lunes, 3 de junio de 2019
De gallinas va la cosa.
Songo,
sexta-feira aos 29 de março de 2019
Esta jornada estuvo marcada por el Internado: de
gallinas va la cosa. Por la mañana, llegaron a casa con Pedro Soda y el dueño
de dos gallinas. Ayer cogimos 5 gallinas de los vecinos que estaban comiéndose
lo que sembramos en el cercado del internado, y las guardamos en nuestro
almacén de la leña. Lo hicimos a plena luz del día entre un grupo de internos,
nuestro agricultor y yo. Hoy llegó uno de los dueños pidiendo que se las
devolviésemos, pero le dijimos que tenía que pagar 20MT por cada gallina (es
decir, unos 30 céntimos de euro por gallina), pero nos dijo que no tenía para
pagar.
Cuando esto pasa, reconozco que se me parte el
alma, pero si los dejo con sus gallinas, nos quedamos sin lo sembrado. Se
fueron sin obtener la liberación de sus gallinas, y además les mandé el aviso
de que a partir de ahora aplicaremos esta norma. Además, ellos saben que cuando
es una cabra se pagan 50MT y por una vaca 100MT por día. En una sociedad
agrícola es normal que se coloquen este tipo de normas para poder compensar las
pérdidas en las cosechas.
Además también llegaron de «Aldeas Infantiles
S.O.S.» pues querían ver nuestras instalaciones y conocer el internado, ya que
tienen jóvenes en Chitima que quizá el próximo año vengan a estudiar en la
escuela profesional a Songo. Me acordé mucho de Themba. Se fueron contentos al
ver nuestro internado y conocer su funcionamiento.
Luego, fui con el Sr. Lucas y con el Sr. Pedro a
ver los límites del terreno del Internado, pues queremos solicitar el DUAT
(Derecho de Uso y Aprovechamiento de la Tierra), para en un segundo momento
colocar un muro de delimitación. Realmente, es necesario definir nuestro
espacio, para luego no tener estos problemas «de gallinas, cabras y vacas» con
los vecinos.
La reunión de los Equipos de Nuestra Señora
pusieron fin a este día.
Tatenda! Las gallinas me hacen sentir que estoy en
África; el que un señor no tenga 60 céntimos en su casa, me hace sentir que
estoy en África; el ser responsable de un internado, me hace sentir que estoy
en África… Estar en África da un plus de sentido a mi vida, a mi servicio en la
Iglesia, a mi ser cristiano… Gracias por estas gallinas, por estos pobres a
quienes mañana devolveré sus gallinas, y por estos jóvenes que viven en el
internado y que deben correr tras las gallinas para que no se coman lo que
sembramos.
miércoles, 29 de mayo de 2019
Lo de hoy fue desesperante.
Songo, quarta-feira aos 27 de
Março de 2019
Aniversário
de Juana Casanova Rodríguez
Perdimos el primero, anularon el segundo y salieron en el tercero. Luís
Ángel e Isidoro no sé qué imagen se llevarán de Mozambique, lo que sí sé es la
imagen que se llevarán de sus aeropuertos y líneas aéreas. Lo de hoy fue
desesperante.
Cuando llegamos al aeropuerto, que era la hora de
inicio de embarque, resultó que ya habían embarcado todos, porque adelantaron
el viaje sin avisarnos. El avión aún estaba en pista, pero no les dejaron
entrar de ninguna forma porque ya estaba cerrado el check-in. Por más que
insistimos no hubo nada que hacer.
Nos dijeron que podían
volar a las 17h, y como su vuelo es mañana a las 9h desde Maputo, nos fuimos a
Tete para hacer tiempo, y almorzamos junto al río Zambeze. Fue un pequeño
regalo en medio de la embarazosa situación. A las 15h ya estábamos nuevamente
en el aeropuerto, pero para nuestra sorpresa, cuando llegamos a la ventanilla
nos dicen que ha sido cancelado, y que ya no hay otro vuelo. No nos lo podíamos
creer, y hasta le preguntamos si estaba bromeando, pero iba muy en serio. Luís
Ángel se percató de que había otra compañía y fuimos a preguntar, y efectivamente
tenía un vuelo a Maputo a las 17h, pero no nos informaron porque perderían dos
pasajes. Reclamamos, y aunque nos hicieron sufrir, hasta el punto de que
entraron en el avión in extremis, finalmente embarcaron. Yo no me fui a Tete
hasta ver cómo despegaba el avión.
Uno de los daños colaterales lo sufrió Fátima, que
es una señora que Alberto ha escogido para hacerse cargo del internado
femenino. La pobre tuvo que esperar por mí, con todas sus cosas, durante dos
horas en el obispado.
El viaje fue entretenido porque ella fue religiosa
y vivió en Roma dos años, así que tenía muchas cosas que contarme. Vi que es
una mujer con cierta preparación y que puede hacer mucho bien en el internado
de las chicas.
Tatenda! Porque ya me llamaron las Hermanitas de los
Ancianos Desamparados para decirme que llegaron bien. Gracias por ese ratito
junto al río Zambeze que fue como un pequeño oasis en medio de este caos
aéreo-portuario. Gracias también por Fátima, porque viene con muy buena actitud
y hará mucho bien a estas jóvenes estudiantes.
martes, 14 de mayo de 2019
Luís Ángel e Isidoro han realizado un enorme sacrificio para llegar hasta aquí
Tete,
domingo aos 24 de Março de 2019
Aniversário
de Susi Sánchez González
Aniversário
de San Óscar Arnulfo Romero
Lo pequeño invade toda la escena. Al terminar la misa, ya fuera de la
Iglesia mientras íbamos a la sacristía, oí una pequeña voz de un pequeño
personaje: «¡Padre!» Una única palabra, pronunciada por un renacuajo al que
sólo le pude ver la cabeza porque estaba cogido en la capulana de su mamá, y se
asomaba al mundo sacando la cabeza. Me quedé mirándolo agradecido al ver su
sonrisa. Él sólo quería que lo mirase, porque había pasado junto a él, pero no
lo vi por estar a la espalda de su madre. Sin embargo, para mí su llamada fue
un hermoso canto de envío, como si su voz viniese de lo Alto.
Esta tarde he venido a
Tete a recoger a Isidoro y a Luís Ángel. Han llegado desde Zambia pasando por 7
aeropuertos diferentes, viajando dos días sin parar: Solwezi, Lusaka,
Johannesburgo, Adis-Abeba, Maputo, Beira y Tete. En su billete decía que
vendrían directos de Maputo a Tete, pero en realidad hacía escala en Beira y
llegaron dos horas después de lo previsto. Estuve todo el tiempo con Ananías
tomando un refresco mientras esperábamos.
Cuando llegaron estaban deshechos, porque además del
cansancio, al llegar a Maputo tuvieron muchos problemas para entrar en el país,
porque había una máquina estropeada, y casi pierden el avión a Tete.
Al recibirlos también
conocía a dos jóvenes canarias, una de ellas es la hija de Luís Pérez el médico
cirujano del Insular. Nos fuimos directos al obispado para cenar y dormir,
porque ellos ya no podían ni con su alma.
Tatenda! Luís Ángel e
Isidoro han realizado un enorme sacrificio para llegar hasta aquí, y todo
porque desde Madrid desconocen las rutas internas de los países africanos. Nos
toca ahora disfrutar de estos días de encuentro con ellos, para que por lo
menos se sientan descansados y en casa.
miércoles, 8 de mayo de 2019
Aquí estoy Señor, para hacer tu Voluntad.
Songo, quinta-feira
aos 21 de março de 2019
El día en que escribo estas líneas es el 22 de
marzo, porque el 21 llegué pasada la medianoche a casa y decidí escribir hoy,
lo vivido ayer.
Salí de Hwange el día 20 a las 21h y pasé toda la
noche en la guagua a camino de Harare. La guagua era tan incómoda que cuando
llegué, tenía calambres en un brazo que me duraron todo el día, pues tuve que
tener dos mochilas encima de mí hasta las 8h en que llegamos a Harare.
Una vez allí tuve que pedir un taxi para ir a la Catholic Synod House donde trabaja el
Fr. Joseph Moyo, y donde compré el cirio pascual («easter candel») para traer a Mozambique. El Fr. Moyo no estaba
cuando llegué, así que esperé por él y luego me acompañó a donde tenía que
coger el chapa para Nyamapanda. Salimos a las 10:30 y llegamos a las 15:00h,
otro tormento. Realmente este pueblo está lleno de paciencia y aguanta todo lo
que le echen, porque si fuese en Europa, al chófer del chapa le caían denuncias
hasta en su sombra. Pero, lo peor estaba aún por llegar.
Cuando puse mis pies en Mozambique, juro que me
sentí libre, en casa, relajado, sin saber que se acercaba una pesadilla.
Procuré saber la situación de Beira, hice algunas llamadas para informar que ya
estaba en Mozambique, etc… y luego subí al único chapa que había para Tete.
Salimos de Cuchamano a las 15:30 y llegamos a Tete a las 21:30. Un trayecto que
se puede realizar en dos horas y media, duró seis horas. ¿Por qué? Una vez más
la policía corrupta mozambiqueña nos hizo sufrir a todos. Nos pararon 7 veces,
y cada vez que paraban pedían dinero al chófer y a los zimbabuenses ilegales
que viajaban con nosotros, que eran cinco. En cada parada nos pedían los
documentos, nos hacían bajar y comenzaban los trapicheos típicos de los
corruptos. Ellos saben muy bien que siempre hay personas que entran sin
documentos y los extorsionan hasta decir basta.
La gota que colmó el vaso fue la última vez que
nos pararon. La gente estaba cansada de pagar, e imagino que ya ni les quedaba
dinero para sobornar, y decidieron negarse a entregar dinero. Fue entonces
cuando el policía furioso decidió sacarnos a todos del chapa y también requisar
toda la mercancía, que también era ilegal. Yo estaba histérico porque me sentía
atrapado: si levantaba la voz, posiblemente detuvieran a las 5 personas que
viajaban sin legalizar sus documentos. Además, estaba deshecho del largo viaje
sin dormir. Me parecía una película de ciencia ficción, porque lo que les
confiscaron eran boberías que la gente trae para ganarse tres perras, mientras
que otros en Suiza engordan cuentas millonarias sin que nadie diga nada.
Tristemente algunas personas no llegaron a Tete, porque se tuvieron que quedar
en ese lugar donde les confiscaron sus pertenencias de mala manera.
Cuando ya estaba en mi coche, feliz porque ya veía
el final del túnel, me pararon dos veces más. En la primera parada el policía
me dijo que «parecía que un intermitente no funcionaba bien» y, en la segunda,
el policía me dijo que «le enseñase el extintor». No me lo podía creer. A los
dos les dije lo mismo: «He tenido un día muy malo. Me pueden multar sin
problemas, si piensan que he cometido una infracción», pero ellos sólo quieren
dinero para sus bolsillos y no para las arcas del Estado, así que me dejaron
seguir. El trayecto a Songo fue muy peligroso porque me estaba muriendo de
sueño. No lo volveré a hacer.
Tatenda! Llegué vivo a casa pasada la media noche.
Mi corazón se debate entre lo duro que ha sido este viaje, la tragedia de Beira
y la alegría del encuentro con los misioneros en Zimbabwe. Estoy en casa. Aquí
estoy Señor, para hacer tu Voluntad.
domingo, 28 de abril de 2019
Con el corazón rebosante de Agua Viva.
Hwange,
quarta-feira aos 20 de março de 2019
Realmente he comenzado este relato en Hwange, pero estoy viajando desde las
21h en dirección a Harare, donde cogeré un chapa hacia Mozambique sin hacer una
parada prolongada, porque quiero regresar cuanto antes a Songo.
Este día ha sido un regalo
de principio a fin, sobre todo porque pude estar por segunda vez en mi vida en
las cataratas de Victoria Falls. Intentar describir las cataratas lo considero
tiempo perdido, porque todo es sobrecogedor y va más allá de lo imaginable.
Vuelvo a decir, y sin el más mínimo rubor por mi chovinismo canario, que es el
lugar más maravilloso del mundo, y el que más me ha cautivado. No soy
precisamente un viajero, y sé muy bien que hay rincones del planeta
absolutamente espectaculares, sin embargo, me rindo a los pies de esta
maravilla de la naturaleza escondida en la frontera de Zambia y Zimbabwe que
tiene al río Zambeze como protagonista.
Fuimos Serafín –como guía
turístico-, Isidoro, Luís Ángel, Jorge y yo. La visita fue rápida, porque de
allí íbamos directos al aeropuerto para que ellos embarcasen rumbo a Zambia.
Sin embargo, la experiencia de Victoria Falls es envolvente: el agua que nos
baña, su tronar cayendo por los acantilados, la naturaleza en estado puro… te
hacen sentir tocar el cielo.
Tatenda! La tarde fue tranquila. Leyendo noticias
en internet sobre el ciclón, y con la tranquilidad de saber que Alberto está
bien. Y ahora estoy viajando en una guagua en dirección a Harare, adonde
llegaré d.m. sobre las 8 de la mañana, con el corazón rebosante de Agua Viva.
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