miércoles, 22 de marzo de 2023

BREVE TRIOLOGÍA 2 " NO SABEMOS QUIEN ES..."

 

Songo, domingo 19 de marzo de 2023 San José, esposo de María

 

Tanto en la misa de ayer sábado como en la de hoy domingo, informé de lo sucedido a toda la asamblea con la esperanza de que alguien conociese a este señor, pero inicialmente todo fue infructuoso. Sólo a eso del mediodía comienzan a llegar informaciones de personas que lo habían visto rondar por esta zona del Planalto los días anteriores, pero nadie sabía su identidad.

 

Por la tarde, un guarda de seguridad privada me dice que se había encontrado con un señor en muy mal estado (con vendas en la cabeza y que casi no hablaba) y que le dijo que se llamaba Florentino. Luego descubrimos que le había engañado, pero fue una pista para descubrir su identidad, pues Florentino era su hermano. Sobre las 18H ya se supo quién era el hombre desconocido: Eufrasio (que curiosamente significa “el que habla bien”), natural de Nhandoa, y que había huido del hospital donde estaba ingresado (de ahí las vendas que tenía en los brazos y en la cabeza).

 

El cerco se iba cerrando, hasta que finalmente, a eso de las 20H:00 apareció su familia. Todo un poema de pobreza. Su madre no paraba de llorar mientras contaba la historia de su hijo, que la hizo sufrir hasta límites insospechados. Ella no tenía nada: ni ropa, ni dinero, ni casa… nada. Me pedía que me hiciese cargo de su entierro, porque no tenía ni siquiera ropa para su hijo difunto. Nos contó que es la tercera mujer de un hombre que la hace sufrir y que se ha desentendido de este hijo. Eufrasio deja tres hijos pequeños.

Siento que puedo describir lo que pasa, pero no las emociones que me asaltan al ver una historia más de sufrimiento de este pueblo. Llamé a la cárcel para pedir un grupo de presos para cavar su tumba, y llamé al hospital para tramitar un cajón de beneficencia y el transporte del cuerpo al cementerio. Nos despedimos con una amargura que aún ahora me cuesta digerir.

 

 

Tatenda! ¿Cuánto puede llegar a sufrir una madre? ¿Cuánto dolor cabe en un corazón destrozado por tantas cuchilladas? Estoy sin palabras… sólo las lágrimas me ayudan serenar el corazón. Mañana estaremos desde muy temprano con esta familia, con esta madre sin consuelo y rota porque se preguntará qué hizo mal para todo acabase así. Ella estuvo varios días buscándolo y no lo encontró. Nos contó que en una ocasión Eufrasio le dijo que vendría a la Iglesia para morir en manos de los padres, y así lo hizo. En nuestras manos que son tus manos: nuestras manos al servicio de tus manos de Madre.

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