viernes, 12 de diciembre de 2014

Como recompensa nos ofrecieron un gallo



Missão, quarta-feira 12 de Novembro de 2014



                Tenía programado hacer una visita general a los cristianos de la Misión, pero el plan fue abortado en la primera visita donde pasamos más de dos horas. Fue en casa de Dª Atália Ngovene, la madre de Sansom. Estaba también allí su madre, Amélia, y un grupo de curanderas. Hablamos de lo humano y lo divino, pero lo que más me llamó la atención es esa visión mágico-religiosa de la vida. Coincidió que cuando yo entraba, un señor le traía una capulana que había perdido hacía días. Este hecho fue suficiente para concluir que había sido yo quien “le traje su capulana”. Dios le había traído suerte, y a través de mí había recuperado su precioso vestido. Como recompensa nos ofrecieron un gallo, para lo cual todos los niños y jóvenes salieron corriendo con un perro detrás de un hermoso ejemplar gallináceo. 
                Como el tiempo voló, nos fuimos directos a visitar a vovó Pequenina y a su hija Lídia. Cuando Lídia me vio le dijo a su madre: “Hi bava wa we” (Es tu papá). Pequenina en su alegría al verme gritó: “Aleluya Hosi!” Apartó la comida y su palangana de agua de su estera, y nos recibió como quien acoge a un gran señor. Ya no puede hablar bien, es como si no le saliesen las palabras. Comienza a decir algo y se queda a medias sin saber continuar, pero no se pone nerviosa, se calla y sonríe. Rezamos y recibieron la comunión.
                Después de la eucaristía de la tarde en la Villa tuvimos reunión del equipo misionero. El orden del día era extenso, pero conseguimos abordar todos los puntos. Aunque una gran parte la dedicamos a hablar sobre los ojos de Pepita.

                Ni bongile! La alegría de oír que soy papá de una viejita de unos 100 años, o la alegría de ver a unos jóvenes corriendo detrás de un gallo para agradecer la visita de los seminaristas, son momentos casi imperceptibles en los que Tú pasas diciéndome: “Te amo, te necesito ahí con ese pueblo pobre y sencillo” Gracias de todo corazón por este regalo de gracia permanente.

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