domingo, 5 de octubre de 2014

Los atardeceres de esta época son espectaculares



Missão, terça-feira 09 de Setembro de 2014

                Cariely y Pepita se fueron a Maputo así que no tuvimos misa esta mañana. Me quedé toda la mañana en casa y por la tarde salí a dar un paseo. Ese atardecer caminando plácidamente por la sabana me elevó el espíritu. La tarde estaba tranquila y los atardeceres de esta época son espectaculares. Mientras caminaba oía a la gente hablando a lo lejos, y como no había interferencias acústicas, conseguí oír todo lo que decían.
                El camino me invitaba a orar por tantas personas que han caminado conmigo estos últimos años. Recordé mucho a Pepe, del que todavía no acabo de sentir su ausencia definitiva, me parece como si hubiese viajado y que algún día me llamará para charlar.
                Cuando llegué a casa Paco estaba rezando en el portal y me senté a conversar con él casi media hora. La noche nos cubrió de estrellas y la luna llena también nos regaló su luz.

                Ni bongile! Vivo en este país maravilloso, pero no siempre lo disfruto con tranquilidad. Me muevo mucho más en coche que a pie, pero cuando tengo hay una oportunidad procuro gozar de esta naturaleza que nos envuelve con suavidad. Gracias por la Hermana Tierra, por el Hermano Sol, por la Hermana Luna… y por tantas hermanas y hermanos del camino.

viernes, 3 de octubre de 2014

Un mundo de pobreza que supera siempre cualquier expectativa

Sábiè, quinta-feira aos 04 de Setembro de 2014

                La eucaristía abrió una mañana de acción de gracias. Luego salimos para Baptine. Pepita y yo queríamos visitar a Elisa. Pepita había preparado una pequeña formación sobre el liderazgo. Elisa me miraba sin entender ni mu. Pepita hablaba y hablaba, preguntaba y se respondía ella sola con un portugués macarrónico que sólo se hacía entender por instantes fugaces. Cuando tuve oportunidad metí baza, pero no resultaba muy elegante repetir lo que ya se había dicho, aunque fue “en otra lengua”.
                Cuando me cansé de la embarazosa situación me fui a buscar el libro robado de registros. El sábado entraron en el Puesto de Salud y robaron el libro de registros, y Elisa no informó a nadie, y ni siquiera tenía un papel para escribir las consultas. Alucinamos en colores.
                Al terminar la charla, con cierto éxito para un nivel de comunicación bastante reducido por ambas partes, fuimos a visitar algunos enfermos. Uno de ellos fue un niño de 8 años que se quemó, y que dejó la escuela porque “le gustan mucho las vacas” –según su padre que estaba bien sentado a la sombra de la cilla-. También estuvimos “persiguiendo” a un señor que, según cuentan, tiene toda la piel escamada, pero no lo encontramos.
                Por la tarde, reunión para preparar la formación bíblica con las monjas.

                Ni bongile! Acercarse a Baptine es romper la barrera de la comodidad, del confort, y ver que hay un mundo de pobreza que supera siempre cualquier expectativa. Aquí hay mucho trabajo por hacer, sobre todo en la escuela, pero ¡qué curioso!, cuando me acerqué a la escuela para hablar con los profesores, me encontré a los niños saltando y jugando. No había nadie. Me fui a la casa de los maestros y allí estaban tranquilamente descansando sin haber dado golpe.

martes, 30 de septiembre de 2014

De alguna manera siento desde hoy que estoy cerrando una etapa llamada Sábiè-Maputo.



Sábié, quinta-feira 28 de Agosto de 2014
Sto. Agostinho

Las niñas y niños de la Escuelita están super-espabilados. He estado fuera dos meses y medio, y veo un gran progreso en estas niñas y niños de la escuelita. Me resulta asombroso y casi increíble. Me sorprende la capacidad tan plástica que tienen para aprender y crecer cada día, ¡qué pena que el tiempo nos endurece!
La Reunión con Paco de puesta al día fue agradable y me sentí a gusto viendo todo lo que se ha hecho y lo que está por hacer. Organizamos las próximas semanas, aunque sin mucho calendario.
También celebramos la eucaristía por la tarde con las Hermanas. Y poco a poco me voy encontrando con gente. Noto que se alegran de verme, tanto como yo a ellos. Es una bendición.

Ni bongile! Me siento feliz de regresar. Es mi último regreso a este lugar. Es un regreso muy diferente. De alguna manera siento desde hoy que estoy cerrando una etapa llamada Sábiè-Maputo. Han sido años difíciles al comienzo, y muy buenos los últimos. Ahora me queda enfrentar la recta final. Espero llegar a la meta manteniendo la fe, la esperanza y el amor.

lunes, 29 de septiembre de 2014

La Alegría con el reencuentro



Sábiè, quarta-feira 27 de Agosto de 2014
Sta. Mónica

Nada más aterrizar en Mozambique, después de unos vuelos fantásticos donde pude comer y dormir sin turbulencias, llegó el primer shock: tuve que sobornar a un policía que pretendía quedarse con todos los embutidos (jamón, chorizo, etc…) Para mi mala pata sólo encontré 20€, así que se quedó contentísimo. Tenían unos carteles que prohíben meter productos cárnicos y quesos, que es lo que más traen los turistas europeos. Me abrió la maleta y me llevó a su despacho donde me hizo leer los artículos de la ley que penalizan la entrada de estos productos. Además, la norma dice que se las queda el Estado, con lo cual ya sabemos lo que pasa. Le supliqué de mil maneras, le dije que no sabía nada de eso –y es verdad- pero no hubo manera. Cuando me insinuó que lo podíamos arreglar, vi que otra señora sacaba de su cartera dinero y se la entregaba a otra policía que estaba también en el mismo despacho. Cerré los ojos a mi consciencia y le di los 20€. ¡Ya no soy puro! He pasado 7 años en Mozambique sin sobornar a nadie para conseguir un fin determinado, pero hoy se acabo mi estado de pureza de incorruptibilidad. Espero que por lo menos pasen otros 7 años hasta el próximo soborno.
Después llegó la Alegría con el reencuentro. Estaban Paco, Cariely y Pepita esperando los jamones y los chorizos, y a mí, claro. Intercambiamos las típicas frases: “Estás más gordito… Te sentaron bien las vacaciones… Tuviste buen viaje?...” y nos fuimos a casa de las Hermanitas. Luego comimos juntos, y posteriormente nos separamos.
Nosotros fuimos a la Tumba de Pepe. Silencio. Su tumba refleja lo que fue su vida: simplicidad (no tiene lápida), anonimato  (está identificado por un número) y sentido eclesial, (pues está rodeado de curas y monjas). Allí rezamos en silencio y luego nos fuimos.
Paco me fue poniendo al día de todo lo ocurrido en estos meses: la vida continúa, Sansom en la cárcel, murió el Sr. Bicá, etc..

                Ni bongile! Llegué cansado, que casi ni podía mantener abiertos los ojos, sin embargo voy a tener que abrirlos de nuevo para que nada se me escape, para que tu paso silencioso no quede en la oscuridad de lo cotidiano y rutinario, sino que salga a la luz como la novedad de lo diario.