!




Missão, domingo 19 de Agosto de 2012


                Misa en Vahla, donde con aquella tremenda sencillez me esperaban con inmensa alegría. Se vuelve a demostrar que los pequeños revelan Tu Rostro de una manera especial. 


Mal pisé suelo mozambiqueño y ya Paito estaba enviando mensajes para pedirme crédito. Paito pasará muchos años en la cárcel, y lo triste es que su familia está totalmente desentendida de su situación. Paito sigue pidiendo crédito para comprar comida. Es decir, yo le envío 15 meticales y los reenvía a otro preso a cambio de un plato de comida. Otros presos tienen familias que les llevan algo para comer. Además me informa de que mi amigo Mohamed fue trasladado para la prisión de Gaza-Mabalane.



Inkomu! Paito me recuerda que Tú también estás preso y tienes hambre. No puedo estar continuamente enviándole crédito pero si puedo rezar por él cada día, visitarlo alguna vez, y mandarle crédito cada 15 días. Gracias por hacerme sentir que los más pobres cuentan conmigo, contigo y con la solidaridad de todos.

martes, 9 de octubre de 2012

Con las Hermanas: el diálogo y la libertad presiden nuestra relación.





Missão, sábado 18 de Agosto de 2012

                Como siempre quedé con las Hermanas en Korumana. Visitamos comunidades del interior, y casi asusta ver todo tan seco. Es un paisaje desolador y con un calor que presagia lluvias, aunque de noche refresca mucho. Con las Hermanas me siento muy a gusto trabajando porque el diálogo y la libertad presiden nuestra relación.
                Mi constipado sigue su curso, pero no me impide trabajar. Tengo muchos proyectos para este año, y entre ellos he logrado que me acepten como alumno del Máster en Teología Dogmática a distancia en el ISTIC. Quizá me meta en la boca más de lo que puedo revolver, pero me ilusiona trabajar con perspectiva. Si todo fuese bien, dentro de 5 ó 6 años me iría para hacer un año sabático y acabar la Licenciatura en Teología, al tiempo que celebraría mis 20 años de ministerio. El tiempo pasa rápido, y ya casi han pasado 5 años desde que besé Mozambique, por lo que no quiero que el toro me envista por sorpresa.
                
                Inkomu! Ha pasado una semana desde que llegué de vacaciones y me parece que han sido dos años. La vida aquí es muy intensa y una vez que te metes es como si te absorbiese por completo hasta perder la noción del tiempo. Me encanta estar aquí. Gracias por elegirme este lugar para amar y servir.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Me siento más misionero...





Ressano Garcia, domingo 12 de Agosto de 2012
Aniversário de Clara Lantigua

                No siempre resulta fácil expresar los sentimientos sobre todo cuando el día ha estado cargado de sensaciones. Las primeras misas en la Vila y en la Misión después de mi regreso, la despedida de Aurora (que viaja hoy para España) y la llegada de Pepe.

                En las comunidades fue una linda sensación: me siento en casa, duermo de un tirón y estoy feliz. Cada encuentro lo gozo como el primero, cada persona y cada realidad me llaman a una entrega aún mayor. Me siento en camino de conversión. Algo ha pasado en estas vacaciones que me siento distinto, como con ganas de empezar de nuevo, de vivir en un estilo más sencillo, más pobre, más con los pobres, más desde los pobres, más lleno de oración, más en comunión y en equipo. Algo ha pasado, y creo saber lo que es: he sentido el amor de mi pueblo canario por este pueblo mozambiqueño y me siento más misionero, con mayor responsabilidad de ser testigo de este Amor que nos enamora aquí y allá.

               
Inkomu! Aurora se despide a su manera, sin aspavientos, sin muchas palabras. Bendícela Tú para que pueda descansar y disfrutar de su familia, de su sobrino, de sus hermanos/as y especialmente de sus padres.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Un nuevo año en Sábiè




Missão, sábado 25 de Agosto de 2012
Sabie’s Day
Aniversário do Baptismo de Rafael
Votos perpétuos da Ir. Florence Promisse T.

                Las mañanitas me despertaron a la conciencia. La música de un nuevo día, el sonido de la palabra amiga me parió a un nuevo año en Sábiè. Realmente ha sido un excelente año donde por fin conseguimos trabajar con proyecto pastoral y en equipo. Sólo echo de menos a Paco.
                Pronto salí para estar en la celebración de los Votos perpetuos de mi madre Florence. Vino su familia de Swazilandia con sus trajes típicos, y en ellos una rosa. Realmente impresionaba ver a su familia vestida de manera tradicional: pieles, capulanas, collares, etc… La celebración duró 3 horas y media, llena de solemnidad y de buen gusto. Sin duda tuvimos tiempo para rezar por ella y por Sor Inácia, quien también hacía sus votos perpetuos con las Franciscanas Hospitalarias del Inmaculado Corazón.
                No me quedé al “copo de agua”, porque quería entrar en internet en la ciudad para leer el correo de Pepe y escribirle a Paco y a la Dire sobre el monotema: J.B. El que tenga oidos para oir que oiga...
            Antes de la misa pasé por casa de las Hermanitas que celebraban la fiesta de su fundadora y les llevé unos baberitos de Cáceres.

                Inkomu! Consagrar toda la vida por amor es algo precioso y conmovedor, sabiendo del barro que somos hechos. No dejes de consagrarnos cada día al servicio de los más pobres, de tu Evangelio, de este joven Iglesia, para que las rosas sigan adornando todas nuestras mañanitas.(

miércoles, 9 de mayo de 2012

Otros Ojos y otros Pies solidarios...



Sábiè, terça-feira 08 de Maio de 2012

                Corría, corría y gritaba sin saber a dónde me llevaban mis pasos. La gente también gritaba: “Van por ahí! Están allí! Entraron allí!” Mientras yo no paraba de gritar: mis documentos, por Dios!!! Mis documentos, tiren mis documentos!!!
                Me habían robado de la manera mas estúpida posible. Cuando entré en el coche, en la Avda. 24 de Julio, ya de noche (18.00h) buscando una bateria para el Land Cruiser, me tocan para decirme que tenía una rueda pinchada. Abro la puerta, mientras por el otro lado, su compinche abría la puerta y se llevaba mi mochila con todo: ordenador, cámara de fotos, pendrive para internet, móvil, chequera, llaves de mi casa y de correos, y la cartera con todos los documentos: DIRE, carnet de conducir, la captación para el examen del carnet y unos 15.000 mt... Es decir, todo.
                Mi reacción primera fue una parálisis, la segunda fue cerrar el coche (aunque luego me di cuenta que la puerta del robo se quedó abierta) y la tercera fue correr como un loco por donde la gente me decía que iban los ladrones.
                Fue hermoso, porque algunas calles más abajo, unos hombres comenzaron a correr conmigo detrás de los ladrones, al principio fue uno, luego dos y finalmente llegaron a ser cuatro. Pero al atravesar la Avda. Guerra Popular se nos perdieron dentro del mercado Mandela. Corrí hasta la puerta y me paré en seco. Vi un inmenso mercado totalmente amurallado y oscuro, lleno de recobecos y bares de mala muerte... Un auténtico antro de perdición. Pensé: “si meto un pie aquí acabarán por matarme a cuchilladas”. El miedo me paralizó y me quedé gritando inconsolado, viendo como se me complicaban mis últimos días en Mozambique antes de las vacaciones.
                Detrás de mí, aquellos hombres dijeron: “el Mandela sólo tiene una salida”, y los perdí de vista. Derrotado, volví sobre mis pasos pensando cómo denunciar el robo, cómo informar (tenía 20 meticales en un bolsillo) a los amigos, dónde quedarme esta noche...
                Cuando de pronto el Cielo se abrió para mí: “Señor, Señor!!!” Y aparecieron aquellos 4 hombres victoriosos con mi mochila. Habían corrido hasta la salida mientras yo me había petrificado en la entrada. Allí esperaron a los ladrones y cuando salían –cambiándose las camisas negras por unas blancas- les pusieron una zancadilla y les quitaron la mochila, echándose luego a correr.
                No me lo podía creer. No paraban de decir: “Mire y cumpruebe para ver que está todo”. Yo sólo saqué la cartera y comprobé que estaba el DIRE. Sabía que estaba absolutamente todo. No me pude aguantar e instantaneamente les fui dando a cada uno 500 meticales, y dicíendoles: “El agradecimiento no es con dinero, es con todo mi corazón”
                Fue hermoso. Ellos no lo esperaban y pusieron cara de asombro ante tal recompensa. Se notó que lo hicieron de corazón. Ayudar a un extranjero a quien no conocen, en medio de la noche, corriendo por las calles, y jugándose la vida con unos ladrones que podían estar armados... muestra que los mozambiqueños tienen un corazón muy grande. Yo no paraba de darles las gracias y de pensar en la suerte que tuve, o mejor aún, cómo me bendijo el Señor cuando ya me veía hundido en un gran problema de documentos.
                De regreso, todas las personas que me habían visto correr, me paraban para felicitarme y preguntarme cómo la había recuperado. Todos felices. Me ayudaron muchas personas que me indicaban el camino por donde ellos huían. Y de hecho, yo corría, no porque pensase que los iba a alcanzar, sino porque la gente me decían “van por ahí”, “entraron por allí”... y eso me daba moral para correr aún más. Los había perdido de vista hacía tiempo, pero otros ojos solidarios me indicaban la ruta, y otros pies solidarios acompañaban mi carrera de persecusión.
                No paraba de dar gracias y regresé al coche con una sonrisa en los labios que no parecía irse. Sin embargo, cuando entré al coche me entró de nuevo el pánico: cerré puertas y ventanas y salí pitando de Maputo. Llamé a todos los que pude para contarles la historia y deshagorme un poco de tanta tensión. Estaba bañado en sudor y con un fuerte dolor de estómago que me duró 3 horas y media. Luego comenzó el dolor en los hombros y espalda.
                De camino, pasando el río Matola, me llamó Paco y le conté todo el episodio. Paré para hablar, pero un coche se paró a mi lado y me tocó la pita. El pánico me invadió: “Me siguen, Paco!!!” Y él me respondió: “Sal de ahí!!. Arranca!!” Fue inmediato aceleré hasta perderlos de vista, cuando giraron en una entrada cercana. Luego me di cuenta que no eran ellos, y que lo que tenía era un simple ataque de pánico.
                El día había comenzado con sus problemillas, porque una vez más no aparecía en la lista del INAV para hacer el examen teórico, aunque finalmente conseguí hacerlo y creo que me salió bastante bien (claro que era el mismísimo examen que la primera vez). Fui el primero en entregarlo después de corregirlo dos veces. Si suspendo es porque me tienen manía persecutoria.
                Uno de los momentos más hermosos del día fue el reencuentro, después de 7 años, con el pe. Rafael Kwak (ingresado en el Hospital Privado de Maputo con una mezcla de malaria con la enfermedad que produce la orina de las ratas) con quien estudié portugués en Lisboa. También estaban el pe. Martinho y el pe. Guillermo (colombiano de la Consolata) que nos contó la tragedia de cómo asesinaron a su compañero Valentim. El pe. Rafael está grave, muy amarillo y débil. Regresará rápidamente a Corea hasta que se recupere.

                Inkomu! Hoy podría seguir escribiendo pero me duelen los hombros. Se me ha pasado el dolor de barriga y quiero comer el arroz con leche que preparó Pepita. Estar en casa, en esta soledad me reconforta, y te doy gracias Señor diciendo como Paco Martínez Soria: “La ciudad no es para mí”