miércoles, 2 de febrero de 2011

"Conviérteme siempre a los pobres"





Koboko, domingo 24 de Outubro de 2010
S. Rafael
DOMUND
Lc 18, 9-14

El calor era aplastante, y la verdad por delante, celebré las dos misas con mucho esfuerzo y pocas ganas. Además, al terminar se quitaba el luto por su hijo, el sr. Paulo (de Beira) y su familia. Así que allá fuimos toda la comunidad de N.Sra. de la Concepción. El calor era aún más inaguantable debido a que ya era mediodía. Pero además, al terminar me dijeron si podía visitar a Eduardo Cossa porque estaba peor de salud. Acepté porque en mí puede más el “deber” que el “querer”, así que sin mucho entusiasmo allí fui.

Mientras esperábamos a que acabasen de ducharlo, me estaba quedando dormido, pero cuando entré en su casa… todo cambió. Lo habían colocado en una estera, ha adelgazado notablemente desde que lo vi por primera vez. El SIDA lo está matando, o se lo está comiendo. Las piernas están llenas de lamparones y han perdido toda su musculatura, por lo que ya no da ni un solo paso, lo llevan en brazos.

Se movía con torpeza, y parecía que todo le molestaba: el roce de una pierna con la otra, el aire caliente,… Rezamos y al terminar su madre me dijo: “Queremos que lo bautice, sr. Padre” Después de un breve silencio le pregunté: “¿Deseas bautizarte? ¿Sabes el compromiso que asumes?” Me respondió que “sí”. Le dije que lo comentaría con el padre Jesús, y así lo hice. Jesús me dijo que lo mejor es acompañarlo durante un tiempo y luego poner una fecha para su bautismo. Me pareció muy sensato y me encantó la idea de estar con él y hacer un amigo a quien transmitir mi vivencia alegre de la fe.

Inkomu! Tú me sorprendes cada día, me regalas lo que más necesito sin merecerlo: un amigo, un corazón que sufre y que se quiere poner en tus bondadosas manos, a través de mis torpes manos. “Oh Dios, ten compasión de este pecador” y conviérteme siempre a los pobres, a los enfermos, a los más machacados.

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