martes, 22 de marzo de 2011

Visita a las casas de las montañas



Ressano Garcia, terça-feira 15 de Março de 2011

Alegría podría ser la palabra que resume la visita a las casas de las montañas. La verdad es que no se puede dar nada por conocido. Después de unos dos meses en Ressano, de andar por sus calles, estar con sus gentes, te parece que ya conoces algo. Sin embargo, hoy nos acercamos a una zona que no podía ni imaginar que existiese.

Ressano tiene muchas montañas y cuando te parece que las has visto todas, siempre hay otra detrás. Fuimos a una zona en expansión. Están construyendo “como cabras” en auténticos riscos. Subir y bajar por aquellas montañas de piedra, te desencaja todos los huesos. Queríamos ver dos cosas: el río y un antiguo matadero abandonado.
Para el matadero Vicente tiene la idea de recuperarlo para hacer una guardería infantil. Será todo un éxito porque está plagado de niños. Saqué algunas fotos del inmueble, que en su tiempo perteneció a un cacique portugués que marchó cuando la independencia quedando nacionalizado.

Ir al río fue un paseo para nosotros, pero un impacto para el corazón. Sólo tienen agua en el río, así que hay “ríos” de mujeres y niñas yendo y viniendo a buscar agua. Van a la zona donde una profesora fue devorada el año pasado por un cocodrilo. Nos mantuvimos en las piedras y observamos el lugar donde estaba la antigua moto-bomba.

La tercera visita fue inesperada: una escuela primaria. Está en lo alto de una montaña que también está en crecimiento urbanístico y poblacional. La escuela se abrió este año y tiene 296 alumnos. Saludamos a los profesores y profesoras, y les saqué fotos a los niños. Se tiraban en avalanchas para salir en las fotos; corrían detrás de mí; me daban la mano o se agarraban a mí. Muy simpáticos. Estaban construyendo dos pequeños campos de fútbol en aquel pedregal que además tiene un cementerio familiar. Se lo estaban pasando en grande.

Inkomu! Por tanta alegría y por tanta vida en aquellos niños. Cuando me acerco a ellos veo que África no muere, sino que vive; no llora, sino que ríe; no emigra, sino que juega; no se lamenta sino que baila y canta. Nuevos retos están en marcha en este Ressano que se abre espacio en mi corazón.

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