miércoles, 27 de enero de 2016

Despedida a Cariely



Vila de Sábiè, domingo 13 de Setembro de 2015

                Se me hizo un nudo en la garganta y no pude continuar mi agradecimiento de corazón a Cariely. Me levanté al final, después de que se leyesen 4 mensajes de despedida a Cariely (catequistas, catecúmenos, legionarias de María, animador de la comunidad), y comencé diciendo que todos ya habían agradecido, pero que yo como párroco quería agradecer… Y ahí me quedé. Me tocó dar gracias en silencio, hasta que comenzaron a cantar para ayudarme a pasar el mal momento de la emoción.
                “A swi vevuki! Swa nononh’wa” “No es fácil! Es duro!” No es nada fácil agradecer 5 años de vida compartida, de trabajo en común, de paseos, de problemas, de proyectos y de horas y horas sentados en reuniones. Me quedé con tal mar cuerpo, que en la misa en Korumana parecía que me faltaba el aire, o el alma, y noté que hacía esfuerzo hasta para bailar.
                Gracias a Dios luego vino el tiempo de comer juntos en el Complejo Parroquial y aunque comimos al estilo pascual, con cayado y a toda prisa, pasamos un rato juntos en un ambiente agradable con las Legionarias y algunas personas de la comunidad.
                La tarde fue fantástica en el curso de Biblia, es el cuarto año y noto que se afianza este estilo de formación que hemos implantado en la parroquia. Hubo una buena asistencia y participación, aunque cuesta un poco arrancar. El tema de este año es “San Pablo, vida y cartas”. Fui a buscar y a llevar a los de Ligongolo y Korumana, así que llegué a casa cuando eran más de las 19.30h. Emocionado, cansado y feliz.

                Ni bongile! Cariely es una mujer y una religiosa de las que intentan vivir en coherencia evangélica, de las que no se cansan de buscar siempre más allá, de las que oran ante el sagrario de los pobres, de las que reflexionan lo que aman, de las que aman sin poner límites, de las que viven y sienten la comunidad, de las que se entregan con generosidad huyendo de la comodidad. Danos más Carielys, más hermanas como ella que nos entusiasmen con el seguimiento de Jesús más allá de nuestras pobrezas.

Una FIESTA



Vila de Sábiè, Domingo 6 de Setembro de 2015

                Para los que íbamos a la fiesta de clausura del Jubileo Archidiocesano de Maputo, amaneció a las tres de la mañana. A las 3.45h ya estábamos un grupito esperando el chapa delante de mi casa. Sin embargo, sólo conseguimos salir a eso de las 5am, debido a nuestros problemas de siempre: Paco entró en el matope; uno de los chapas tuvo que ir a Korumana porque tenía una rueda desinflada; etc… Sin embargo, llegamos a una buena hora al estadio de Machava.
                Nada más llegar nos encontramos con D. Alberto (obispo auxiliar de Xai-Xai) a quien saludamos con toda naturalidad porque es un hombre normal (para ser obispo, digo) y luego entramos en el estadio. La gente iba llegando y llenando el estadio aunque no llegó a su 100%. Saludamos a tantos curas y amigos. Era una fiesta.
                Sin embargo, el primer golpe nos lo llevamos cuando tuvimos que esperar 20 minutos para comenzar la celebración porque no había llegado la Primera Dama de Mozambique Dª Isaura Nyusi. Hoy la segunda lectura hablaba de eso mismo (23º Domingo del Tiempo Ordinario, año B), de cómo los cristianos no podemos dar los lugares de honor a quienes visten con anillos, dejando a los pobres sentarse en el suelo. Las palabras de Pablo se cumplieron porque estuvimos más de 20 minutos parados de pie en la procesión de entrada esperando a la señora del anillo de poder.
                Luego la celebración transcurrió bien, salvo que hubo desmayos por el calor tan aplastante. Los momentos más celebrados fueron el ofertorio y la acción de gracias en la que salimos también los curas a bailar, y luego nos siguieron las monjas y también las autoridades civiles y los obispos.
                Tras la eucaristía nos quedamos a comer en las gradas, pasando de largo de la invitación que nos hicieron con todas las autoridades. Fue nuestro momento de rebeldía ante tanto despilfarro económico. Y también disfrutamos de las actuaciones que hubo en el estadio en un ambiente tranquilo y festivo.

                Ni bongile! El regreso fue a 100km/h así que no tardamos en llegar. Y yo como no tenía luz ni carga en el teléfono, computador y linterna, me vi obligado a pasear para no acostarme a las 18.30h. Cuando me pareció mi fui a la cama cansado y agradecido por personas como Pepe que han construido esta iglesia de Maputo a base de horas de trabajo y de amor abnegado.

No sé si podré describir lo que sufrimos



Vila de Sábiè, sábado 5 de Setembro de 2015

                Estoy en casa, pero podía haber estado entre Mugkakaza y Mavungwana. El camino de regreso no fue nada fácil. Tendría que mirar en los anales de mi historia misionera para ver un día donde sufriese tanto como hoy para llegar a casa.
                Anoche llovió todo el tiempo sin parar. Cuando eran las 5am me levanté para ver cómo estaba el terreno, y la lluvia no paraba. Como son las primeras lluvias, la tierra ha logrado absorber mucha agua, pero a eso de las 6 comenzó a aumentar la intensidad de la lluvia. Así que les dije a mis compañeros de misión que fuesen a hablar con Dª Jobita para decirle que nos íbamos porque con la lluvia ni las personas vendrían a la catequesis y celebración de la palabra, ni nosotros conseguiríamos salir de regreso a casa. Ella se negó en rotundo, así que nos quedamos.
                A eso de las 7.30h comenzaron a formarse charcos, es decir, la tierra ya estaba “jarta de agua”, así que di un ultimátum y nos metimos en el coche. Llamamos a Mavungwana para saber si allí llovía y nos dijeron que huyésemos lo más rápido posible. Así que iniciamos el “viaje eterno”. No sé si podré describir lo que sufrimos, pero un trayecto que hacemos en 2 horas y media, tardamos más de 4 horas. El matope y la lama eran de tal calibre que impedían girar las ruedas del Ford. El barro era tan pegajoso que sólo lo podíamos quitar con palos y mucha fuerza. De tanto usar la tracción, el coche se calentó y tuvimos que para y poner agua en diferentes ocasiones. Llegamos a casa con barro hasta las cejas. Indescriptible. Juré que no volvería a Mugkakaza en mucho tiempo, aunque es posible que cambie de opinión.
               
                Ni bongile! Cuando llegamos a Baptine, sabiendo que nos habíamos salvado aunque no paraba de llover, comenzamos a cantar la canción de Samora Machel: “Não vamos esquecer o tempo que passou (3) Quem pode esquecer o que passou?” y nos reíamos de todo lo vivido. Es lo maravilloso de este pueblo africano que sabe luchar para abrir el camino y sabe disfrutar de las victorias al tiempo que arrima el hombro en el trabajo.

domingo, 24 de enero de 2016

Un día lleno de emociones





Vila de Sábiès, Sabie´s Day, terça-feira 25 de Agosto de 2015
Aniversário do Baptismo do meu sobrinho Rafael

                Sentirse viejo en unos zapatos, fue esa mi sensación cuando esta mañana, después de levantarme temprano para tomar un “café con” curioseando por la ventana, ordené mi cuarto y me puse los zapatos. Estaban sucios, porque ayer fue un día de “guerra por la limpieza”, y casi sin darme cuenta pensé en mi ordenación sacerdotal, porque estos zapatos los estrené aquel hermoso día del 17 de Julio de 1999. Los zapatos tienen agujeros por debajo, y hace tiempo que quiero repararlos en la ciudad, pero sólo me acuerdo cuando los llevo puestos y piso agua… que se cuela al calcetín y me llega hasta el tuétano!! Así que estoy de vueltas con los zapatos en el día de mi regreso a Sábiè.
                Ha sido un día lleno de emociones desde temprano, y he disfrutado de cada una de ellas. Varias personas recordaron esta fecha, día de San Ginés, en que Paco y yo regresamos a Sábiè después de un pequeño destierro.
                En la Misión conocí a la señora que estará viviendo en la Casa de la Enfermera con sus dos niñas mientras hacen el tratamiento de tuberculosis. Ella tiene SIDA, su hija mayor no tiene, pero la menor tuvo un resultado “incierto” cuando le hicieron el test. Paco está muy preocupado porque la niña tiene 5 añitos y es preciosa. Son de Mugkakaza y le darán utilidad a la casa que tanto trabajo nos dio rehabilitar para que luego el Director Provincial no quisiese abrir la Maternidad de la Misión.
                Las educadoras siguen felices con su formación: aprenden bailes, canciones, técnicas y dinámicas… Toda una fiesta de alegría que será una bendición para los niños y niñas de las escuelitas.
               
Ni bongile! Hoy enterraron a Mateus, pero no me avisaron sobre la hora del entierro, así que no estuve. Desde aquí te doy gracias porque ya lo habrás acogido en el calor de tu Bondad. Y a mí dame zapatos viejos con los que seguir caminando mientras acompaño como pastor a este pueblo de Sábiè.

Un café...



Vila de Sábiè, segunda-feira 24 de Agosto de 2015
São Bartolomé
63º Aniversário do Bartolo

                Me levanté enérgico y me tomé un café en la cocina. Es una cocina muy cometa porque con tantas ventanas hace que sea divertido tomar un café estando solo. Me dediqué a ver a la gente que pasa temprano de aquí para allá. En la Misión no hay este movimiento tan temprano, así que disfruté del “momento café” y creo que lo seguiré haciendo.
                La mañana fue movidita. Fui a Korumana a buscar a las “titías” porque hoy comienza el curso de las educadoras de las escuelitas comunitarias con Gaudência. Luego, regresé a la Vila para coger agua y llevarla a la Misión, y después del almuerzo regresé a la Vila donde estuve limpiando y haciendo pequeñas cosas.
                Las Hermanas fueron a Mugkakaza con los jóvenes para la catequesis y regresaron tarde, pero muy felices. Participó muchísima gente y vinieron con el coche hasta los topes. También vinieron con ellas, una mamá con sus dos niños para hacer el tratamiento de tuberculosis en la Misión. Se quedarán en la casa de la enfermera durante los seis meses del tratamiento.

                Ni bongile! Son muchas las ventanas que se me abren en esta nueva casa, y como aún no le he puesto las cortinas porque no tengo luz para el taladro, las ventanas casi me obligan a observar, a contemplar el movimiento de la vida desde temprano. Que esas ventanas, desde las que también soy observado, me ayuden a mirar en mi interior, a dejarme ver en lo profundo. Que las ventanas me abran y al mismo tiempo me ayuden a mirar como Tú pasas por aquí, por allí, por nosotros y por mí.