miércoles, 15 de octubre de 2014

Vive con su nieto en la pobreza más absoluta



Ndindiza, sexta-feira 19 de Setembro de 2014

Me fui a Matukwanyana con Albino y ahora estoy acostado en el suelo enviando mensajes... El día fue fabuloso. Visitamos a todas las familias de la comunidad de San José de Matukwanyana. Visitar aquí siempre se convierte en una fiesta.
Las visitas que más me impactaron fueron la primera y la última. La primera fue cerca de Baptine, a una viejecita amiga de Paco y que yo no conocía. Vive con su nieto en la pobreza más absoluta, pero nos reímos a carcajadas con ellas contando como los ratones le roen el pelo de la cabeza. Nos pidió ayuda para poder hacer una casa decente, en que los ratones no hagan fiesta cada noche. Claro que le comen el pelo porque no encuentran ni un grano de millo para roer.
La última visita fue a la familia de Dª Salfina. Tuvimos que ir a pie unos 20 minutos mientras atardecía. Al llegar nos sentamos, rezamos y conversamos. Regresamos y la tarde seguía cayendo. Los niños y niñas que iban delante jugaban de tal manera que parecían no sentir sus pies descalzos, ni el largo camino andado, ni el hambre por no haber comido.

Ni bongile! Ahora descanso en este silencio, cubierto de estrellas, del rugir del viento, envuelto en la oscuridad de la noche… y acompañado por nuestro mejor catequista, un hombre enamorado de la misión, de tu Palabra, de tu comunidad de seguidores pobres.

lunes, 13 de octubre de 2014

Compartimos tu Palabra y abrimos nuestro corazón.

                                          
  Missao, quinta-feira 18 de Setembro de 2014

Normalmente la primera tarea de los martes y jueves es celebrar la eucaristía en casa de las Hermanas. Es siempre una eucaristía llena de vida, donde compartimos tu Palabra y abrimos nuestro corazón.
A eso de las 10.00 tuve la llamada de Paco, donde me decía que había llegado muy bien y que su madre y su familia se encontraban muy bien. Poco después llamó Pepita para decir que ya había llegado la visita de las Clarisas. No sé si por estar en estos primeros días de soledad, pero no me encontraba muy fino.

Cuando llegaron a casa, Hna. Clara y Hna. Luz (creo que se llama así), les mostré el lugar donde vivimos y soñamos la misión, pero salimos pitando para que viesen la escuelita y pudiesen visitar a la familia Mawuelele. Allí encontraron a Anaica y al Sr. Albino como anfitrión. Nos tenían preparado un almuerzo con arroz, pollo y papas fritas. No podíamos despreciarlo, así que comimos un poco y seguimos rumba a la presa hidroeléctrica de Korumana. Les gustó, aunque el día estaba un poco gris.

En casa de las Hermanas estaba preparado el almuerzo con jamón incluido. El postre fue tiramisú, receta del padre de Cariely. Así que quedamos muy satisfechos con todo lo compartido. Terminando el almuerzo recibí la llamada de la enfermera Benilde de Moamba, diciendo que estaba de camino con su jefa para ver la maternidad. Así que salí pitando para la Misión.

Una vez aquí me hicieron coger un cabreo supino diciendo que faltaban muchas cosas en la Maternidad: fosa para material orgánico, piso nuevo, nuevas puertas, más azulejo en las paredes, aumentar un cuarto, poner rampas de acceso, poner una repisa, quitar el falso techo… Es decir, empezar de nuevo. Así es Mozambique, un país “sin gobierno”, sin rumbo, donde cada uno da su opinión y donde para exigir no hay reparos. Les dije que después de que me lo entreguen todo por escrito, veremos si aún tenemos presupuesto para tantas obras.

Ni bongile! Este proyecto lo iniciamos con mucho cariño, porque nació de un grupo de Madres Solidarias que quieren seguir pariendo vida y solidaridad. Sin embargo, se está convirtiendo en un parto complicado, donde la criatura lucha por salir, pero no encuentra espacio por dónde meter la cabeza. Tú, La Partera de los Siglos, la Madre de todos los vivientes, asiste este parto para que tus hijas pobres puedan dar a Luz y sus bebés nacer a la Luz.

domingo, 12 de octubre de 2014

Ya tengo la seguridad de que el Complejo se acabará antes del 2016


Missão, quarta-feira 17 de Setembro de 2014

                Pasé por el Complejo Parroquial para ver cómo van las obras: ya los baños y la cocina están casi listos, pero falta el suelo de toda la casa, y Custódio tiene que llevarse la puerta del garaje para hacer la puerta de entrada. Después de dar esta vuelta por la obra llamé a Custódio, que como siempre no contestó. Luego dejé un mensaje al Cindela, e inmediatamente me llamó Custódio pidiendo dinero. Debe estar afligido por su mala gestión económica. Le dije que cuando vaya a Maputo le ingresaré un 25% como aparece en el contrato, pero también le dije los fallos que había visto en la casa.
Y como por arte de magia, o por un duende constructor, o unos ángeles del Cielo… una llamada de José Luís desde la Nunciatura Apostólica me comunica que nos concedieron 30 mil dólares para el Complejo Parroquial (Propaganda Fidei). Me sentí satisfecho de tanto trabajo como me llevó preparar el proyecto para enviar a Roma. Ya tengo la seguridad de que el Complejo se acabará antes del 2016. Así que doy por cumplida una de mis tareas más tediosas y poco gratificantes.

Ni bongile! En la eucaristía de la comunidad agradecí de corazón este apoyo de la Iglesia Universal, que sin conocerme, sin enchufes de ningún tipo, confían en nuestro trabajo realizado durante estos años en total transparencia económica. Este proyecto, aunque no sea el más importante, ni mucho menos, también lo ponemos en tus Manos de Ama de Casa.

miércoles, 8 de octubre de 2014

A todo se acostumbra uno



Missão, terça-feira 16 de Setembro de 2014

                Dejé a Paco en el aeropuerto a eso de las 9.30h. Habíamos celebrado juntos la eucaristía en casa de las Hermanitas, y allí recordamos a Pepe Casas. Una despedida de hombres: “Buen viaje, saludos a tu familia, descansa, nos vemos a tu vuelta, no te preocupes en llamar”, aunque sé que dentro guardamos otros sentimientos no expresados.
Al salir me fui a comprar las llaves de cruz para los coches, pagué en EMOSE el seguro del Ford, y compré algunas cosas para comer.
Cuando ya estaba llegando a Magagwane pinché una rueda, tipo explosión. Me bajé, vi la raja y le puse el dedo encima. Cuando me apartaba para no dejar el coche en medio de la carretera, el aire dejó misteriosamente de salir, así que huí lentamente del lugar de los hechos y conseguí llegar a casa de las Hermanas donde cambié la rueda con facilidad.
Sin embargo, me esperaba otra sorpresa: el incendio que comenzó el domingo por la tarde en la Misión quemó varios postes de la luz y nos quedamos a oscuras. Es decir, Dª Virgínia nos fastidió todo lo que teníamos congelado o en la nevera después de dos días sin luz.

Ni bongile! A todo se acostumbra uno. Llegué y rápidamente localicé todas las lámparas y velas para poder estirar un poco el día. Gracias a Dios, todavía me queda batería en todos los utensilios electrónicos porque los cargué en Maputo: teléfono, ordenador, tablet… lo cual me ayuda a estar un poquito más conectado al mundo aunque sea en medio de la oscuridad de nuestro Mozambique, donde eso sí, tus estrellas brillan con más fuerza.

domingo, 5 de octubre de 2014

Los atardeceres de esta época son espectaculares



Missão, terça-feira 09 de Setembro de 2014

                Cariely y Pepita se fueron a Maputo así que no tuvimos misa esta mañana. Me quedé toda la mañana en casa y por la tarde salí a dar un paseo. Ese atardecer caminando plácidamente por la sabana me elevó el espíritu. La tarde estaba tranquila y los atardeceres de esta época son espectaculares. Mientras caminaba oía a la gente hablando a lo lejos, y como no había interferencias acústicas, conseguí oír todo lo que decían.
                El camino me invitaba a orar por tantas personas que han caminado conmigo estos últimos años. Recordé mucho a Pepe, del que todavía no acabo de sentir su ausencia definitiva, me parece como si hubiese viajado y que algún día me llamará para charlar.
                Cuando llegué a casa Paco estaba rezando en el portal y me senté a conversar con él casi media hora. La noche nos cubrió de estrellas y la luna llena también nos regaló su luz.

                Ni bongile! Vivo en este país maravilloso, pero no siempre lo disfruto con tranquilidad. Me muevo mucho más en coche que a pie, pero cuando tengo hay una oportunidad procuro gozar de esta naturaleza que nos envuelve con suavidad. Gracias por la Hermana Tierra, por el Hermano Sol, por la Hermana Luna… y por tantas hermanas y hermanos del camino.

viernes, 3 de octubre de 2014

Un mundo de pobreza que supera siempre cualquier expectativa

Sábiè, quinta-feira aos 04 de Setembro de 2014

                La eucaristía abrió una mañana de acción de gracias. Luego salimos para Baptine. Pepita y yo queríamos visitar a Elisa. Pepita había preparado una pequeña formación sobre el liderazgo. Elisa me miraba sin entender ni mu. Pepita hablaba y hablaba, preguntaba y se respondía ella sola con un portugués macarrónico que sólo se hacía entender por instantes fugaces. Cuando tuve oportunidad metí baza, pero no resultaba muy elegante repetir lo que ya se había dicho, aunque fue “en otra lengua”.
                Cuando me cansé de la embarazosa situación me fui a buscar el libro robado de registros. El sábado entraron en el Puesto de Salud y robaron el libro de registros, y Elisa no informó a nadie, y ni siquiera tenía un papel para escribir las consultas. Alucinamos en colores.
                Al terminar la charla, con cierto éxito para un nivel de comunicación bastante reducido por ambas partes, fuimos a visitar algunos enfermos. Uno de ellos fue un niño de 8 años que se quemó, y que dejó la escuela porque “le gustan mucho las vacas” –según su padre que estaba bien sentado a la sombra de la cilla-. También estuvimos “persiguiendo” a un señor que, según cuentan, tiene toda la piel escamada, pero no lo encontramos.
                Por la tarde, reunión para preparar la formación bíblica con las monjas.

                Ni bongile! Acercarse a Baptine es romper la barrera de la comodidad, del confort, y ver que hay un mundo de pobreza que supera siempre cualquier expectativa. Aquí hay mucho trabajo por hacer, sobre todo en la escuela, pero ¡qué curioso!, cuando me acerqué a la escuela para hablar con los profesores, me encontré a los niños saltando y jugando. No había nadie. Me fui a la casa de los maestros y allí estaban tranquilamente descansando sin haber dado golpe.