miércoles, 22 de marzo de 2023

BREVE TRIOLOGÍA 3 " NO SABEMOS QUIEN ES..."


 Songo, lunes 20 de marzo de 2023

 

 

Desde las 7 de la mañana salimos para la cárcel a buscar a los presos que irían a cavar la fosa. Esta prisión es diferente, tan diferente que los 5 presos se montaron en nuestro coche sin ningún funcionario de prisión, y nos fuimos solitos al cementerio.

 

Yo había cogido dos palas, dos sachos, un hacha y dos baldes para que pudiesen abrir la tumba. Con nosotros también fue Julio Adolfo que es el animador de la comunidad Mártires de Uganda, y dos familiares de Eufrasio para elegir el lugar donde cavar. Al llegar al cementerio nos enteremos que Eufrasio sería enterrado junto a una hermana que había fallecido hace unos años, y que era menor que él. Acabamos por escoger un terreno entre su hermana y un sobrino. Adolfo y yo nos fuimos y dejamos a los presos cavando, para prepararles el desayuno, porque la recompensa de los presos es la comida. De hecho, los presos que son elegidos para este trabajo son los que la prisión premia por su buen comportamiento.

 

Una vez en mi casa les preparé bocadillos y té, mientras que Adolfo les preparó xima y pescado. También tuve que escoger ropa mía para poder vestir a Eufrasio, pues la familia no tenía nada. Regresamos al cementerio y les entregamos el desayuno. Habían cambiado de lugar porque encontraron una gran roca, y abrieron una segunda fosa al lado de la primera.

Le entregué la ropa a la familia que estaba dando un baño y preparando el cuerpo de Eufrasio. A las 10H:30 ya estaba preparada la tumba y también el difunto, así que me fui al hospital para rezar con la familia. Él no era católico, su madre es bautizada en la iglesia Metodista, pero creo que no es asidua a su iglesia y acabamos un grupito de católicos rezando por Eufrasio, mientras su madre no paraba de llorar.

Nos fuimos al cementerio de Canchenga con solo dos coches, el fúnebre y el mío. Allí rezamos, enterramos a Eufrasio y luego llevamos a los presos de nuevo a la cárcel. Un entierro muy triste, y todos los entierros lo son, pero las circunstancias lo hicieron aún más fúnebre y doloroso.

 

 

Tatenda! Por toda la gente que nos ayudó: los presos, los del hospital, la comunidad Mártires de Uganda, etc… para por lo menos dar un poco de consuelo a esta madre que nunca olvidará al hijo de sus entrañas, y al que ya perdonó todos sus pecados, para que ahora Tú lo recibas limpio en tu Reino… “Vengan a mí los que están cansados y agobiados que yo los aliviaré”… “Entren, benditos de mi Padre, porque tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y fueron a verme…” Señor, Tú hoy eres Eufrasio que ha venido a nuestras vidas para hacernos sentir la injusticia de esta humanidad, y para que nunca olvidemos solidarizarnos con el hermano que sufre.

BREVE TRIOLOGÍA 2 " NO SABEMOS QUIEN ES..."

 

Songo, domingo 19 de marzo de 2023 San José, esposo de María

 

Tanto en la misa de ayer sábado como en la de hoy domingo, informé de lo sucedido a toda la asamblea con la esperanza de que alguien conociese a este señor, pero inicialmente todo fue infructuoso. Sólo a eso del mediodía comienzan a llegar informaciones de personas que lo habían visto rondar por esta zona del Planalto los días anteriores, pero nadie sabía su identidad.

 

Por la tarde, un guarda de seguridad privada me dice que se había encontrado con un señor en muy mal estado (con vendas en la cabeza y que casi no hablaba) y que le dijo que se llamaba Florentino. Luego descubrimos que le había engañado, pero fue una pista para descubrir su identidad, pues Florentino era su hermano. Sobre las 18H ya se supo quién era el hombre desconocido: Eufrasio (que curiosamente significa “el que habla bien”), natural de Nhandoa, y que había huido del hospital donde estaba ingresado (de ahí las vendas que tenía en los brazos y en la cabeza).

 

El cerco se iba cerrando, hasta que finalmente, a eso de las 20H:00 apareció su familia. Todo un poema de pobreza. Su madre no paraba de llorar mientras contaba la historia de su hijo, que la hizo sufrir hasta límites insospechados. Ella no tenía nada: ni ropa, ni dinero, ni casa… nada. Me pedía que me hiciese cargo de su entierro, porque no tenía ni siquiera ropa para su hijo difunto. Nos contó que es la tercera mujer de un hombre que la hace sufrir y que se ha desentendido de este hijo. Eufrasio deja tres hijos pequeños.

Siento que puedo describir lo que pasa, pero no las emociones que me asaltan al ver una historia más de sufrimiento de este pueblo. Llamé a la cárcel para pedir un grupo de presos para cavar su tumba, y llamé al hospital para tramitar un cajón de beneficencia y el transporte del cuerpo al cementerio. Nos despedimos con una amargura que aún ahora me cuesta digerir.

 

 

Tatenda! ¿Cuánto puede llegar a sufrir una madre? ¿Cuánto dolor cabe en un corazón destrozado por tantas cuchilladas? Estoy sin palabras… sólo las lágrimas me ayudan serenar el corazón. Mañana estaremos desde muy temprano con esta familia, con esta madre sin consuelo y rota porque se preguntará qué hizo mal para todo acabase así. Ella estuvo varios días buscándolo y no lo encontró. Nos contó que en una ocasión Eufrasio le dijo que vendría a la Iglesia para morir en manos de los padres, y así lo hizo. En nuestras manos que son tus manos: nuestras manos al servicio de tus manos de Madre.

BREVE TRIOLOGÍA 1 " NO SABEMOS QUIEN ES..."

 

Songo, sábado 18 de marzo de 2023

 

Venía de Chitima muy cansado de una reunión maratoniana de la vicaría que comenzó a las 09H:00 y sólo nos levantamos a las 14H:30 para comer y salir pitando para la catequesis. Llegamos a Songo eran las 16H:15 más o menos, y estaba todo el patio de la iglesia a reventar de niños y jóvenes, por lo que entré despacito y vi junto a una sala unos policías. Pensé que estaban allí para dejar o recoger a sus hijos, así que seguí hasta mi casa para aparcar el coche, sin saber que ya había comenzado un suceso de terror de los que sólo pasan en África.

 

No hice sino bajar del coche y ya tenía a un catequista a la puerta, que me saludó para luego comunicarme lo sucedido: un catequista abrió la puerta de la sala 13 y se encontró a un hombre ensangrentado tirado en el suelo, rodeado de sus propias heces y orines. Los catequistas llamaron urgentemente a la policía y ésta cuando llegó quería llevarse detenido al catequista por secuestro. Hubo mucha tensión, pero lo urgente era llevar al hombre desconocido al hospital porque estaba muriéndose.

 

 

Yo me fui directo al hospital para ver al enfermo, y me quedé de piedra. Un hombre cadavérico, con suciedad de meses sin ducharse y en estado crítico. Estaba tan mal que ni hablaba, y nadie sabía quién era. Le dejé al enfermero mi número de teléfono por si pasaba algo. Venía cansado, pero los nervios me hicieron olvidar la paliza de la reunión y del viaje.

El tiempo se me echó encima y vine directamente para la misa, pero no se me quitaba la imagen de aquel hombre agonizante, y mi cabeza daba vueltas sobre cómo había podido entrar en aquella sala y cuánto tiempo podía llevar ahí. Pues el aspecto del cuarto era como si estuviese allí desde hacía días. Después de la misa llevé a las monjas a su casa y veo una llamada desconocida: me informaban desde el hospital que el señor había fallecido. Me quedé de piedra. Así mismo me fui directamente a la policía para comunicar lo sucedido y me sorprendió que no mostrasen interés ninguno.

 

Tatenda! No sabemos quién es este hombre de unos 30 años; no sabemos cómo entró en aquel cuarto ni cuánto tiempo llevaba agonizando en soledad; no sabemos qué hacer ahora después del shock y qué pasará en estos días que siguen. Todo está en tus manos… él está en tus manos. Creo firmemente que vino a la iglesia para buscarte a Ti en su momento final… y ya te encontró. DEP

jueves, 9 de marzo de 2023

Es imposible describir con palabras lo que se siente allí

 

Songo, domingo 05 de marzo de 2023

 

            Los contextos diferentes hacen que las mismas experiencias sean muy diferentes. Hoy simplemente me fui a dar un baño con las niñas en una naciente de agua que baja por las montañas. Cuando estábamos en el tiempo de COVID hacía lo mismo con los otros ocho niños y niñas que estaban entonces en el internado: Yuri, Sarita, Jacinto, Ana Bela, Gerito, Florinda, Estélio y Calimo. Después de que pasan las lluvias, las montañas continúan manando agua durante meses, así que me voy con ellas a Caliote y allí pasamos la tarde.

 

            A simple vista es un paseo, con baño en el río. Sin embargo, para ellas y para mí es mucho más. En primer lugar, es de las pocas veces que estamos en plena naturaleza disfrutando de la creación. Es imposible describir con palabras lo que se siente allí: el agua a raudales; árboles y arbustos que nos envuelven; el silencio roto por el río; los pájaros, las libélulas y otros bichitos revoloteando por todas partes; las niñas todo el tiempo gritando de alegría… y yo con el corazón a cien, sentado observándolo todo.

 

            En África no está bien que un sacerdote esté en pantalón corto, y confieso que me da un poco de vergüenza, pero era la única manera de que se metieran en el agua. Una vez que rompí esa barrera, todo fue una gran fiesta que duró más de una hora. Me dio pena sacarlas del agua porque se lo estaban pasando pipa. Pude ver que las niñas de aquí son idénticas a las canarias, pues aún estando tiritando de frío, no quieren salir del agua y dejar sus juegos infantiles.

            Con nosotros estaba una joven cuidadora, Ebinete, y eso me hacía sentir un poco más seguro, porque las niñas corren sobre las piedras resbaladizas como auténticas gotas de agua, mientras que yo iba dando cada paso como si me fuese a caer una y otra vez. Me hacen sentir viejísimo, pero también muy feliz.

 

Tatenda! Señor, hoy puedo decir que he gozado como un enano. Las niñas necesitan espacios de libertad, de alegría desbordante, de juegos en el agua, de contacto con la naturaleza… porque en todos esos lugares estás Tú.

miércoles, 1 de marzo de 2023

Él solito vino a mi casa para abrirse camino en la vida

 

Songo, lunes 13 de febrero de 2023

 

            Edú estaba esperándome sentadito en el garaje. Inicialmente no lo reconocí, porque ya hacía mucho tiempo que no lo veía y a esas edades cambian mucho. Ya tiene unos 14 años. Su historia es dura, pues hace dos años se murieron su padre y su madre, y sus abuelos fueron a Changara y se lo trajeron a él y a su hermanito pequeño Ide, mientras que los mayores se quedaron con otros familiares.

            El año pasado fue toda una gimnasia poder matricularlo porque llegó fuera del plazo de matrícula, y para ponerlo todavía más difícil, su nombre en la documentación de la escuela (Esaquiel) no coincidía con el de su inscripción en el registro (Edú). Después de solventar ese problema lo matriculamos y acabó el 7º curso.

            Cuando se levantó vi que tenía su expediente escolar en las manos, así que después de saludarlo, le pregunté qué quería. Me dijo que quería matricularse en el instituto. Nos subimos al coche y fuimos conversando por el camino. Le pregunté por sus abuelos y me dijo que ambos están en el campo (aquí debo explicar que, para tener una buena cosecha, todos los agricultores en el tiempo de lluvias, permanecen en sus tierras porque son arrasadas por los monos, y se quedan allí día y noche). Le pregunté si les habían dejado comida y me dijo que la harina que les dejaron se había acabado, pero que ellos comían en casa de los vecinos.

            En la escuela secundaria me recibió el director y me dijo que la matrícula había finalizado el día 21 de enero, y que estaban con una media de 85 alumnos por clase en octavo curso. Inmediatamente pensé en mis hermanos, si tuviesen que dar clases con toda esa multitud de chiquillos. Le pregunté a Edú porqué no había venido antes, y me contestó que estaban en Changara (a unos 150 km) y que no tenía dinero para el transporte, y por eso se tuvieron que quedar más tiempo hasta que consiguieron dinero para pagar la guagua.

El director de la Escuela Secundaria de Songo me dijo que fuese a la Escuela Primaria Creadora del Hombre Nuevo, donde tienen salas anexas, para ver si allí estaban en mejores condiciones y así poder matricularlo. De nuevo al coche, y de nuevo charla con el director de la otra escuela. El panorama era el mismo o incluso peor, porque ni siquiera tienen suficientes profesores. Él mismo llamó a la directora de la Escuela de Canchenga, para plantearle el caso, porque también allí han creado otra sala anexa de la Escuela Secundaria de Songo. La directora aceptó a Edú, y aprovechó para pedirle al director más profesores para su escuela porque tienen todos los primeros con más de 80 alumnos, teniendo en cuenta que es su primera vez en la escuela y los niños y niñas no tienen hábitos adquiridos, ni siquiera han cogido un lápiz en su vida. Yo escuché la conversación mientras respondía interiormente a mis preguntas sobre la nefasta calidad de la educación en Mozambique.

            De allí nos fuimos a Canchenga donde, después de pagar unos dos euros, recogieron sus papeles y quedó matriculado. En el coche le volví a preguntar a Edú por su hermanito Ide que ya tiene 6 años. Me dijo que está matriculado en la Escuela Primaria de la Libertad, donde están las niñas del internado, pero que no ha ido a la escuela porque no tiene cuaderno, ni lápiz ni uniforme. Edú tampoco tenía nada, así que nos fuimos directamente a un taller de costura para que le hicieran dos uniformes. Mañana vendrá otra vez con su hermanito para resolver la cuestión de uniformes y material escolar.

 

            Tatenda! Edú es uno de tantos niños mozambiqueños. Un niño sin padre ni madre, con sus hermanos dispersos, viviendo con sus abuelos en la extrema pobreza y ahora solitos día y noche, teniendo que comer en casa de los vecinos -que muestran su gran corazón-, sin material para la escuela y con la ropa que era un poema… Miré sus notas del año pasado y sentí que lo aprobaron por obligación, pues el ministerio de educación exige un altísimo número de aprobados. Hoy te doy gracias porque en medio de todo esto, él solito vino a mi casa para abrirse camino en la vida, para poder seguir estudiando, para poder seguir creyendo en la vida, apostando por su futuro. Es un niño, pero sabe luchar por él y por su hermanito. Dales tu fuerza para que nunca dejen la escuela, y dame sabiduría para poderlos acompañar en libertad.

viernes, 17 de febrero de 2023

Me quedo impresionado de la fortaleza de estas niñas

 

Songo, jueves 09 de febrero de 2023

Cumpleaños de la enfermera Rosa Joel

 


 Ayer me llamó mucho la atención ver como Eva salía una y otra vez de la iglesia para vomitar. Estábamos en la misa, y habían venido todas las niñas, además de Fátima e Ebinete, porque era el cumpleaños de Dª Rosa que es muy amiga de ellas. Siempre que Eva salía, detrás la seguía Ebinete, y después de unos minutos volvían a entrar en silencio, al igual que salieron. 

 

 Por la mañana, yo había estado en el internado y estuve con Eva y con Patricia, que habían ido al médico y no a la escuela. Las dos dieron positivo de malaria. Yo les hablaba dándole ánimos y gastándole bromas, pero ellas sólo me miraban, casi sin expresión en sus rostros.

 Hoy regresé al internado y ya son cuatro las enfermas: Eva, Patricia, Sara y Chorida. La escena se repitió: yo les hice carantoñas y bromas, pero ellas sólo me miraban. 

 

 

 Tatenda! Me quedo impresionado de la fortaleza de estas niñas, porque no lloran, no muestran su dolor, no se quejan… Incluso me contó Fátima que Eva lleva mala dos días, pero ella sólo lo supo ayer, porque cuando tenía ganas de vomitar se iba sola y vomitaba sin decir nada hasta que sus amigas la descubrieron. Creo que nunca llegaré a conocer esta cultura, este pueblo tan duro, tan fuerte ante el dolor… por eso te pido que me abras bien los ojos y el corazón para sentir su dolor aunque ellas no lo manifiesten y poder así anticipar su cura.

domingo, 12 de febrero de 2023

Comienzo una nueva andadura más paternal en esta parroquia

Songo, jueves 01 de febrero de 2023

 

    Tres jóvenes me vieron salir de mi casa y vinieron corriendo hacia mí y gritando:

“¡Padre, padre!”. Yo estaba con prisas porque ya faltaba poco tiempo para la misa. Ellos son tres monaguillos de la parroquia: Helder, Marinho y Moveta. Tres adolescentes muy activos y que venían sonriendo muy felices. Me detuve los saludé y les pregunté: ¿Qué tal están? La respuesta no se hizo esperar: “Bien, vinimos sólo para saludarlo”. 

 

 

 Nosotros llegamos ayer bastante cansados, y yo quizá un poco acelerado porque se me viene encima todo el curso pastoral y no tengo casi nada preparado. Toda esta mañana he estado atendiendo “urgencias” porque me llovían las llamadas, las visitas y los mensajes pidiendo esto y aquello, para el internado, para las escuelas, para los albañiles, etc… Así que cuando se me acercaron estos chiquillos sentí como si el mundo se parase por un momento.  

 

 

Ellos estaban muy felices y se les notaba de lejos. He pasado unos quince días fuera y ellos sentían la alegría del regreso, como cuando un padre vuelve a casa después de un tiempo fuera. Me sentí querido y agradecido por este sencillo gesto, y me di cuenta que la vida se detiene cuando te encuentras con alguien; el tiempo se detuvo y nos regaló un instante de plenitud.


Tatenda Baba! Aquí a los curas nos llaman “padre”, y hoy estos jóvenes me hicieron sentir que en verdad soy un padre, y que ellos son mis hijos. Estos chicos con su espontaneidad juvenil me han ayudado a conocerme un poco más, a saber quien soy para ellos. Oiga cientos de veces al día que me llaman “padre”, pero hasta ahora creo que sólo me sentía cura. Hoy puedo decir que comienzo una nueva andadura más paternal en esta parroquia que Tú, Padre Bueno, me has confiado.

 

viernes, 10 de febrero de 2023

Todo un regalo indescriptible


 



Livingstone-Zambia, sábado 28 de enero de 2023

 

            Intentar describir un milagro es imposible. Intentar expresar una emoción desbordante es cosa de los grandes genios de la literatura, por eso sé que todo lo que yo pueda expresar en estas líneas jamás podrá reflejar lo vivido hoy, por tercera vez, en las cataratas Victoria (Victoria Falls, Mosi oa Tunya).

            No fuimos todos, porque Arnaldos y Floro ya no pueden caminar mucho tiempo debido a la edad avanzada, aunque luego por la tarde se unieron en la visita al parque de animales.

            Las Victoria Falls tienen un nombre menos conocido, pero que expresa mejor su identidad: Mosi oa tunya, que quiere decir, “el agua que ruge”. El Dr. Livingstone le ponía a todo el nombre de la reina de Inglaterra (Lago Victoria, Victoria Falls, etc…), pero los Tongas supieron nombras a estas cataratas como lo que verdaderamente son: un rugido de agua. Estar allí es estar envuelto para la vida, sentir la naturaleza en estado puro, pues han sabido respetar el entorno sin casi tocarlo para que se pueda disfrutar de la naturaleza en bruto.

 

            El rugir del agua, el agua te baña, el arcoíris permanente, el basalto negro azabache, la vegetación exuberante, los caminos tortuosos y resbaladizos, los pajaritos, los monos paseando… todo un regalo indescriptible y que te invita a sumergirte en el silencio, anonadado por tanta belleza creada no por manos humanas, sino muy divinas.

 

 

            Tatenda! Estaría horas y horas escribiendo y contemplando esta maravilla tuya, Creador de la Naturaleza; pasaría horas y horas en silencio admirado y agradecido por esta agua que ruge mientras recorre el río Zambeze, bañando y dando vida a todo lo que encuentra a su paso… La historia cuenta que Livingstone se quedó desmoralizado al ver las cataratas porque imaginaba que el río Zambeze sería navegable de principio a fin, pero se encontró con su planes truncados… Hoy este rincón perdido del África Austral sería, sin duda alguna, el lugar más bonito del mundo, si Tú no hubieses creado nuestras afortunadas islas Canarias.

sábado, 21 de enero de 2023

¿Cómo podrían estar alegres?

 

Songo, viernes 20 de enero de 2023

 

       

     Cuando llegué al río confieso que el corazón me latía más rápido que de costumbre. Bajé llevando a los profesores que hoy acabaron su formación, y con el propósito de recoger a las niñas del internado. Por un lado, la alegría de haber acabado con éxito este curso para nuestros maestros de Mulumbua y Chodzi, y por otro lado, la alegría de volver a ver a las niñas que tantas alegrías me dieron el curso pasado.

 

 

            Al llegar las encontré sentaditas esperándome. En Songo estaba cayendo el diluvio universal y, sin embargo, en el río Zambeze no caía ni gota. Así que ellas no se habían mojado mientras me esperaban. Sus caritas se iluminaron cuando vieron el coche. Al parar las saludé una a una y me sonreían. Les pregunté si querían ir a Songo y me dijeron que sí. Las subimos al coche y nos fuimos.

 

 

            Una vez en Songo, entramos en el internado y se sentaron en silencio. Sus rostros ya no eran los mismos, pues estaban tristes, muy tristes. Victorina comenzó a llorar, aunque sólo fueron 10 minutos (el año pasado estuvo llorando casi una semana); luego, lagrimeó Verónica porque le dolía la barriga, Eva se quejó del pie y Chorida no mostró su linda sonrisa… Después de unos treinta minutos decidí irme y dejarlas solitas con Fátima.

 

 

 

   Tatenda! Yo las esperaba felices, alegres… ¡qué iluso! Son niñas que han dejado atrás a sus madres, a sus padres, a sus hermanitos, a sus primos, sus campos, sus juegos, su luna llena, sus gallinas y sus perros… ¿Cómo podrían estar alegres? También yo me entristecí con ellas, me uní a su dolor… aunque sé muy bien que esta pequeña cruz la llevaremos juntas y será parte del triunfo final, el triunfo de la educación, de la libertad, de un futuro más digno, más igualitario, más humano y… divino.

viernes, 13 de enero de 2023

Cuánto sufrimiento para una criaturita de tan tierna edad

 

Songo, jueves 12 de enero de 2023

 



Si yo dijese Leonel, todos pensaríamos en Mesi… Sin embargo, a partir de hoy,  Leonel para mí son otros ojos… Los ojos de un niño de 10 añitos que vino hoy con su madre y su hermano para pedirme unas gafas. Me quedé impresionado al verlo pues sus grandes ojos están recubiertos de una especie de cataratas enormes, además de manchas blancas que le impiden ver. En sus manitas mantenía una pequeña toallita con la que se secaba las lágrimas que le salen continua y espontaneamente.

Su madre me contó la historia del niño que quiere estudiar, pero no puede leer. Ha insistido durante años al Director de la Escuela del Barrio de la Unidad, pero que si “la pandemia” y que si “tenga paciencia” y el niño ahí sigue sin poder leer ni escribir, y para colmo aguantando a una profesora que le dice que su hijo no aprende nada y que lo pasan de curso para no desanimarlo. A Leonel lo operaron en Malawi, primero de un ojo y luego del otro. Parece ser que la primera operación salió bien, pero en la segunda casi pierde el ojo derecho. Anita, su madre, me decía que se pasó todo el tiempo pidiéndole a Dios que no perdiera el ojo pues se le hinchó como un globo.

 

 

Cuánto sufrimiento para una criaturita de tan tierna edad, queriendo jugar com otros niños, queriendo correr y queriendo aprender… Anita me dijo que Leonel había dicho en una ocasión que quería aprender para luego enseñar a otros niños como él. Se me partió el corazón cuando me dijo eso.

Inmediatamente llamé a Miguel en Tete para saber cual debe ser el procedimento para entrar en la escuela para “Deficientes visuales” de Tete. Miguel me atendió y me abrió puertas. Me dijo que lo mejor es traer un documento de Acción Social para que tenga posibilidad de entrar en el internado, pues ya la matrícula se cerró. Hablé con la Directora del Hospital y me dijo que ella misma haría el documento, así que mañana haremos todo lo posible para que la próxima semana podamos matricularlo en la única escuela de la provincia que podrá hacer frente a su educación.

 

Tatenda! Todo comenzó en Ingenio, cuando un grupo de Cáritas decidió enviar a Mozambique unas cajas de gafas, sin otra pretensión que ayudar a quienes no pueden comprar gafas graduadas o de sol… Y mira por donde, que un niño llamado Leonel toca a mi puerta para pedir unas gafas, y si Dios quiere se llevará un porvenir, la posibilidad de estudiar… y quizá un día ser también profesor de otros niños y niñas que como él, no se quedan lamentándose de su enfermedad sino buscando formas de integrarla para después poder ayudar. Por estos niños que evangelizan y limpian mi mirada… Gracias, Señor.

viernes, 6 de enero de 2023

Los pobres dan sentido a mi presencia en África.

 Songo, sábado 31 de diciembre de 2022

Cumpleaños de Pepita Cabeza M. y de José Manuel Pérez G.

 

          


 

 Cuando ya el año tocaba a su fin, y pensando que nada nuevo ocurriría este día, surgió una emergencia. Manuela me llamó por teléfono diciendo que había una familia de siete hermanos que habían sido abandonados por sus padres, y que querían visitarlos. Así que, como no tenían coche me dispuse a acompañarlos para conocer de cerca la situación.

 

 

 

            Se te cae el alma al suelo cuando ves estas realidades. En verdad, la mayor tiene ya 20 años y dos niñas pequeñas a las que su padre biológico no acepta, así que ella vive con sus hermanos más pequeños. Viven en una casa de un señor que se las ha dejado porque él ya no vive por aquí, y así por lo menos alguien cuida de ella. La casa estaba abandonada y está en pésimas condiciones por fuera, así que no quiero imaginar cómo estará por dentro.

            Los niños se mostraban simpáticos. La hermana mayor se gana la vida “haciendo mechas”, es decir, colocando trenzas postizas a sus clientes, y por cada trabajo cobra 150 MZN (unos dos euros). Con ese dinero compra algo para la casa y así van sobreviviendo, … nunca mejor dicho.

            Con todo el cariño del mundo les dejamos allí algo de comida, carne, espagueti, sal, aceite… y muchos chupa-chups, que fueron como un regalo de Reyes.

 

            Tatenda! Llevamos años visitando familias y viendo pobreza, pero siempre aparece alguna familia que te pone los pies en la tierra. Sus sonrisas tiernas me alegraron el último día del año. Los pobres dan sentido a mi presencia en África, porque Tú estás presente en ellos; ellos son nuestra Navidad, los que nos llevan a Ti… Me sentí un pastorcito más visitando el portal, para verte, para adorarte, para quedarme prendido de Ti. Gracias por este último regalo de tu presencia en este último día del año.

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sábado, 31 de diciembre de 2022

La pobreza extrema de sus padres me impactó.

 

Songo, martes 20 de diciembre de 2022

3º Aniversario de la consagración de Estrella Arjomil Soto

 

 

 

 

 

Martes, miércoles y jueves hemos programado visitas a las familias más pobres con el objetivo de visitarles y llevarles algo para comer durante este periodo navideño. Es una forma muy africana de vivir la navidad: visitar, ir al encuentro de las personas que queremos y, de hecho, noto en cada visita que este grupo de Cáritas tiene un gran amor por las familias más necesitadas. 

 

 

Así lo demostraron en Chidindi donde visitamos al señor Antonio Fadissoni, a quien conocimos hace años y que vive en condiciones paupérrimas. En los años 20192020 pensábamos que moriría porque estaba extremamente delgado, no hablaba, no se duchaba y estaba en la absoluta indigencia. Vivía en una casa de un único cuarto de unos 3 metros cuadrados, que le dejó un señor a cambio de cuidarle sus cabritos. Hace un mes Antonio le pidió al dueño del cuarto que le diese algo de dinero por ese trabajo. La respuesta del Sr. Bruno (dueño del cuarto) fue arrancar el techo de la estancia y dejarlo en la calle. Al oír la historia nos quedamos a cuadros: ¡cuánta maldad pode albergar el corazón humano! Sin embargo, el grupo allí presente comenzó a buscar una solución a este grave problema, pues allí no dejan construir nuevas casas, y encontramos algunas alternativas que debemos estudiar mientras él se queda en casa de un vecino que lo ha acogido en su casa. 

 

 

 

 

En Sorefame visitamos a una familia con una niña preciosa. La pobreza extrema de sus padres me impactó. Hace un tiempo le habíamos llevado ropa, pero se la robaron toda al día siguiente. La niñita de un añito estaba en brazos de su madre, y a mí me parecía que era el Niño Jesús, sin embargo, ellas notaron en seguida que estaba desnutrida. Rápidamente, convencieron a la madre para que mañana la llevase al hospital y le dieron el dinero del transporte de ida y vuelta. Las mujeres tienen otra mirada… 

 

 

 

Tatenda! La maldad y la bondad se encuentran y siempre vence la bondad. Lo he visto hoy en este grupo de mujeres jóvenes de Cáritas parroquial, porque ellas han vencido la injusticia de Bruno y el hambre de esta pequeñita, que tenía carita de tristeza, aún siendo muy linda. Gracias Señor porque Tú estás en el corazón de estas mujeres que dan a luz la esperanza, la solidaridad, el amor, la caridad y en ellas naces haciendo realidad una nueva Navidad.

jueves, 29 de diciembre de 2022

Creo que no me necesitaba a mí, sino a Ti

 

 Songo, domingo 18 de diciembre de 2022

 

 Intento siempre reflejar lo más significativo del día, o lo que más me ha tocado el corazón, porque éste es un diario de oración, de contemplación del paso de Dios por mi vida. 

 Una joven se me acercó al terminar la misa y me pidió cinco minutos para hablar. Tuve tanto azar que no paraban de venir personas para hablar de diferentes asuntos, así que la joven tuvo que esperar pacientemente. Cuando ya todos se habían ido, nos sentamos frente a frente en unos bancos de la iglesia.

 La joven de 23 años, a la que no pregunté su nombre, comenzó a llorar diciendo: “Padre, sólo he venido para pedirle un consejo” Y comenzó a contarme su historia que, hasta hace dos años, era una linda historia de vida. Sin embargo, todo se truncó cuando comenzó a vivir con su novio, que desde el principio la traicionó con otras mujeres. Ella siempre le perdonó porque estaba embarazada y pensaba en su futura niña, mientras él la engañaba una y otra vez diciéndole que no volvería a hacerlo.

 La gota que colmó el vaso fue en estos días, pues ella se fue a Tete y una de las amigas de su novio se quedó con él, en su propia casa, esas dos semanas que ella estuvo fuera. Sin parar de llorar me preguntaba: “¿Qué debo hacer? ¿Lo debo dejar o no?” Después de escucharla con atención hasta que dejó de hablar, no me tembló la voz para aconsejarle que se fuese con su hija a casa de su madre y comenzase una nueva vida muy lejos de él. Sin embargo, lo que interiormente me preguntaba era otra cosa: “¿Por qué necesitaba el consejo de un cura para tomar una decisión que estaba cantada? ¿Cuánto miedo le tendría a él, cuántas cadenas la estarían sujetando, cuánta violencia estaría sufriendo en su interior?...” Claro, los torturadores, los esclavistas, los machistas inhumanos, los secuestradores de vidas, los carceleros de mujeres… crean todo un ambiente de inseguridad alrededor de sus víctimas para que “siendo libres”, no tengan libertad. 

             

Tatenda! Fue la primera vez que la vi. No sé quién era. Creo que no me necesitaba a mí, sino a Ti, y por eso vino a mí, porque te buscaba, buscaba Tu Palabra, tu aliento, tu fuerza. Esta joven y yo no nos conocíamos, pero ella me abrió su corazón, como quien se lo abre a su madre, y por eso sé que lo que en el fondo quería era conocer tu Voluntad. Estoy seguro de que hablé en tu nombre, allí junto al sagrario, con tu presencia amorosa y tierna, dándole alas para retomar el vuelo… Vuela amiga, vuelen amigas y no tengan miedo a quienes pueden matar el cuerpo, pero nunca podrán encerrar sus almas.

sábado, 17 de diciembre de 2022

Ser enterrado en la tierra africana que pisamos

 

Cumpleaños de Juan Andrés Sánchez González



Alberto quería estar en el entierro de Manuel dos Anjos pues se conocían desde hacía más de 40 años. Así que nos fuimos con las monjas y tres acólitos a Chitima para estar en el funeral y en el entierro. El sueño de todo misionero, creo yo, es morir y ser enterrado en la tierra que te acogió y ahora te acoge hasta lo más profundo y para siempre. La tierra que tu cuerpo hará germinar, como agradecimiento por toda la vida recibida.

 

 

 

 

En el funeral estuvimos presentes los mismos de ayer: obispo, pe. Constantino, combonianos, diocesanos, oblatos, los del IEME (aunque Paco y Manuel llegaron al finalizar la misa, porque pensaron que era a las 10H:00) y un grupo grande de fieles. La misa fue en el alpendre, y al acabar nos fuimos al cementerio de Chitima.

 

 

Allí ya tenía cavada su fosa, muy cerquita de la Hna. María (una religiosa de las Misioneras Hijas del Calvario, española), y casi al final nos bañó una lluvia fina que sentimos como bendición de Dios por su vida.

 

Tatenda! Ser enterrado en la tierra africana que pisamos con tanta alegría, es el mejor regalo para cualquier comboniano y para cualquier amante de África como es mi caso. Es el culmen de una vida, como lo fue para Pedro Casaldáliga su entierro junto “al río mas lindo del mundo”, el río Araguaia. Descansa en paz, Manuel y que los espíritus de los antepasados nyungwes te acompañen al corazón de Dios, a quien tú amaste y serviste en tierras africanas, las mismas que hoy te reciben con delicadeza y respeto.

martes, 13 de diciembre de 2022

La alegría de tener un amigo que es Rey del Universo

Songo, domingo 20 de noviembre de 2022

 


Solemnidad de Cristo Rey del Universo

 

 

            El día se presentaba llenito de actividades festivas y lúdicas: fiesta del coro parroquial, cierre de actividades de las Legionarias, fiesta de Infancia Misionera, fiesta de los acólitos y comienzo de los ensayos de teatro de los jóvenes.

 

 

            Pude participar en todos los encuentros, aunque un poco aquí y un poco allá. Realmente viví un ambiente de fiesta desde las 08H:00 hasta las 18H:00 en que se empezaron a ir todos.

 

            Me alegra y me emociona la capacidad de organización que tienen aquí para que tantos grupos tengan sus eventos sin que se molesten ni se solapen unos a otros. Es una alegría que en Canarias no he sentido nunca, en el sentido de que cualquier cosita tiene que ser el cura quien la organice y prepare, y no hay autonomía de los grupos, sino una dependencia total del párroco. Aquí es otra historia. Aquí la gente lucha por lo que cree, por lo que quiere, por lo que sueña, y no está esperando a que otro dé el primer paso y el último. Como experiencia de iglesia, este regalo de la misión ad gentes, me parece vivir un sueño real del que no necesito despertar.

 

 

 

Tatenda! Tener el corazón en fiesta es un regalo y siento que me rejuvenece. Estuve bailando con unas jóvenes del coro parroquial que estaban eufóricas, y su alegría era contagiosa. Ellas podrían estar bailando horas, pero mis fuerzas físicas sólo dan para unos minutos. Sin embargo, Señor mi interior siguió bailando y cantando en lo profundo, la alegría de tener un amigo que es Rey del Universo.




viernes, 25 de noviembre de 2022

“Volverán las oscuras golondrinas"

 

Songo, viernes 18 de noviembre de 2022

 

“Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar” Estos versos de Gustavo Adolfo Bécquer en esta oda al amor perdido, a su amada, son los que primero me vinieron a la cabeza en el adiós del río Zambeze. Las niñas se iban felices, pero yo me quedaba vacío, sin sus sonrisas, su timidez, su alegría, su vitalidad, sus ganas de aprender… Allí se subieron juntas en una canoa para ir a Mulumbua con sus familias. Se lo merecen, porque han demostrado una gran madurez siendo tan pequeñitas.

 

La despedida comenzó con el almuerzo en el que participamos los tres curas, tres monjas (Olinda, Felisberta e Irene), Fátima, Ana y las niñas. Primero rezamos juntos el rosario orientado por el padre Alberto que enunció los misterios gozosos por ser un día de alegría para las niñas. Luego tuvimos un pequeño descanso con juegos y seguidamente pasamos al almuerzo, muy bien preparado por Fátima y Ana.

Después de un pequeño descanso las llevé al río. Mientras subían al coche estaban radiantes y nerviosas, y pasaron todo el trayecto cantando. Al llegar al río Zambeze vimos que la canoa se acercaba a nuestra orilla, así que esperamos un poco y luego fueron subiendo con sus mochilas cargaditas de cosas: una muñeca, chupa-chups, roscas, pedazos de queque, zumos, ropa, caramelos, y otras cositas.

 

 

Tatenda! Sueño con niñas que abrirán horizontes nuevos; niñas que suben montañas “de problemas”, pero que las bajan cargadas de soluciones; sueño con niñas que abrirán puertas a otras niñas; sueño con mujeres de transformación y de cambio; sueño con mujeres de fe y compromiso; sueño en fin con un mundo nuevo donde Tú y ellas sean las protagonistas de la tan ansiada revolución del amor. Gracias Señor por este año junto a ellas, y sólo te pido que “Vuelvan las oscuras golondrinas…”.

miércoles, 16 de noviembre de 2022

“Un militar que estaba en Cabo Delgado y ha huido de aquel horror”.

Songo, lunes 07 de noviembre de 2022

91º Cumpleaños de Zoila Rosa (la madre de la Hna. Irene)

 

            Todos los lunes vamos a visitar a los enfermos al Hospital Rural de Songo. Cada semana visitamos un lugar diferente: maternidad, cirugía, medicina interna o pediatría. El Hospital Rural de Songo (HRS) es ejemplar en todo: limpieza, orden, jardines, responsabilidad, atención espiritual de los enfermos, etc… y todo ello por la presencia, tan profesional como amorosa y creyente de su directora Elisa Estrela. 

 

 

            Los que visitamos somos del grupo de Pastoral de la Salud de la parroquia. Hoy visitamos el departamento de cirugía. La verdad es que en un hospital siempre se encuentra de todo: una joven con fractura por accidente de moto; una mujer, que se había caído de una carroza tirada por vacas, con el brazo partido, la cara hinchada y un bebé de un mes mamando de su pecho; un joven al que le injertaron piel por una infección debido a un pinchazo con una astilla… 

 

Pero quién realmente más me chocó fue un joven zambeziano que estaba sentado con una simple vía en el brazo. Como él no sabía hablar cinyungwe, pudimos hablar un poco en portugués. Nos dijo que era un militar destacado aquí en Songo. Luego, la Dtra. Elisa me apartó un poco y me susurró: “Es un militar que estaba en Cabo Delgado y ha huido de aquel horror”.

 

Tatenda! Este joven se ha inventado una enfermedad para poder esquivar la muerte y el terror. La doctora me dijo que no tenía nada, pero que ella lo tiene allí simulando que está enfermo para que no lo devuelvan a Cabo Delgado. Es dramática la situación que se está viviendo en el país, y hasta aquí llegan los latidos de tanta violencia. Señor, te pido por este joven y por todos los jóvenes militares, para que tengan el valor suficiente para desertar, para abandonar las armas, para decir que no a la guerra, para correr huyendo de una guerra que no es la suya… Sálvalos, Señor.

martes, 8 de noviembre de 2022

Marcan una fecha para ir a pedirle autorización a su familia.

 

Songo, sábado 05 de noviembre de 2022


 

Hace unos dos años y medio que falleció Sergio con tan sólo 15 añitos. Era acólito de nuestra parroquia. Cuando estuvo ingresado fui a verlo al hospital, y los acólitos lo visitaban también en su casa. Desde que vivió su Pascua, los acólitos van todos los años a visitar su tumba en el cementerio de Canchenga.

El ritual que siguen es tan delicado como hermoso y simple. Primero lo hablan entre ellos y marcan una fecha para ir a pedirle autorización a su familia. Luego vienen a mí, también para pedirme permiso, y finalmente se organizan y va un grupo al cementerio.

 

Como el cementerio queda un poco lejos, este año me pidieron que los llevase y estuve con ellos. Fuimos unos 15 acólitos, y llevaron 45 litros de agua, un balde, paños, detergente, flores, velas y fósforos. Nada más llegar nos dispusimos junto a la tumba y rezamos una oración. Después, barrieron alrededor de la tumba, luego la limpiaron con agua y jabón, después lavaron las flores de plástico. Finalmente, rezaron juntos la oración de los acólitos y un Ave María, y después de la bendición regresamos a la parroquia.

 

 

 

 

Tatenda! Me parece tan hermoso que unos adolescentes y jóvenes se preocupen por ir al cementerio a rezar por un amigo, aunque sólo sea una vez al año, que solo puedo darte gracias y pedirte que cuides el corazón de estos chicos y chicas, para que guarden siempre esa delicadeza de fe y humanidad por un amigo al que amaron en vida y visitan agradecidos después de su Pascua. Sergio, acólito y amigo, intercede por nosotros…



miércoles, 2 de noviembre de 2022

Llegó el gran día

 

Inhambane, martes 25 de octubre de 2022

 






            Llegó el gran día. Carolina, la madre de Domingos, estaba preciosa con un vestido de capulana azul y blanco, y su peluca lisa. Pero, sobre todo, le brillaban los ojos y le latía fuerte el corazón. No paraba de decir que “no se lo creía”. Tiene 8 hijos, y por lo menos uno ha llegado a ser licenciado. Todavía tiene dos gemelos que están en 6º de primaria que son muy inteligentes, y seguro que con la ayuda de Domingos podrán estudiar en la universidad, pero ya los otros no están en edad escolar. Domingos ha abierto un camino de esperanza para la familia.

            A las 07H:30 ya estábamos subidos en el chopela (transporte tipo moto con cabina para dos personas y el chófer) para ir al lugar de la ceremonia de graduación. Estaba todo preparado para comenzar a las 08H:00, pero milagrosamente sólo se retrasó una hora. Tan solo eran 63 graduados en la Facultad de Hotelería y Turismo de la Universidad Eduardo Mondlane, así que la entrega de los títulos fue breve. Estaba presente el rector de la UEM.

            Domingos había sido elegido entre el alumnado y el profesorado para ser quien leyese el mensaje de los graduados y lo hizo muy bien. Tuvimos suerte de llegar temprano y estábamos en primera fila, justo detrás de los nuevos licenciados. Junto a mí había un señor del Partido Frelimo que debía ser un alto cargo en Inhambane, y no paró de hablar por teléfono durante toda la ceremonia. Me pareció una gran falta de respeto, pero por si acaso me montara un número, me mantuve calladito aguantando el percal.

            La ceremonia acabó y le siguieron las fotos. Como novedad tuvimos hasta vídeo y fotos con dron. Y de ahí nos fuimos al hotel con las mejores vistas de Inhambane “Casa do capitão” y allí comimos 14 personas, pues también estaban otros tres licenciados con sus novias y amigos. Lo pasamos genial, aunque el momento estrella fue cuando le di su regalo: un teléfono que compré en Madrid. Se chuleó y lo celebró como si hubiese ganado la champion league.

            Carolina tiene un pie fatal de un esguince mal curado de hace muchos años, así que ella sobre las 17H:00 se fue y yo me fui a la catedral porque me dijeron que había misa a las 18H:00. Llegué tarde, pero pude esta en la misa de inicio de la visita pastoral a la catedral.

 

            Tatenda! He podido darte gracias en la Catedral y con el obispo Don Ernesto Maguengue presente, por el fin de la carrera de Domingos, licenciado en Gestión Hotelera. Me detuve a ver los detalles de esta linda catedral del sur, que este lindo día se me tornó aún más hermosa.

domingo, 30 de octubre de 2022

El abrazo a Domingos es el culmen de años de amistad

Inhambane, lunes 24 de octubre de 2022

San Rafael, mi sobrino…

 

            Nunca sé bien por dónde empezar a escribir. Ahora escribo en el teléfono y todavía me parece más complicado expresar en pocas palabras lo que ha sido el día de hoy. Dormí sentado en la guagua y sin posibilidad de moverme en lateral ni en vertical y con mi mochila encima. El asiento de la guagua era demasiado estrecho y no podía ni estirar los pies, porque literalmente no había suficiente espacio.

            Habíamos quedado en reanudar la marcha a las cuatro de la mañana. Cuando llegó la hora, comienzo a oír a algunas personas diciendo que una rueda estaba en el suelo, es decir, vacía. Seguramente habíamos tenido un pinchazo y por la noche acabó saliendo todo el aire. Sin embargo, nuestro genial chófer dijo que eso no era problema, así que arrancamos en dirección a Maxixe. Bueno, a los cinco minutos oímos una explosión y olimos la humareda de las ruedas quemadas, que inundó toda la guagua. Se habían reventado dos ruedas: la susodicha y su colega, porque están dispuestas de dos en dos.

            Aunque mi sorpresa llegó después, cuando nos bajamos para mudar las ruedas. Les ayudé a meter las dos llantas en el portabultos y al dar la vuelta a la guagua vi que habíamos hecho todo el trayecto sin las ruedas traseras del lado derecho. Me quedé de piedra. Este transporte es de los que tienen 12 ruedas, pues este hizo los más de 1.000km con diez. De todas formas, pensé que si habíamos llegado hasta aquí era síntoma de que esas ruedas no son tan importantes. Pensé en todos los policías que nos pararon a lo largo del camino, y nunca dijeron nada, sólo cobraron su parte y punto.

            A la ciudad de Maxixe llegamos sobre las 11 de la mañana (después de más de 30 horas de viaje), y ya no tenía carga en el teléfono. Le tuve que pedir a un joven que tenía un pequeño bar que me dejase cargar el móvil para poder llamar a Afonso Gove y a Domingos. Poco tiempo después llegó Afonso, hermano de la Hna. Judite, e hicimos planos para el jueves. Me acompañó al barco y nos despedimos.

            Al otro lado, en Inhambane me esperaba Domingos. Nos dimos un fuerte abrazo, y como si nos hubiésemos visto ayer, comenzamos el “bate-papo” (la conversación). Enseguida llegamos a su casa y me di un baño que mi cuerpito cansado agradeció. Comí, descansé una horita y nos dimos un paseo para seguir charlando. La otra gran alegría fue el encuentro con Dª Carolina, la madre de Domingos, que vino de Sábié para acompañar a su hijo en la graduación.

 


            Tatenda! La ciudad de Inhambane es la más bonita y tranquila de las capitales de provincia que conozco en Mozambique. Pero lo más hermoso siempre es el encuentro. El abrazo a Domingos es el culmen de años de amistad, de estudio, de lucha. Mañana será graduado como licenciado en Gestión Hotelera. Es un joven con altas capacidades y se abrirá su camino en la vida porque sabe trabajar sus sueños, ojalá que siempre te tenga a Ti a su lado…