domingo, 14 de diciembre de 2014

Gracias por cada regalo, por cada espina, por cada rosa, por cada corazón



Missão, quinta-feira 14 de Novembro de 2014
Aniversário de Juana Acosta y Leonor Perdomo

                Paseando esta tarde rezaba dando gracias a Dios porque estoy en uno de los mejores momentos de mi vida sacerdotal y misionera. Me siento como en una nube: la convivencia es fácil y fluida, el trabajo es hermoso y agotador, los retos no faltan, el entusiasmo y el ardor misionero aumentan, el equipo misionero está consolidado, con la gente voy llegando a tener relaciones de verdadero cariño y amistad… Un auténtico sueño hecho realidad. Pensaba: “¿Cuántas veces de joven soñé con dar la vida en África?... y finalmente aquí estoy”
                Temprano le llevé la comunión a vovó Adelina, donde me sentí como en casa. Es una mujer que muestra una gran dulzura y serenidad. Su paz me inundó, pero sobre todo me emocioné cuando vi que mientras cantaba el acto penitencial, lloraba.
                Seguí mi camino en dirección a la Villa donde las Hermanas tenían la clausura del curso en la Escuelita. Fue una fiesta muy bien preparada y sencilla al mismo tiempo. Me tocó hacer de reportero fotográfico. Disfruté con los bailes y cantos de estos enanitos tan lindos e inteligentes.
                Luego, como es habitual fui a buscar agua al río para los albañiles. Un buen descanso, ensayos en la Misión y pequeñitas cosas que culminaron con el paseo y una llamada a Estrella.

                Ni bongile! Todo te lo agradezco a Ti. Tú has puesto en mi vida a las personas que son para mí el mayor tesoro. Unas aquí y otras allá, unas en el campo y otras en la ciudad, unas gorditas y otras delgadas, unas mujeres y otros hombres… Tod@s iguales y diferentes, y cada uno con su regalo para ofrecer al mundo. Gracias por cada regalo, por cada espina, por cada rosa, por cada corazón.


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