domingo, 13 de junio de 2010
Un solo rebaño de "AMISTAD"...
Encerramento do Ano Sacerdotal, Maputo
Acabé el año sacerdotal celebrando 3 misas, por lo que creo que fue un buen final, un final eucarístico. La última de las misas la celebré en la casa de la Madre Matilde porque Pepita está aún delicada de salud.
Las misas continuaron en la machamba de Sansom, recogiendo sus judías verdes para el Internado del Padre Pepe (40kg en total). Allí estuvimos hasta las 15h, y luego les dije que se vinieran conmigo para cortarse el pelo. Así que finalmente tuvimos sesión de peluquería en mi casa. Ellos estaban felices y yo también. Les preparé unas tortillas francesas y esa fue el almuerzo-merienda.
Inkomu! Me apetecía estar con ellos y resolver el problema entre Sansom y Samuel (que hace 15 días que no se hablaban), que después del baño en el río se apretaron las manos y ya vuelven a ser amigos. Quizá la 4ª misa de hoy ha sido la más bonita: cuidar de estas ovejas que estaban separadas para volverlas a unir en un solo rebaño de amistad.
martes, 8 de junio de 2010
"Amigos..."
Koboko, quinta-feira 15 de Abril de 2010
Cuando cogí el coche noté que algo no iba bien: un pinchazo en la rueda izquierda delantera. Así que a las 4.25am ya estaba llamando a las Hermanas para que vinieran a recogernos. Caminé hasta la tienda de Raúfo para ir al encuentro de la señora que pensaba llevar a Moamba, y allí estaba.
También encontré al sr. Simbine, y al sr. Pedro que esperaban, junto a un grupo de trabajadores/as, el camión de Bananalandia. Les pregunté por el número de trabajadores de la empresa y me dijo que unos 300 aproximadamente.
El coche nos recogió a eso de las 5.15h, y salimos en dirección Maputo. Sólo pudimos regresar pasadas las 21.30h, así que tuvimos un día muy intenso en Maputo. Compras, visitas, papeleos, reunión de curas de la vicaría, etc… Entre las visitas destaco la que hicimos al sr. Alberto en el Asilo. Está contento y ya me pidió todo lo necesario para poder hacer esteras. Se le ve muy feliz, aunque dice que todavía no tiene amigos.
Inkomu! Dale amigos a Alberto, como a mí me das estas amigas y otros amigos. La amistad es necesaria para vivir, porque es una forma libre de amar. Hazme su amigo, ábreme su corazón para que pueda descargar en mí su cruz y su alegría.
domingo, 6 de junio de 2010
Me lo dice su sonrisa...
Koboko, quinta-feira 8 de Abril de 2010
Quizá haya sido una de las sonrisas más agradecidas y felices de mi vida. La sonrisa me la regaló el sr. Paipane (Alberto). Lo conocí hace tiempo cuando lo vi arrastrándose por Korrumane. Aquí todo es tierra y me impresionó ver a una persona que se movía con la única fuerza de sus brazos.
Luego me lo encontré limpiando los alrededores de la Iglesia de Korrumane cuando estaba en construcción. Y finalmente, un día me llevaron a su casa porque estaba enfermo. Hablé con las Hermanitas de los Ancianos Desamparados y le han dado una plaza.
Salimos de Korrumana a las 5.00h y llegamos a Maputo a eso de las 8.15h. Cuando entramos en el Asilo estaba muy nervioso y ni siquiera entendía lo que le decían las Hermanitas. Sin embargo, un trabajador se lo llevó para bañarlo y afeitarlo en su silla de ruedas. Cuando regresó estaba radiante de felicidad. No podía quitar la sonrisa de sus labios. Se le veía ya lejos del sufrimiento de tantos años en soledad y abandono.
Vivía en una pallota solo, y en la época de lluvias no puede ni siquiera salir de su casa porque todo es barro. Se pasa todo el tiempo haciendo esteras que vende por 100 Mt. (tarda 2 semanas en hacer una). No tenía ni para comer, y ha pasado hambre, pero ahora todo es diferente, me lo dice su sonrisa.
Inkomu! Gracias por su sonrisa amplia y fresca. Gracias por el sr. Simbine que me acompañó todo el día. Gracias por las Hermanitas que lo han acogido como un hijo. Gracias por tanto amor que nos das en cada mirada agradecida, en cada sonrisa, en cada abrazo de despedida.
viernes, 4 de junio de 2010
Todas con "CAPULANA"
Todo es bonito. Matilde y yo salimos de la misa de Ligongolo para celebrar en Vahla. Al llegar, el sr. Joel nos dijo: “Hi khongelile” (es decir, “rezamos”). ¡Qué bonito! Es una de las comunidades más pequeñitas pero quizá más adultas: no necesitan que venga el padre para rezar.
Esa circunstancia nos posibilitó estar sentados casi una hora de cháchara con ellos, tranquilos a la sombra del árbol. Matilde se fijaba en los detalles y yo les explicaba algunas cosas. Por ejemplo, nos trajeron 4 piñas asadas y nos comimos sólo dos. La tradición dice que no se puede dejar nada, porque todo lo que han ofrecido es para el invitado, de tal forma que si no te lo comes en ese momento te lo debes llevar. Hicimos la prueba y nos insistieron tanto que saqué una bolsa de plástico y nos las llevamos.
Me gustó ver a Matilde con capulana. Ayer también llevaban todas capulana en la Vigilia. Noto que se van integrando con sencillez y que están abiertas a aprender de esta cultura.
Inkomu! Por la tarde me fui a Ressano para pasar allí el lunes de Pascua con mis compañeros. Estoy cansado pero feliz, sintiendo que todo es bonito, que todo tiene color y vida. Sigue resucitándonos, Señor.
miércoles, 2 de junio de 2010
"Un auténtico canto de alegría"
Koboko, sábado de Ressurreção 3 de Abril de 2010
Hacía tiempo que no me temblaban los pies de emoción. La vigilia pascual comenzó con algunos errores de los lectores, del coro y bailarinas, sin embargo luego todo cambió de color. Comenzaron a reír y a cantar que casi se nos salía el alma por la boca. El corazón lo teníamos a cien y las canciones parecían no acabar. Cantábamos cada estrofa con más fuerza. Incluso en las respuestas de la misa, la gente parecía gritar: “A Hosi a yi ve na n’wina / Yi le makahri ka hina!!!” (El Señor esté con ustedes / Él está entre nosotros!!!)
Toda la misa fue un auténtico canto de alegría, y ya fue imparable a partir del ofertorio solemne: kilos de batatas, una palangana, sandías, caña de azúcar, etc… Lo pasamos en grande. Al final, como les había prometido repartí la botella de vino tinto que llevé como símbolo el jueves santo, y eso fue un motivo más para la alegría.
lunes, 31 de mayo de 2010
BAJO LA LLUVIA
Koboko, Sexta-feira santa 2 de Abril de 2010
La novedad de este año fue acompañar en los via crucis a las comunidades pequeñas. Tuve la gracia de ir a Mavungwana y Matukwanyana. Llegamos a Mavungwana a las 7.15h para comenzar el via crucis y estaba lloviendo. Desde mi mentalidad europea pensé que sería mejor que rezáramos cobijados por el alpendre del Puesto de Salud, sin embargo no fue así.
El profesor Albino les preguntó que podíamos hacer y después de un brevísimo diálogo, Albino me dice: “los cristianos se entregan para hacer el via crucis previsto”, es decir, se sacrifican para hacerlo bajo la lluvia. Había bebés de pocos meses y niños desde dos añitos hasta 10, también jóvenes, mamás y adolescentes.
El via crucis fue tan lindo que ni me pareció que lloviese: rezamos a la Virgen, cantamos, nos arrodillábamos en cada estación. Fue lindo y aquella agua se convirtió en vida que regaba nuestro corazón y nuestro caminar acompañando a Jesús hacia la muerte de cruz, como lo hicieron su madre María, otras mujeres y los discípulos.
La lluvia nos jugó una mala pasada camino de Matukwanyana, pero a eso del mediodía conseguimos llegar. Pensé que me “había cargado” el coche, después de pasar más de una hora atrapados en el barro sin poder hacer nada más que empujar y forzar la tracción. Pero gracias a Dios no fue así.
En Matukwanyana nos trajeron agua para lavarnos manos y pies. Estábamos hasta el gorro de barro: camisa, pantalón, los pies casi hasta las rodillas. Menos mal que nos acompañaban 3 profesores, porque no hubiésemos salido del atasco. Todos estábamos perdidos de barro, pero felices por haber llegado a la meta. Allí hicimos el segundo Via Crucis, por no decir el tercero (jajaja).
Inkomu! Por la tarde celebré la Pasión en Korrumane y la Misión. En Korrumane sentimos el calor del sol y la fuerza del Espíritu para acompañar todas las cruces, todo el dolor, todas las heridas, cada llanto, cada silencio, cada pobreza, cada muerte. Tú estás sufriendo en ellos, en este pueblo que pide resucitar cada día y que lucha para conseguirlo. Gracias por hacernos caminantes y acompañantes esperanzados, preñados de resurrección.
jueves, 27 de mayo de 2010
En medio del dolor
Sta. Rita de Cassia-Ojos de Garza
Ya son tres. Tres los hermanos fallecidos en menos de un año en la familia del sr. Bila. Me ha tocado enterrar a los tres, pero esta última fue la muerte más dolorosa. Se llamaba Amélia y con 11 años estaba en el primer año de catequesis. Se puso mala de malaria, y casi sin saber cómo ni por qué, perdió la vida en nuestro Hospital de Sábiè.
Jesús me informó de la muerte de esta jovencita hoy mismo sobre las 10h, y estábamos en el encuentro de animadores de la parroquia. Me lo dijo para que yo fuera a celebrar el entierro, y yo encantado fui aunque me perdí la parte final de la tarde.
La familia estaba muy destrozada. La madre no pudo ni ir a la Iglesia, y el sr. Bila estaba totalmente deshecho. Se me quedó grabada en la retina, la imagen del padre viendo a su hija en el ataúd por última vez antes de salir de la Iglesia. Rompió a llorar mientras un hermano suyo lo consolaba con un abrazo.
Inkomu! Agradecí de corazón poder estar con esta familia Bila, porque mi opción al venir a Mozambique está en acompañar en el dolor la caminada de este pueblo. Perder a tres hijos jóvenes en menos de un año, debe abrir una herida en el corazón difícilmente curable. Sólo Tú puedes calmar un poco tanto dolor, sólo Tú que sabes del dolor de perder a tu propio hijo en una Cruz. Sólo tu Espíritu Santo podrá dar paciencia, sabiduría, templanza, paz y amor a esta familia que ahora llora y llora sin consuelo, aunque sientan el abrazo de un hermano.
martes, 18 de mayo de 2010
Unos zapatos nuevos

Necesito hace memoria de todo lo vivido en este último año en torno a unos zapatos. Todo comenzó con unos zapatos viejos que entregué al sr. Venâncio hace un año. Al día siguiente, recibí una caja con mi regalo de Reyes: unos zapatos nuevos.
Luego, durante mis vacaciones estuve acompañando las parroquias de La Garita y Marpequeña. Fue ahí donde los zapatos reaparecieron. Era la Noche de Reyes, yo había llevado tres cajas de zapatos con unos símbolos dentro que querían expresar lo que Dios soñaba para nuestra comunidad: alegría, unidad y compromiso. Cuando estaba en la misa de la Garita sentí que uno de los zapatos tenía algún problema, pero no pude saber qué le pasaba hasta bien entrada la misa: la suela se había despegado casi totalmente.
Al salir de la Iglesia, en la misma plaza de la Garita, la suela se separó del zapato, pero entre risas y fiestas con Carmen Celia, nos fuimos a Marpequeña. Justo entrando por la puerta, la otra suela siguió el camino de la primera. Me quité los zapatos y celebré la misa en calcetines. Tuve que explicar el motivo de que estuviese sin zapatos, porque no paraban de mirarme los pies y pensaban que aquellas cajas de zapatos tenían zapatos, mientras que en realidad eran parte de una dinámica.
Cuando todo quedó aclarado y terminó la misa, la comunidad de Marpequeña decidió entregarme lo que se había recaudado en la colecta y lo que le habían puesto al Niño Jesús, para que me comprase unos zapatos como regalo de Reyes de la comunidad. Me negué a aceptar ese regalo, pero cogí el dinero y les dije que compraría sandalias para los niños de Sábiè. A la mañana siguiente me tocaba abrir los regalos… y como por arte de magia (o de la Divina Providencia) mi primer regalo fue unos zapatos nuevos.
Hoy cuento esta larga historia porque estuve en la escuelita de Langa repartiendo zapatos. Los compré en Incomanine con el dinero de la Parroquia de Ntra. Sra. Del Carmen de Marpequeña. Aproveché que fui a Boi para abrir el nuevo Puesto de Salud, y pasé por Langa a entregar las cholas. Teníamos que probar para ver el número de cada niña/o, y me impresionaba ver sus pies sucios, descalzos, llenos de costras, de cayos… Ellos felices esperaron 2 horas sólo para recibir el regalo. Repartimos los zapatos sólo a quienes vinieron a la Escuela, salvo a una niña que no vino porque se turna con su hermana para cuidar las vacas. Fue un momento feliz. Saqué unas fotos y sentí como mi pueblo, mi gente, mi Iglesia canaria comparte lo que es y lo que tiene con los más pobres.
Inkomu! Ya están de camino los zapatos de El Quintero de San Bartolomé de Ajuí, que esperan encontrar pies descalzos para caminar. Todos los pies quieren andar y buscan caminos nuevos. Todos los pies sueñan con correr y con saltar. Todos los pies disfrutan con el baile y la danza. Todos los pies trabajan cuando pisan la uva en los lagares de Lanzarote. Todos los pies agradecen el agua y un masaje al caminar sobre la arena. Tú que nos has dado los pies, sigue mandando zapatos a los niños y niñas de Sábiè, para que no se dañen con los picos, ni les muerdan las serpientes o escorpiones, para que puedan seguir yendo a la Escuela de la Vida donde aprendan a leer, escribir, sumar y … nunca a “restar”.
domingo, 16 de mayo de 2010
Nuevos proyectos para este año

Nuevos Proyectos para este año
Korrumane-Koboko, miércoles 5 de Mayo de 2010
Queridas amigas y queridos amigos.
Un fuerte abrazo desde este Sur que nos orienta en el camino y nos roba el corazón. No es muy común que les escriba unas letras fuera de lo que es mi diario personal y compartido. Sin embargo, hoy me piden que les cuente mis proyectos para este año 2010. Cuando estuve en las Islas tuve tiempo para compartir con ustedes muchas inquietudes, preocupaciones, sueños.
Fueron dos meses muy intensos junto a mi familia, en mi Iglesia de Canarias y al ladito de tantas y tantos amigos que hacen posible que yo pueda ser y sentirme misionero. Viví tantas cosas bonitas, tantos encuentros llenos de emoción, tanta ternura, tanta alegría… que por momentos pensé en hacer Mi Diario de Canarias. Sin embargo, también fui víctima del estrés de nuestra sociedad neoliberal de consumo y mis sueños quedaron en eso. Queda para la próxima.
Les agradezco todo lo que hicieron por mí y por este Mozambique. Gracias a la solidaridad de ustedes me traje para Mozambique el dinero que ustedes tan amablemente me entregaron para los proyectos a realizar en este año que servirán para muchos pequeños proyectos en los que estamos inmersos en Sábiè. Y precisamente éste es el motivo de esta carta abierta a los lectores amigos. Me explico mejor. Cuando estuve ahí presenté todo el trabajo que veníamos haciendo Jesús y yo en los Puestos de Salud. A mi vuelta hemos dividido el trabajo y él se encargará de construir los mismos, mientras que yo tendré independencia para ver y llevar a cabo otros posibles proyectos.
Cuando estuve ahí, uno de los proyectos sociales a los que me comprometí fue abrir un pozo en una población con difícil acceso al agua. También me dieron una cantidad para comprar sandalias y chanclas para niños; al igual que dinero para la alimentación de niños/as desnutridos, con madres con VIH-SIDA, etc… Además, algunos colegios como el CEIP Lucía Jiménez (Ojos de Garza, Telde) y CEIP El Quintero (San Bartolomé de Ajuí, Lanzarote) han enviado material escolar para las escuelas en condiciones más precarias. En resumen, como comenté en los encuentros en las Islas en las que estuve de vacaciones: Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote, este año los proyectos sociales tienen una vertiente de salud (construcción de un pozo, pagar el salario de los enfermeros, comprar leche y cereales para niños, apoyar en las Brigadas de Salud…); y otra vertiente educativa, es decir, apoyo con material escolar y posiblemente para la rehabilitación de alguna escuela. También hay proyectos netamente pastorales como el apoyo en la formación de animadores de comunidades, compra de objetos litúrgicos y construcción de alguna capilla/iglesia.
Jesús Torres seguirá con los proyectos que tenía anteriormente y que es el de terminar de construir todos los Puestos de Salud. Mientras que yo con lo recaudado en CANARIAS, como les he informado anteriormente emprenderé otros nuevos proyectos y de igual prioridad en esta zona.
Les iré informando de mi trabajo por aquí. Pronto vendrá Pablo y también llevará una experiencia fresca de esta realidad. Con él también podrán contrastar dudas y abrir horizontes que nos ayuden a seguir levantando puentes que unan las Islas con Mozambique. Khanimambo! Inkomu! Manolín.
martes, 11 de mayo de 2010
Una linda despedida...
Koboko, segunda-feira 10 de Maio de 2010
Festa de San Juan de Ávila (padroeiro dos padres diocesanos espanhóis)
Las cosas lindas se regalan, y a veces se regalan sin querer. Cuando fui a buscar a vovó Pequenina no me imaginaba dos cosas: una, que estuviese tan lejos, y dos que me regalase la despedida más linda que he visto en esta tierra.
Hace unos meses atrás fui a visitar a vovó Pequenina y me dijeron que no estaba, porque había ido a visitar a su hermana. Su hermana vive en Gotxwa, un lugar perdido después de Ligongolo. Lo que pensaba que sería un paseo se convirtió en un auténtico viaje. Cuando vovó Pequenina me vio, vino a besarme las manos y me dio las suyas para que yo también las besase, y lo mismo hizo su hermana. Para mi sorpresa, las pillé trabajando en la machamba.
Ellas tienen unos 90 años cada una. Vovó Pequenina hace mucho tiempo que estaba reuniendo dinero para pagar la gasolina de un coche que la llevase. Quería despedirse de su hermana mayor. Me recordó la visita de María a Isabel. Viendo las distancias, es normal que pasara varios meses con ella, y que disfrutaran de la fraternidad sin mirar el sol.
El momento de luz llegó con la despedida: un gran abrazo entre las dos viejitas que se besaban en la boca y por toda la cara, la una a la otra. Casi con toda seguridad será la última vez que se besen y se abracen, porque la edad y la distancia hacen que sea difícil otro encuentro.
Luego subió al coche. Mi reacción fue bajar el cristal, porque ella venía con un perfume de varias semanas o meses, y un enjambre de moscas golosas revoloteaban como no queriéndola despedir.
Inkomu! Estoy seguro de que el Cielo existe, porque estas dos hermanitas se volverán a encontrar, a abrazar y a besar efusivamente. No puede ser su último beso, sólo el penúltimo. Aquel beso traslucía eternidad, un Amor que es para siempre, unos corazones limpios aunque en cuerpos sucios y gastados. Danos a los sacerdotes diocesanos ese amor limpio de vovó Pequenina, y que en cada encuentro, en cada despedida, en cada amigo o amiga, en cada hermano y hermana… sintamos Tu beso de eternidad.
miércoles, 5 de mayo de 2010
Un niño llamado Castigo.
El día inexorable decía adiós, cuando suena el teléfono. Es Jesús para pedirme que fuera a Baptine para traer a un enfermo. Un niño que estaba ordeñando una vaca recibió una coz que casi le abre el estómago. El niño se llama Castigo, tiene 11 añitos y no va a la escuela. Estaba con su hermana esperándonos en el Puesto de Salud. No lloraba y me miraba con extrañeza porque no me conocía. Nos dijo que no había comido nada durante todo el día. Olía a “demonios” porque es pastor y no se había bañado.
El accidente ocurrió sobre las 3 de la tarde, pero sólo pudimos llegar a eso de las 6 pm, porque me avisaron a las 5.30 y estaba a 20 km de su casa. Los llevamos al Hospital y como me dijo que su madre está en Korrumane fuimos a buscarla a su casa. Les compré galletas, refresco y zumo a todos. Le pusieron diez puntos en el bajo-vientre. La herida era enorme en un niño tan pequeño. De lo sucio que estaba, cuando le quitaron los pantalones que llevaba atados con una soga y sin calzoncillos, lo limpiaron con unos algodones con desinfectante y parecía que desteñía porque no paraba de salir suciedad. Sin embargo, la enfermera con mucho respeto no dijo nada sobre el asunto, sino que se limitó a hacer bien su trabajo.
Castigo lloró cuando le pincharon para la anestesia pero luego no se quejó mientras lo cosían. “Se portó como un hombre”, decían. Y la verdad es que era admirable ver su tranquilidad ante las agujas e inyecciones de antibióticos que le pusieron. Su madre y sus hermanos salieron fuera porque no resistían ver cómo lo cosían. Cuando todo acabó lo llevé feliz a su casa. Mañana volverá a pastar con sus dos vacas.
Inkomu! Se llama Sofía y tiene cinco añitos. Vive en el Ingenio de Gran Canaria y tiene una hermana mayor, una madre y un padre fantásticos. Hoy mi Amada hermana se pasó casi 20 minutos hablándome de ella y de su familia. Conozco a Sofía, a su hermana y a su padre Guachico así que me siento unido a ellos en este momento de dolor e incertidumbre. Todos estamos con ellos, abiertos a todas las esperanzas y a sus sueños de niña que se harán realidad. Con Castigo sueño y rezo por Sofía para que sea fuerte, y con su familia salga adelante como el niño pastor.
domingo, 2 de mayo de 2010
Otro Mozambique es Posible...
As FMMI completam o seu 1º mês em Sábiê-Moçambique
Visitamos con la Brigada de Salud Goane II. Asistieron a la Campaña muchas mujeres con sus niños y niñas. Todavía me impresiona la cantidad de niños que tiene este país. Todos con la misma timidez y miedo, con las mismas miradas que parecen ver más allá del alma de quien les mira.
Son sin duda alguna las mujeres quienes hacen posible que este país avance y viva. Luchan por la vida aunque pierdan la suya; cuidan la vida aunque descuiden la suya; aman la vida aunque la muerte les aceche. Ellas llevan a sus espaldas el sufrimiento y la alegría de sus bebés, en sus cabezas llevan la cosecha, en sus manos la fuerza y la esperanza, en sus labios guardan la sonrisa, y en su corazón el amor de madre, de esposa, de hermana, de mujer. Sin ellas nada sería posible.
Inkomu! Las miro y me admiro! Las contemplo y Te contemplo a Ti que eres Madre porque engendraste todo lo Creado y lo cuidas y lo llevas con ternura. Las contemplo y te contemplo a Ti que eres Madre porque nos entregaste a tu Hijo nacido de Mujer, pero engendrado en tu seno de eternidad. En ellas te miro y me admiro, y viéndolas sé que Otro Mozambique es Posible.
viernes, 30 de abril de 2010
Alarma: elefantes sueltos en la zona...
Ngungwe casi se nos resiste. Llegar hasta Mukakaza no es ninguna broma, aunque ya pasó una semana desde las últimas lluvias. El camino de ida y vuelta se nos hizo pesado. Salimos a las 6.00 y llegamos a las 16.30h, sin embargo el viaje fue muy fructífero.
Íbamos el sr. Simbine y yo con el material escolar donado por el Lucía Jiménez, Laureano, Idania y el CEIP El Quintero de San Bartolomé-Lanzarote. Llevamos dos objetivos: el reparto del material entre los alumnos y visitar a la APE en formación Dona Sónia.
La primera sorpresa nos la llevamos cuando llegamos a la Escuela. De 96 alumnos matriculados sólo había unos 25 o 30. El motivo es sencillo: elefantes. Estos días los elefantes están de paseo por la zona y la población está asustada. Encontramos a los guardas-forestales que están detrás de los cuadrúpedos, y también saqué fotos de sus huellas y de la devastación que producen por donde quiera que pasen. Toda la gente está alarmada porque no pueden hacer nada contra ellos, y una de las medidas es dejar a sus hijos en casa para que estén más protegidos. Así que repartimos parte del material entre los que pudieron venir y dejamos unas cajas para que las repartan a los otros cuando vengan.
La segunda sorpresa me la llevé cuando me iba a casa de Sónia porque los profesores me dijeron que irían conmigo. La semana próxima tienen vacaciones, pero como por allí no pasan muchos coches, aprovecharon para huir sin dejar pasar esta oportunidad. Así que los niños pasarán dos semanas sin clases, aunque tengan gomas, lápices, libretas, colores, afiladores, etc…
En casa de Sónia sólo encontramos huellas de elefantes, porque ellos ya no viven allí desde hace un mes que se divorciaron, según nos comentó una simpática viejita. Así que fuimos a buscar a Doña Rosa para que nos indicara otra persona para la formación como APE. Esa fue la tercera odisea.
Preguntamos dónde estaba su cercao’, y nos dijeron que muy cerca, así que dejamos el coche y fuimos a pie. Tardamos una hora y yendo a todo meter. Gracias a Dios que la encontramos porque con el calor que hacía pensaba que me derretiría por el camino. Al llegar nos invitó a comer sandías. Fue fantástico. La manera tradicional de comerla es partirla dándole golpes contra la tierra hasta que se raja; luego, se abre en dos y todos nos lavamos las manos en el agua-jugo que suelta. Luego todos metemos las manos y cogemos el bulbo carnoso, igual que se come la sopa de pan en el Ingenio pero sin cuchara: todos de cuclillas metiendo la mano en la sandía para coger su parte y calmar la sed. Fue un auténtico regalo de Dios en medio del infierno abrasador.
Ella aprovechó para pedirme que fuera a buscar el coche para llevar a su casa parte de su cosecha. Así que me tocó regresar con un señor a donde habíamos dejado el coche, aunque esta vez con el estómago lleno y bien apagada la sed con mi fruta preferida. Una vez que regresamos a su cercado lo llenamos de Manises (cacahuetes), de calabazas, de sandías y melones y nos fuimos a buscar al joven que ella proponía para ser enfermero.
El joven se llama António Mabalane y tiene 18 años. Es alto y fuerte y está dispuesto a hacer la formación. Todos hablan muy bien de él, y parece un buen chico. Así que “firmamos” el acuerdo con un apretón de manos y regresamos.
La vuelta fue tortuosa porque encontramos un camión que se quedó enterrado en el fango y al intentar pasar nosotros, nos unimos a su desgracia. Así que estuvimos casi dos horas sacando primero mi choche y luego el camión, remolcado por el mío. Fue imposible. Tuvimos que abandonarlos, no sin antes dejarles una sandía de consolación.
A la llegada pasamos por la Escuela de Chavane y dejamos también algo de material escolar para el Centro, pero mi máquina se quedó sin baterías y no pude sacar fotos de la entrega. Sin embargo, hablé con el director para que dentro de 2 semanas tengamos una pequeña reunión.
Inkomu! “Martes, 13. Ni te cases ni te embarques ni de tu casa te apartes” Casi se cumple el dicho, porque llegamos con un pinchazo y el coche pidiendo auxilio, después de estar casi una hora tirando por un camión de varias toneladas. Pasé por el mecánico para arreglar el pinchazo, así que llegué a las 17.00h a mi casa. Sin embargo, fue un día feliz. Sólo comí aquella sandía y a las 17.30 ya estaba saliendo para la Villa porque tenía misa con las Hermanas, lo cual me sirvió para agradecerte este día de alegría en los rostros de tantas niñas y niños, y por haber hecho posible la solidaridad de mi pueblo con este pueblo. Gracias! donado por el Lucía Jiménez, Laureano, Idania y el CEIP El Quintero de San Bartolomé-Lanzarote. Llevamos dos objetivos: el reparto del material entre los alumnos y visitar a la APE en formación Dona Sónia.
martes, 27 de abril de 2010
Familias "NÓMADAS" y sin escuela....
Ni conocía Sipembane ni tampoco Paipilaine, esta última habitada por carboneros nómadas. Una gran población dedicada a cortar árboles para hacer carbón. Una vez que lo talan todo, simplemente se van.
Fuimos para una Brigada de Salud general y me impresionó ver una población reunida aunque de casas tan precarias como provisionales. Mucha gente joven, mucho alcohol, muchos niños, mucho carbón.
También me enseñaron el árbol que le da el nombre a Moamba: “Ngwembe” (su fruto son los Tingwemba) y bajo el cual se desarrolló nuestra Brigada. Hoy la enfermera Benilde me comunicó que ha sido transferida para Moamba, con lo cual nos quedamos sin una puntal en nuestro querido Sábiè.
Inkomu! Me encontré con Cariely y con Matilde que estaban comprando en el mercado unos destornilladores para montar sus armarios. Me alegró verlas paseando, comprando Credilec, porque en medio de un pueblo por conocer, me siento acompañado. Hoy te doy gracias porque Sipembane y Paipene me abrieron nuevas puertas a la realidad, que también es nómada y sin escuela.
miércoles, 21 de abril de 2010
El Sr. Alberto Samuel...
Hacía tiempo que no desayunaba en casa de Dona Guida, y como hoy tuve sólo la misa de la Villa, me invitó a pasar allí un ratito agradable en compañía de su hermano Joäo. Hablamos sobre todo de la inminente llegad de la Hermanas (HMMI).
De allí me fui a la Misión, se me picó una rueda y tuvimos que cambiarla. Fuimos al río a lavar el coche porque estaba que daba pena verlo. Y nos dimos un buen baño en el río. Lo echaba de menos.
A la vuelta me encontré con el Sr. Simbine que me habló del Sr. Alberto Samuel, a quien visité la semana pasada después de la misa. Él está paralítico, vive sólo en una pallota. Tiene 50 años y debido a que no puede andar, se arrastra por la tierra para desplazarse. Sin embargo, estas últimas semanas andaba mal de salud y malamente salía de su casa.
Allí lo encontramos. Hace esteras muy bonitas y le encargué dos. Lo subimos al coche y lo llevamos al Hospital. Apestaba a orines y nos dijo que no comía desde el lunes. No tiene familia cerca, sino en Maputo, y sólo unos vecinos le echan una mano. Sin pensarlo mucho, le hablé del Asilo de Ancianos de las Hermanitas. Me dijo que sí.
Inkomu! Llevar a un hombre en brazos no es una experiencia que se tenga todos los días. Tener a un pobre entre mis brazos, sintiendo su piel, su olor, su indefensión… es como llevarte a Ti, como servirte de cuna. Inkomu! Por esta comunidad que está atenta a sus pobres aunque no sean católicos bautizados.
viernes, 16 de abril de 2010
"Caritas de Angelitos"
Ir a misa a Mavungwana a veces resulta pesado por la distancia y la dificultad del terreno, sin embargo hoy fue muy llevadero. Se apuntaron un grupo de jóvenes de la Misión para acompañarme, y entre ellas dos jóvenes mamás.
Decidimos que las madres con sus hijas estarían delante. Mi coche tiene asiento para dos (máx. 3 personas), e íbamos 5. Lo pasé en grande sólo con ver a las dos bebés que ora mamaban ora dormían. De repente se ponían a tirarse de los pelos o bien a jugar tocándose las caritas de angelitos. Les canté alguna canción en español.
Inkomu! Fue un viaje tierno, enternecedor. Después de la misa de Matukwanyana comimos juntos porque llevaron todo preparado para la ocasión. Fue un día fantástico que pienso repetir. Además, las comunidades de Mavungwana y Matukwanyana agradecieron mucho el gesto de estos jóvenes.
martes, 13 de abril de 2010
Comenzar a rezar en la Iglesia Católica...
Ver los primeros pasitos de un pequeño núcleo de cristianos es una gozada. El profesor Albino y yo fuimos a Joni, donde hay una población de pescadores y carboneros. Ellos quieren comenzar a rezar en la Iglesia Católica y pidieron una reunión con nosotros.
Algunos de los presentes (unas 30 personas, mitad hombres y mitad mujeres) pertenecieron a la antigua comunidad de Matukwanyana antes de que la Presa los desplazara. Pero ahora, viven de espaldas a Korrumana y al otro lado del río y de la antigua Matukwanyana. Hablamos un poco de todo. Se les veía inmensamente felices por tener a alguien que se fijara en ellos.
Ni siquiera tienen escuela. Dicen que el profesor que designaron hace unos años, se encontró una cobra en su aula el primer día de clases y nunca más volvió. Desde entonces los niños y niñas no van a la escuela.
Inkomu! Pescadores! Un Pedro y un Andrés que quieren dejar sus redes y seguirte. A mí me sobrevino una idea que si Tú quieres irá adelante: ser profesor de Joni. Siempre estoy buscando a los últimos y ahora he encontrado a un grupo de olvidados del sistema, de ignorados. ¿Me estarás llamando para dejar mis redes, coger un lápiz y seguirte?
miércoles, 17 de marzo de 2010
Maletas llenas de "ESPERANZA"...
Maletas cargadas de sueños inundaron mi coche. Casi no podía conducir porque las maletas llenas de esperanza ocupaban todo el espacio. La Madre Matilde en su maleta azul me acompañaba, mientras que Cariely, Pepita, Matilde y Margarita iban con Jesús. Me sentí privilegiado, porque todo el tiempo me sentí en oración de acción de gracias.
Después de medio año de espera llegó el gran día: llegaron la Hijas de María Madre de la Iglesia con sus maletas a rebosar de alegría, de corazones dispuestos a amar, de papeles por escribir, de oraciones por rezar.
Llegaron y me pareció que Mozambique se llenaba, y que todo Sábiè se emocionaba y que Dios se reía.
El desayuno con las Hermanitas de los Ancianos Desamparados fue una auténtica bienvenida llena de detalles y flores, de sonrisas y buen humor. Luego, nos fuimos a arreglar papeles y al banco, yo con la Madre Matilde y ellas con Jesús, pero siempre juntos.
Finalmente, después de comer un poco comenzamos la ida a Sábiè. Yo le pedía a la Madre Matilde que les abriese los ojos y el corazón, que las acompañara y las protegiera, mientras escuchaba la canción de Mercedes Sosa “¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón”.
Desde Moamba llamé a Zura para que avisase a la comunidad para el recibimiento de las Hermanas. Yo como iba más despacito llegué tarde, pero les cantaron y bailaron para ellas, hasta el punto de emocionarlas. Las caras lucían sonrisas amplias, y ni se les notaba el cansancio del viaje.
Luego el atardecer con el Sol al rojo vivo, lleno de pasión y dando el calor de su acogida a toda la Congregación que en tantas partes del mundo habrá estado en oración pidiendo por estas 3 misioneras que han dicho sí a África y al Señor, como María, como la Madre Matilde, como Romero, como tantos mártires y santos regados por toda Ámerica y por el mundo.
Inkomu! Me pasaría horas relatando lo que siento, pero basta con decirte “Gracias”. Gracias por este regalo para África, para Mozambique, para Sábiè. Gracias por tantas maletas repletas de vida. Gracias por la riqueza de tu Iglesia que nos une desde el primer instante sin conocernos, tan sólo porque sabemos que Tú eres nuestro gran amor, nuestro salvador, quien mueve nuestros corazones. Cuida de ellas, de sus corazones recién llegados y de sus familias y comunidades recién despedidas. Y que el carisma de la Madre Matilde sea apreciado y valorado en las palabras, en las acciones, en los pasos, en los amores de esta nueva comunidad.
Maletas cargadas de sueños inundaron mi coche. Casi no podía conducir porque las maletas llenas de esperanza ocupaban todo el espacio. La Madre Matilde en su maleta azul me acompañaba, mientras que Cariely, Pepita, Matilde y Margarita iban con Jesús. Me sentí privilegiado, porque todo el tiempo me sentí en oración de acción de gracias.
Después de medio año de espera llegó el gran día: llegaron la Hijas de María Madre de la Iglesia con sus maletas a rebosar de alegría, de corazones dispuestos a amar, de papeles por escribir, de oraciones por rezar.
Llegaron y me pareció que Mozambique se llenaba, y que todo Sábiè se emocionaba y que Dios se reía.
El desayuno con las Hermanitas de los Ancianos Desamparados fue una auténtica bienvenida llena de detalles y flores, de sonrisas y buen humor. Luego, nos fuimos a arreglar papeles y al banco, yo con la Madre Matilde y ellas con Jesús, pero siempre juntos.
Finalmente, después de comer un poco comenzamos la ida a Sábiè. Yo le pedía a la Madre Matilde que les abriese los ojos y el corazón, que las acompañara y las protegiera, mientras escuchaba la canción de Mercedes Sosa “¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón”.
Desde Moamba llamé a Zura para que avisase a la comunidad para el recibimiento de las Hermanas. Yo como iba más despacito llegué tarde, pero les cantaron y bailaron para ellas, hasta el punto de emocionarlas. Las caras lucían sonrisas amplias, y ni se les notaba el cansancio del viaje.
Luego el atardecer con el Sol al rojo vivo, lleno de pasión y dando el calor de su acogida a toda la Congregación que en tantas partes del mundo habrá estado en oración pidiendo por estas 3 misioneras que han dicho sí a África y al Señor, como María, como la Madre Matilde, como Romero, como tantos mártires y santos regados por toda Ámerica y por el mundo.
Inkomu! Me pasaría horas relatando lo que siento, pero basta con decirte “Gracias”. Gracias por este regalo para África, para Mozambique, para Sábiè. Gracias por tantas maletas repletas de vida. Gracias por la riqueza de tu Iglesia que nos une desde el primer instante sin conocernos, tan sólo porque sabemos que Tú eres nuestro gran amor, nuestro salvador, quien mueve nuestros corazones. Cuida de ellas, de sus corazones recién llegados y de sus familias y comunidades recién despedidas. Y que el carisma de la Madre Matilde sea apreciado y valorado en las palabras, en las acciones, en los pasos, en los amores de esta nueva comunidad.
viernes, 12 de marzo de 2010
Benilde lloró de alegría...
Me voy sintiendo en paz, con una alegría y unas expresiones que me recuerdan al Manolo de hace unos años. Hoy la alegría me la llevé después de arreglar el pinchazo. Fui al Hospital de Sábiè para hablar con la enfermera Benilde. Tenía su día de descanso pero me recibió muy bien y estuvimos charlando sobre nuestros asuntos de lactancia de niños/as expuestos al VIH-SIDA.
Me dio la mejor alegría después de mi llegada a Mozambique: dos niños han sido dados de alta. Es decir, dos niños se han librado del SIDA gracias a nuestro apoyo alimenticio para las madres seropositivas. Además una de las madres había perdido ya 10 hijos, y éste es el número 11 y el único que se libró de la muerte por no contraer la enfermedad. Benilde me dijo que cuando le dio la noticia de que su hijo estaba sano, lloró de alegría.
Khanimambo! La vida sigue triunfando frente a la muerte. Un pequeño signo de esperanza se abre camino en medio del dolor. Creo en estos pequeños proyectos. Mi día fue muy feliz y cuando fui al río de aguas calientes, te agradecí la vida de estos niños y la de quienes desde Segovia o Canarias luchan para esas vidas sean posibles.
miércoles, 10 de marzo de 2010
Khanimambo por Mercedes "¡Qué bonito!"
Mercedes Flou era el nombre de la Hermana mercedaria que falleció ayer en Maputo. Pepe y yo fuimos a su entierro en Catembe. Como ayer llovió mucho salí por el camino “secreto”, aún así entre la lluvia, la carretera que ha empeorado notablemente y el atasco típico en la entrada de la ciudad, tardé 3 horas y 15 minutos en llegar al Hogar-Betania para saludar a las Hermanas de los Ancianos Desamparados. Las encontré bien y eso me alegra mucho.
De allí me fui para Catembe, donde los Padres Mercedarios de T-3 (José Antonio, Antonio y Alberto) celebraron la misa junto con los Padres Franselianos (Pe. Mateus…), Pepe y yo.
Mercedes nació en la Barcelona del año 1922 y ya en 1946 era religiosa mercedaria. Llegó a Mozambique en 1971 y estuvo en Tete, Beira y Maputo, desempeñando diferentes actividades. Debía tener unos ojos muy limpios, porque en los mensajes finales de condolencia repetían sus palabras: “¡Qué bonito!”.
Khanimambo! Por Mercedes y por tantas y tantos Mercedarios. Gracias por el río Sábiè que hoy volvió a acogerme en sus cálidas aguas nocturnas. Khanimambo! Por nuestra Betania y sus sonrisas. Khanimambo! Por quienes rezan por los misioneros que entregan su vida hasta el final con la misma dulzura y sencillez que Mercedes.
