miércoles, 9 de enero de 2019

Su casa es hermosa. Ella la hace hermosa...





Pemba-Cabo Delgado, quarta-feira aos 5 de dezembro de 2018

                Llegué a Pemba con un día de adelanto (jajaja). Ayer nos reíamos, Estrella y yo, porque cuando la llamé para recordarle la hora de mi llegada, nos llevamos la sorpresa de que tampoco sabía el día.
                El aeropuerto de Pemba es un mini-aeropuerto, así que después de enseñar el pasaporte y pasar por el detector de metales, ya nos pudimos dar un abrazo cargado de amistad.

               
Su casa es hermosa, porque ella la hace hermosa. Tiene una baranda exterior, dentro tiene un recibidor y una pequeña capilla, un salón-comedor, tres cuartos (uno de ellos con cuarto de baño), un baño, la cocina, y detrás otra baranda con lugar para el tendedero, y la casa del guarda.

                Su casa está situada muy cerca del centro de la ciudad, en un barrio muy pobre, como toda la ciudad. Tiene amiguitos de 3 a 6 años que vienen corriendo a su casa a pedirle galletas o caramelos. Al entrar en mi cuarto vi que ella me tenía preparado un montón de detalles para llevar: un proyector de películas, una toalla de viaje, libros, etc… con algunos carteles de bienvenida.
                Aunque pasamos por el obispado no encontramos a D. Luíz Lisboa.

 
Kihosukurru! El almuerzo fue espectacular, con una hermosa tortilla española y tantos otros detalles, incluidos los postres. Esta noche no puedo hacer otra cosa que no sea agradecer la acogida, el calor, la amistad. Una Estrella se ha parado en Pemba, haz que su Luz nos guíe, que su amistad nos abrace, que su fe nos fortalezca.

sábado, 22 de diciembre de 2018

Nuestra presencia debe ser pequeña, simbólica.



Sábiè, segunda-feira aos 3 de dezembro de 2018
S. Francisco Xavier

                San Francisco Javier me acompañó hoy por los caminos de Mahungo-Ligongolo, Ndindiza, Mavungwana, Vahla e Inkomanine. Fue hermoso sentir al pueblo más pobre, más simple, más alejado. Estos días en la Misión, Vila y Korumana estuve muy feliz, pero hoy sentí un plus al encontrar a quienes nadie visita.
                Me quedo sorprendido de que los curas todavía no han ido más allá de Mazithulele, y la hermana Ángeles ni conocía Mahungo, ya ni qué decir del resto. Por la tarde, en una charla con Pilar le preguntaba: ¿A qué venimos aquí? ¿Venimos a encerrarnos en un pequeño proyecto? Nuestra presencia debe ser pequeña, simbólica, pero a la vez significativa porque estamos al lado de los más pobres. Creo que le di una fuerte sacudida, y espero poder acompañarla para que dé pasos en ese sentido.
Por la mañana, los encuentros más significativos fueron con el Sr. Albino Chambule, que nos acompañó toda la jornada mañanera, y luego con el Sr. Alcino Massango, a quien saludamos en su Puesto de Salud, igual de flaco que siempre.
                En Vahla encontré al Sr. Moiane y a su esposa Dª Celina, que estuvo enferma estos días, pero ya hoy se encontraba mucho mejor. Fue una pequeña fiesta, porque poco a poco fueron llegando todos los miembros de la familia: Sara, Madalena, Joel, su esposa e hijos, etc… Un verdadero rocío de alegría, pobreza y fe. Y finalmente, también visitamos a Dª Clara y al Sr. Lizário en Inkomanine, que se alegraron muchísimo de nuestra visita, pues me acompañó Fernando Blaff.
               
                Khanimambo! Me quedaron personas por ver y visitar, pero aun así me quedo con la alegría de los pequeños encuentros. Este día de San Francisco Javier he podido sentirme un poco más misionero yendo a donde nadie quiere ir, incluso aquellos que están más cerca. Gracias por ese regalo de no tener miedo al camino, al encuentro, al calor sofocante… por amor a mis hermanos a quienes deseo llevar tu Buena Noticia.

Este pueblo me agranda el corazón


Sábiè, domingo a 2 de dezembro de 2018
Aniversário de nascimento do meu Pai, Rafael
Tempo de Advento C

              



  Cada noche, llegado este momento, se me amontonan todos los sentimientos y emociones de la jornada. Tuve la suerte de poder estar en la eucaristía de Vila y Korumana, donde disfruté como un enano, especialmente en la acción de gracias, pero también a mi llegada, en el momento de la paz, o en la despedida. Este pueblo me agranda el corazón, me hace sentir libre, me invita a soñar. No cabe duda de que estar rodeado de tantos jóvenes y niños, ya transmite una energía especial para los misioneros. Acostumbrado en las islas a estar con personas mayores casi todo el tiempo, me había hecho olvidar la vitalidad que mana del encuentro con un pueblo joven.
                Después de las dos eucaristías tuve tiempo de charlar con muchas personas. Y luego vinimos para almorzar con los seminaristas Pinto y António, las hermanas Ángeles y Pilar, los padres Fernando y Eugénio, mana Célia, dona Guida y Dona Ana María. Era el almuerzo de despedida de los seminaristas, tras un mes de experiencia en Sábiè.



                Khanimambo! Me hubiese gustado salir por la tarde a visitar, pero al no tener coche, me sentí con la necesidad de estar en casa hasta que decidimos ir a tomar un café en casa de las Hermanas. Allí estuvimos hasta pasadas las 20h. Fue un día de compartir, de encuentros, de saludos y agradecimientos. Mi corazón se sigue ensanchando y este pueblo sigue robando todo mi amor.

viernes, 21 de diciembre de 2018

Tantos abrazos que me reconfortan en este regreso a Mozambique






Sábiè, sábado 1 de dezembro de 2018
+ Carlos de Foucauld
 

                En medio de todo lo vivido hoy encuentro signos de vida y de muerte. Por un lado, la vida de los acólitos que hoy tuvieron un encuentro en la Misión (37 adolescentes y jóvenes), con los dos seminaristas António y Pinto.  Allí celebramos la eucaristía estando también presentes la Hna. Pilar y el Pe. Fernando. Me pidió que presidiese la celebración y casi temblaba, además de estar a punto de llorar dos veces. Han sido años de contener lágrimas, y ahora me siento tan feliz que me cuesta no llorar de alegría.
              
                En la Misión, después de comer salimos a dar una vuelta para saludar a los vecinos, y encontramos que casi todos ellos estaban en una ceremonia. Cuando me vieron, salieron corriendo a mi encuentro, y comenzamos a bailar y a cantar. Mujeres y hombres estaban todos borrachos, pero la alegría fue tan desbordante que me daba igual. El mundo se paró. Tuve la sensación de que no existía nada más que aquel momento, que aquellos niños, que aquellas jóvenes y señoras. Hacía tiempo que no me concentraba tanto en vivir el instante, sin nada más que no fuese gozar de la alegría y la felicidad, y los abrazos por todas partes.







                Khanimambo! Esa es la palabra que más he oído estos pocos días que llevo aquí. Khanimambo! Dios de la Vida, Dios de África y del mundo. Khanimambo! Jesús por el cantar de los pájaros, por tantos abrazos que me reconfortan en este regreso a Mozambique, y que me confirman que soy bienvenido en esta tierra que ojalá vean el cerrar mis ojos.

¿Cómo agradecer la vida que me trasmite este pueblo de Mozambique en cada persona, en cada detalle, en cada lugar…?





Sábiè, sexta-feira aos 30 de Novembro de 2018
Aniversário do Juan Andrés
Sto. André


            Ya había pasado un día completo con muchas cosas por contar, pero todo quedó en un segundo plano cuando por la noche en el peaje del puente de Sábiè me encontré con el Sr. Wate. Cuando me bajé del coche y me vio, vino corriendo para darme un abrazo tan fuerte que pensé que me partía la espalda. Gritaba: ¡!!Sr. Padre, Sr. Padre Manuel!!! No salía del asombro y no decía otra cosa que no fuese gritar mi nombre. Yo también lo abracé con fuerza, con la fuerza que da el cariño de años compartidos.
La chica que tenía que cobrar se quedó atónita, nos miraba y esperaba que alguien le pagase, pero los dos seguimos dándonos un abrazo detrás de otro. Los hombres que iban con él en el coche, nos miraban sonriendo al igual que el padre Fernando, con quien yo venía. Cuando nos pareció, le pagamos y seguimos la ruta. Descubrí qué pronto se olvida el sufrimiento, porque la carretera hasta llegar a Sábiè se me hizo eterna, y me pareció tan horrible como siempre. Sin embargo, mi corazón estaba acelerado por aquel hermoso abrazo, y cuando llegué a Sábiè me persigné con lágrimas contenidas en los ojos.

Khanimambo! ¿Cómo poder agradecer un abrazo, que no sea correspondiendo?. ¿Cómo agradecer la vida que me trasmite este pueblo de Mozambique en cada persona, en cada detalle, en cada lugar…? He llegado a mi casa, y aquí he recibido Tu Abrazo de Padre, tu acogida cariñosa y fuerte, de brazos robustos.