domingo, 27 de diciembre de 2015

La cena de Navidad entre las monjas, los curas y los seminaristas...



Vila de Sábiè, sexta-feira 25 de Dezembro de 2015
Aniversário de Caridad e do meu primo Roberto



                Después de la eucaristía de Valha e Inkomanine, llegué cansado, comí y descansé un poco, aunque el calor no me deja pegar ojo. Así que me levanté y me puse en camino. Fui a hacer dos visitas: una a Cristina Cubai y otra a la familia de Odete y sus 7 hijos.
                A Cristina le llevé una botella de 7UP, unos duraznos, tomates, papas y pimientos. Me pidió permiso para comerse la fruta, y se la comió con tal gusto que di gracias a Dios. Cristina está en la misma posición desde hace meses: sentada y desnuda. Vive sola y tiene un problema de desgaste en la columna que le impide andar. Cuando estaba con ella me llamó Miguel Lantigua, pero pronto se cortó la llamada.
                En casa de Odete me llevé las sonrisas de sus hijos. La mayor está en 6º de educación primaria y la menor tiene 2 años, María, en medio hay otros cinco hermanos. Odete debe tener 35 años y su marido la ha abandonado con toda la prole. Ella es de Beira, natural de Marrumeu, y aquí no tiene absolutamente a nadie. Está sola, sin familia que le pueda echar un cable. Su hija María tiene un tumor en su brazo izquierdo, y la llevé al hospital el día 22. Me dijo Odete que ayer por el excesivo calor estuvo llorando todo el día y quejándose de su bracito. A ellas les llevé refrescos, manzanas, pimientos, tomates, papas, etc… Aunque con este calor lo que agradecieron fueron los 4 litros de refresco bien frío.

                Ni bongile! Acabamos de tener en mi casa, la cena de Navidad entre las monjas, los curas y los seminaristas, todo en ambiente agradable, pero yo ya me había saciado con estas dos visitas. Aquí estoy Señor para agradecerte la oportunidad de compartir y vivir en medio de quienes sufren para poder descubrirte en medio de ellos, en sus pesebres.

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