lunes, 2 de octubre de 2023

Abrir una nueva escuela

 

Songo, viernes 29 de septiembre de 2023

San Miguel, San Rafael, San Gabriel…

 

 

            Ha sido el último día de una formación intensiva para animadores y catequistas de todas nuestras comunidades. La experiencia fue hermosa, pues se encontraron aquí personas de Chirodzi, Nyauliri, Cabvulancie, Maroeira, Nyantalala, Nhandoa, Caliote, Songo, Mulumbua, Chodzi-Ndirilhe, Chiputi, Chidenguele, Finzi e Chiputi, es decir, de todas las comunidades inmersas en la lengua local, Cinyungwe (se lee, chiñungüe).

 

 

            Estuvimos juntos de lunes a viernes. Lo bueno de quienes viven en el mundo rural es que una vez que han recogido su cosecha ya están libres. Es decir, desde junio hasta octubre es buen momento para poder organizar encuentros y espacios de formación. Hoy hicimos nuestra evaluación y una de las cosas que más valoraron fue la comida. Cuando pensé en esta formación, mi mente se centró en los facilitadores, en objetivos, actividades y contenidos, que sin duda alguna fueron muy buenos; sin embargo, quizá lo que más les gustó fue la comida.

 

            Me sorprendieron varias cosas. La primera sorpresa fue que ayer y hoy no dejaron rastro de comida: ni pan, ni xima, ni mantequilla, ni mermelada, ni carne… nada, no quedó absolutamente nada. Comieron de tal forma que hasta dejaron a nuestro cocinero sin nada. Pero, además, se llevaron botellas de plástico de 2 litros, una botella de aceite de 5 litros y una tarrina vacía de mantequilla que necesitan para llevar gasolina, guardar semillas, etc…. Nos reímos porque sabemos que ellos pensarían que era “la fin del mundo” -como decía mi madre-. Y la segunda, que cuando único aplaudieron espontáneamente durante la evaluación, fue cuando les dije que se podían llevar la identificación que llevaban colgada al cuello. Me llamó la atención porque a mis    ojos es algo sin ningún tipo de valor, pero para ellos fue el mejor regalo.

            A los que son de Maravia los llevé al río muy contentos, cargados con ropas de Cáritas para distribuir en sus comunidades y llevando sus credenciales por haber participado en este curso.

 

            Tatenda! Cuando ya se iban, el animador de Chiringa se acercó para entregarme una petición formal: abrir una nueva escuela en su pueblo. Trajo la lista de todos los niños y niñas de más de seis años que tienen documentos (casi 50). Es decir, que pueden ser fácilmente cien niños sin escolarizar. Inicialmente se me vino el mundo encima, poque creo que no puedo con más de lo que ya tengo, pero después recordé que esa comunidad se llama “San Martín de Porres” y pensé en mi madre y en el cuadro que todavía conserva mi hermano Roberto en su casa. Y me dije: ¿realmente me puedo negar a esta nueva misión? ¿no es una señal clara que debo escuchar y atender? Chiringa es un lugar olvidado por todos, menos por Ti. Así que te pido que me des papel y lápiz para sumar Chiringa a la lista de escuelas del 2024: Escuela Primaria de primer grado “San Martín de Porres” de Chiringa.

miércoles, 20 de septiembre de 2023

Su rostro muestra dolor y paciencia


Songo, martes 19 de septiembre de 2023

 

            Ayer llegué a Chiputi, una de las comunidades rurales de Maravia. Cuando acabó la misa, donde tuvimos bautizos y bodas, se informó que una señora estaba enferma. Les dije que después de la misa iríamos a visitarla, pero cuando estábamos preparados para salir nos dijeron que ya estaba un poco mejor, así que no fuimos.

            Esta mañana, después de dormir en mi estera con el suelo tan duro que me duelen todos los huesos, nos fuimos andando a su casa para ver qué tal se había levantado. Allí estaba con dos de sus hijos y su marido. Ella es una jovencita, que parece que hace tiempo que viene con problemas de salud, pero a simple vista no parecía grave.

            Me llamó la atención que uno de los niños tuviese un plástico negro en su cabeza. Eso aquí es frecuente cuando llueve, pero no cuando hace calor. Después me fijé en el pequeñito y se me vino el mundo encima. Vi sus manitas llenas de heridas, también sus orejas y parte de la cara. Como estaba a la espalda de su madre me costó darme cuenta, pero le pedí que me dejase ver sus heridas.

 

            Antes de que se acercase, tristemente me acordé de Benigna, una joven a la que le atacó un herpes horrible por estar con las defensas bajas por ser enferma de SIDA. Se me pusieron los pelos de punta. No había llevado el teléfono para hacerle algunas fotos y enviárselas a Estrella, pero antes de volver, le pedí al de la moto que me llevase nuevamente y le saqué algunas fotos.

            El niño se llama Janeiro y hace más de un mes que está así, y allí su Puesto de Salud más cercano está en Chipera a unos 40 km. La cosa pinta muy mal. Estrella me ha dicho que le haga la prueba del VIH, y que le mande antibiótico oral y en pomada, y que se lave con “jabón lagarto”. Janeiro debe tener unos dos añitos y ya sufre todo el peso de la pobreza extrema.

 

            Tatenda! La mamá de Janeiro probablemente sea portadora del VIH, y sus problemas de salud le vienen de ahí, pero no lo sabrá. Lo que está claro es que Janeiro está inmunodeprimido y por eso le ha atacado con tanta virulencia este herpes. El pobre niño está siempre con picores y su cuerpecito está lleno de marcas… Su rostro muestra dolor y paciencia… Ahora viene una intervención urgente: les dije que viniesen a Songo cuanto antes para dar un tratamiento correcto al niño… No sé si vendrán… Fui para visitar a su madre y me llevé la sorpresa del niño, porque Tú siempre aprovechas cualquier camino para salirme al encuentro. Quien no Te vea en el rostro de Janeiro, quien no vea Tus llagas en sus manitas y orejas, está ciego. Te vi Señor y ahora sólo quiero curar tus heridas.



viernes, 15 de septiembre de 2023

La cultura que me rodea

 

Songo, domingo 10 de septiembre de 2023

San Nicolás de Tolentino – La Aldea


            Cuando estoy en el Ingenio de Gran Canaria, la Aldea son mis antípodas; cuando estoy en Mozambique, siento que mis antípodas son la cultura que me rodea. Las religiosas franciscanas me pidieron que estuviese presente en una reunión del internado, porque tuvieron un problema con las jóvenes.

 

            Una noche les entró un búho en el cuarto y se armó la de San Quintín. No por lo que pensaría cualquier occidental de mentalidad racional, no. El alboroto vino porque querían saber quién era ese búho, quién les envió ese búho y qué pretendía hacerles. Es decir, para ellas ese búho es alguien que, “disfrazado” de búho, les quiere hacer algún mal. Al día siguiente una de ellas soñó que, si iban a la escuela, una de ellas moriría atropellada, así que decidieron no ir a clase. ¿Y qué hicieron? Ni cortas ni perezosas se fueron a un profeta para preguntarle sobre quién estaba detrás de todo esto.

 

            El profeta les cobró unos dos euros por persona, y son unas quince. Es decir, el profeta se puso las botas ese día, y para rematar la jugada les dijo que la cocinera del internado, Dª Isabel Djipissone les estaba echando unos “polvos” en la comida. Es decir, acusó a la educadora del internado como hechicera o bruja. Una vez que ya “sabían la causa de todos los males”, decidieron convocar una reunión entre la dirección del internado y sus familias. Además, volvieron al profeta que les dijo que el hechizo de Isabel haría que sus familiares no les hiciesen caso, es decir, se cubrió las espaldas.

 

            Cuando escuché el relato de los hechos me sentí en las antípodas culturales, como si estuviese escuchando un cuento de hadas y brujas, leyendo “Harry Potter” o viendo “El Señor de los anillos”. Llevo más de 15 años en Mozambique, y estas historias me tocan un día sí y otro no, pero siempre me hacen sentir lo lejos que estamos, estando tan cerca. Puedo tocar sus manos, sentir su olor, apreciar sus paisajes, pero siento un abismo entre mi racionalidad y su realismo mágico, con perdón de Gabriel García Márquez.

 

            Tatenda! Mientras jugaba con las niñas en el parque, vestiditas con sus trajes nuevos, todo me parecía normal. Sin embargo, sé que estamos en dos planos diferentes de la realidad. ¿Cómo hacer para ayudar a estas niñas a explorar nuevos mundos? ¿Qué puedo hacer para abrirme a esta cosmovisión mágica de la vida, para entenderla desde dentro? ¿Cómo evangelizar la cultura? Tú, Señor, siempre preguntabas: “¿Qué les parece?” y hablabas en parábolas… Confieso que sólo pude escuchar y no conseguí decir ni una palabra, en una reunión de casi dos horas. Ábreme el corazón, ábreles la razón…

viernes, 8 de septiembre de 2023

Por toda la gente en Canarias que mantiene esta escuela de troncos y barro

 

Songo, martes 05 de septiembre de 2023

Santa Teresa de Calcuta

 


            El calor intenso desde las siete de la mañana marcó el comienzo del verano. Tengo en el corazón todo un mar de sensaciones, después de pasar un día en Chodzi. Viajar por el río, compartir los avances con el alumnado de nuestra escuela y finalmente la gran fiesta de los bautizos, primeras comuniones y bodas, han hecho de este día, un verdadero regalo del Cielo.

 

            Fui a Chodzi con la profesora Manuela, que es la formadora de nuestros profesores Eulane y Olivio. Para ella fue una gran experiencia, pues era la primera vez que iba a Maravia atravesando el río Zambeze. Fue una verdadera gozada. Alumnas y alumnos de la escuela le mostraron sus avances en portugués y matemáticas, y luego ella se dirigió a todas las mujeres, jóvenes y niñas allí presentes. Fue una verdadera lección de humanidad, una especie de lección magistral que únicamente pretendía devolverles su dignidad, darles fuerza para seguir luchando, abrir sus mentes y sus o
 
 


jos para que vean un poco más allá de su minúsculo mundo de la maternidad, el agua, el fuego, la casa y la tradición. No sé qué habrán podido incorporar, pero el mensaje de una mujer luchadora hablándoles de tú a tú, es un testimonio que les entusiasmó, hasta el punto de que le regalaron un baifo.

            Manuela se quedó impactada con las tres bodas sin anillo, sin trajes ni peluquería, donde todo era extremamente normal. El ambiente de alegría fue la señal inequívoca de que estábamos celebrando la fiesta todas las fiestas. El banquete era de toda la comunidad, donde cada uno trajo algo: harina, gallinas, una cabra montesa, arroz, leña, agua… y se nos fueron las horas sin darnos cuenta.

            En la misa leyó una joven. Es la primera vez en cinco años que llevo aquí, en que veo a una mujer leyendo en las comunidades rurales de Maravia. Me quedé impresionado, porque es alumna de nuestra escuela. Es un hermoso fruto que merecía ser valorado, y al final de la misa, delante de todos, la llamé y la puse como ejemplo para todas las niñas presentes, y le di un regalo.

 


            Tatenda! Llegué a casa entrada la noche, tan feliz que ni noto el cansancio. Feliz porque veo que vale la pena apostar por la educación. Me emocionó mucho escuchar a Linda, y hoy te doy gracias por ella, por sus maestros, por toda la gente en Canarias que mantiene esta escuela de troncos y barro, pero una escuela que sueña, juega, abre horizontes nuevos y mira al futuro con esperanza de que un día amanezca una Linda humanidad en fiesta.

lunes, 4 de septiembre de 2023

Tenemos dos escuelitas donde nadie quiere ir

Songo, viernes 25 de agosto de 2023
 

 

Acabó el curso para profesores de las escuelas de Chodzi y Mulumbua. Estamos contentos por el trabajo de estos días. Estuvieron presentes Olivio, Bernardo, Eulane, Francisco y Lázaro, y las formadoras fueron Zefa y Manuela, que les ayudaron a hacer la programación de este último trimestre y a poner al día los boletines de notas.

            Tenemos dos escuelitas donde nadie quiere ir, a donde el Estado no llega. Y lo más importante, están aprendiendo mucho y nuestros profesores son bastante serios, aunque su nivel de formación académica sea bajito. Es el triunfo de la constancia y del cariño. Cada profesor da clases en su pueblo, y conoce a todos sus alumnos y a sus familias. Ahí radica parte de nuestro éxito, pero también en la formación continua a los profesores.

            El año pasado fui con todos los profesores hasta Fingwe, que es la capital distrital para hablar con nuestro “Consejero de Educación”, que nos recibió pero no quiso incluir nuestras escuelas bajo el paraguas del Estado. Él se lo perdió. Hemos conseguido este año hacer una “trampa” a estos malos políticos del paleolítico. Hablamos con los directores de las escuelas del Estado que están más cerca de Chodzi y de Mulumbua, ellos han metido los nombres y los procesos de nuestro alumnado en sus escuelas, de tal forma que sus estudios serán reconocidos oficialmente, aunque sea por la puerta de atrás. Ha sido una gran victoria, porque las niñas y niños están muy bien preparados.

            Me quedé con los ojos a cuadros cuando nos informaron de la estadística de la escuela de Mulumbua, diciendo que tenían 3 alumnos de la escuela del Estado. Les pregunté el porqué y me dijeron que en esa escuela tienen menos de 20 alumnos (nosotros 120), y ellos estudian de 1º a 5º (nosotros de 1º a 3º), pero que desde que acabó el primer trimestre dejaron de dar clases y se fueron los profesores. Es decir, la escuela del Estado hace tres meses que está cerrada y nadie lo sabe. Les dije que alguien tenía que informar porque, aunque sean pocos niños y niñas, se merecen tener clases, y sólo están viniendo tres porque está a unas dos horas a pie subiendo la gran montaña de Mulumbua.

 

            Tatenda! Por estas escuelitas que se mantienen con un presupuesto mínimo. Creo que las escuelas gastan más en oraciones que en meticales. Llegamos a donde el Estado abandona a sus hijos más pobres, sólo eso me parece un milagro que nunca será reconocido por este gobierno que abandona la escuela pública. Nuestra escuela “ilegal”, acoge alumnos “legales”, que han sido abandonados a su suerte, pero que quieren seguir y se esfuerzan como titanes subiendo y bajando Mulumbua.

martes, 29 de agosto de 2023

Yo simplemente contemplaba la escena

 

Songo, miércoles 23 de agosto de 2023

Santa Rosa de Lima – Órzola

 



            Mientras las cuatro voluntarias de Cáritas hablaban con Ana Bela y Gelito, yo las contemplaba. El hecho de no hablar Cinyungwe me limita para entrar en las conversaciones, aunque las puedo seguir, porque entiendo bastante. Sin embargo, esa hora que pasamos en la visita, decidí no intervenir mucho, sino sólo estar.

            Lo que más me llamó la atención fue el cariño con que estas cuatro mujeres les daban consejos a los dos hermanos. Ellos son huérfanos, y Ana Bela tiene un fuerte problema en una pierna que le impide caminar largas distancias.

 

Gelito no estaba en casa cuando llegamos. Cuando apareció vimos que tenía extensiones postizas y una especie de tatuaje en el brazo. Ellas no dejaron pasar la ocasión y estuvieron hablándoles durante más de 30 minutos sobre “bzabwino e bzakuipa” (cosas buenas y malas). El aspecto no es conclusivo, pero sí indicador. Ellas comenzaron a preguntar y vieron que Gelito dejó la escuela, y que trabaja, aunque poco. A Ana Bela le insistieron en que continúe yendo al hospital y le dieron 120 meticales para que coja el transporte público. Es decir, aprovecharon para orientar a estos dos jóvenes de 19 y 17 años, para instruirlos en la escuela de la vida, ya que sus familiares se han desentendido de ellos.

 

 

 

            Tatenda! Yo simplemente contemplaba la escena, agradecido por tanta bondad y tan lindos detalles de cariño con estos jóvenes a los que la vida no les ha sonreído del todo. Disfruté mucho de esta visita y aprendí “buenas maneras” en la educación de los jóvenes, que también son un ejemplo, porque tanto Ana Bela como Gelito escuchaban pacientemente todo lo que les decían, y asentían con la cabeza. Gracias por estos jóvenes, pero gracias por las personas que muestran que ser de Cáritas significa “palpitar según Tu corazón”.


sábado, 26 de agosto de 2023

Sobrevivir es parte de una lucha sin cuartel

 

Songo, lunes 21 de agosto de 2023

 

 

            Dos bebés marcaron este día en el que sólo tuve un respiro en la siesta. Por la mañana apareció en casa un señor con un niño de 14 años. Nos sentamos y me empezó a contar una historia que me sonaba. Su hija había muerto hace poco tiempo y dejó 4 hijos, siendo uno de ellos un bebé de ocho meses. Me vino a pedir ropa y azúcar para la papilla que le hacen con harina de millo.

            En la conversación fui descubriendo quien era esa joven, y no era otra que aquella que encontré agonizante en el río. Ella vivía en Chiringa, pero era natural de Mulumbua. Según cruzamos el río Zambeze, pasamos de una cultura patriarcal a una matriarcal, y consecuentemente los hijos de esta joven recién fallecida se los llevó su padre. Este señor es ciego, y ha asumido a sus cuatro nietos, en su absoluta pobreza.

            No le vi triste, ni hundido, sino buscando soluciones para salvar a estos cuatro niños, pero de forma especial al bebé. Le compré leche para bebés y azúcar, pero en estos días hablaré con la comunidad de Mulumbua para ver otra solución para ese bebé, pues ahí corre el riesgo de morir.

 

            A las 14:50 me sonó una alarma recordándome que tenía que ir al hospital y estaba tan estresado que pensé en no ir, sin embargo, fui. Visitamos primero Medicina Interna, luego Cirugía, y cuando ya nos íbamos, la doctora Elisa nos dijo que fuésemos a Pediatría porque había un “caso social” (esta expresión portuguesa, siempre que la escucho, me recuerda la película cubana “Lista de espera”, y me da por reírme para dentro). El panorama que encontramos era triste: un bebé de unos 4 meses que había sido abandonado por su madre en un pueblo rural llamado Nhandoa. Había estado al borde de la muerte, totalmente desnutrido, pero se recuperó un poco. En el Hospital hablaron con el padre del bebé que se llama Felício, para que lo entregase a alguna familia hasta que fuese un poco mayor y pudiese comer de todo, pero él se negó. Estuvimos charlando largo rato, pero no conseguimos convencerlo. El sábado tengo que ir a Nhandoa y lo visitaré.

 

            Tatenda! Qué dura es la vida aquí desde sus más tiernos comienzos. Aquí se cumple la ley de Darwin por la que triunfa el más fuerte. Sobrevivir es parte de una lucha sin cuartel. Te doy gracias por estos “padres coraje” que luchan por estos bebés, pero sobre todo te pido que les des luz para que se ilumine el mejor camino para estos santos inocentes que se esconden para no ser matados por la Injusticia de Herodes.

miércoles, 23 de agosto de 2023

Regresamos felices, llenos de Ti

 Zóbué, domingo 13 de agosto de 2023

 La alegría vence al cansancio de estos días. Me siento absolutamente derrotado, pues ayer llegamos a Zóbuè, que nos queda a 300 km de Songo. Además, fue llegar y besar el santo, pues a nosotros nos tocaba organizar y animar todos los momentos de oración y litúrgicos de la peregrinación diocesana. 

 

            Hoy me levanté a las 04H:00 porque estos últimos años se hace una subida al Monte de la Resurrección, aunque debido al elevado número de personas no pude llegar hasta el final, pues no se podía pasar entre la multitud. 

         

   Regresé y tuve suerte, pues pude darme una ducha antes de la misa (pensemos que donde se reúnen unas 3.000 personas con unos 20 cuartos de baño, no es fácil que te llegue tu turno). Ya renovado, me dispuse para la misa que fue una auténtica fiesta. Miles de personas alegres entregando su ofertorio que duró más de una hora, y la comunión otro tanto. En la acción de gracias ya estábamos todos eufóricos, así que me uní a otros sacerdotes para bailar y expresar así el estado de nuestro espíritu agradecido, después de más de cuatro horas de celebración.

 

            Tatenda! Todos regresamos felices, llenos de Ti. Como siempre, paramos en Mussacama para comer pollo con papas fritas, y llegamos escalonadamente a Songo. El único contratiempo nos los dieron algunas danzarinas que extenuadas de tanto bailar en la misa estuvieron vomitando y una de ellas se desmayó y la tuvimos que llevar al hospital, donde le encontraron una fuerte malaria. Gracias a Dios, ya están todas recuperándose, y sólo necesitan descansar. En castellano diríamos: “Sarna con gusto no pica”…

sábado, 19 de agosto de 2023

Su gloria eres Tú

Songo, viernes 11 de agosto de 2023

Santa Clara de Asís


              Cuando me siento a escribir, a orar lo vivido, a ver el paso silencioso de Dios, a agradecerle su presencia amorosa, confieso que a veces no es fácil. Intento educar la mirada de mi corazón para no dejar pasar la presencia de la vida, del amor, de la amistad, de Dios en cada cosa, en cada instante…

 

            El rostro de Dios hoy tiene un nombre: Alberto. Baba Alberto lleva casi 67 años en Mozambique y hoy el Papa le concedió la Medalla “Pro ecclesia et Pontifice”. Para él, la medalla no dice nada, y no muestra ningún interés especial por recibirla. Sus preocupaciones son otras: las comunidades rurales, preparar y celebrar la misa, atender la huerta, rezar el rosario y la liturgia de las horas, charlar con las visitas, atender cada día las confesiones…

 

            Alberto tiene 91 años y la vitalidad de un joven de 19. A veces pienso cuál será su secreto y siempre llego a la misma conclusión: está rebosante de energía interior, está tan ligado a su espíritu, al Espíritu, que su cuerpo cansado no puede frenar ese hálito divino. Toda su fuente está en Ti. Se levanta tempranito para estar en la capilla orando en silencio, nunca se va a dormir sin pasar por el Santísimo, pasa largas horas en la Iglesia antes de la misa sentadito en una esquina del fondo frente al sagrario… Toda su fuente está en Ti. No para de trabajar y hacer cosas durante la mañana, y la tarde la usa para leer y orar, aunque también acompaña catequesis de matrimonios y participa en diferentes reuniones de la parroquia.

 

            Hoy el secretario del Nuncio y el Obispo de Tete le dieron una condecoración, que para él no significa casi nada, porque su único interés es entregarse hasta el fin. Ni siquiera quiso quedarse al almuerzo, siendo él el gran homenajeado (aunque también era la inauguración de la ‘Fazenda da Esperança’) y todo porque tenía prisa por llegar a la misa en la parroquia (a la cual, por cierto, no llegamos a tiempo).

           

            Tatenda! La gente estaba feliz, mientras Alberto no paraba de decir: “Son cosas de este mundo”. No porque despreciase la medalla, sino porque la ponía en su lugar. Y yo pienso lo mismo, si después de 66 años en Mozambique hubiese colocado su gloria en una simple medalla, se me hubiese caído el mito. No. Su gloria eres Tú y su fidelidad a Ti es su más preciosa medalla. Gracias por los Albertos, las Juanas, los Manolos, los Davides… y esas otras “rara avis” que pasados los 80 siguen viviendo desde Ti para contruir tu Reino.

miércoles, 16 de agosto de 2023

Mi fuerza estaba en Ti


Songo, martes 08 de agosto de 2023

Santo Domingo

 

            El cielo estrellado y toda la Vía Láctea estaba frente a mí, mientras descansaba acostado bocarriba debajo de un boabab. La imagen la tengo aún contenida en mi retina, como tantas otras de las que disfruté en este día: las montañas, el río Zambeze, los caminos sinuosos, un grupito de niños bajando la montaña… Podría parecer que fue el día más feliz de mi vida, en el que sentí la libertad en mis pies.

            El día comenzó bien. Tenía planeado ir a Chiringa y volver el mismo día. Me acompañaron Lázaro y Francisco Viegas, a quienes casi debo la vida. Subimos Mulumbua, y pude ver los trabajos de la nueva capilla que ya está a la altura de las ventanas; y luego, seguimos en dirección a Chiringa a través de las montañas. El camino duró casi cuatro horas, pero llegamos muy bien. Fui todo el camino haciendo fotos y vídeos porque estaba extasiado con lo que veía. Fue una linda experiencia atravesar los cercados, las pequeñas poblaciones diseminadas con no más de cuatro o cinco casas, ver a niñas y niños yendo a nuestra escuela desde muy lejos… Todo un regalo para el alma y para los sentidos.

            Al llegar a Chiringa estaba deshecho, porque no tengo costumbre de caminar, aunque mi hermano Luís Ignacio siempre me dice que haga deporte y me mantenga en forma. Sin embargo, después de un breve descanso recuperé fuerzas y tuve las confesiones y la misa. Al terminar ya eran las dos de la tarde y nos sentamos a comer en la cabaña que nos habían preparado.

 

            Nuestra idea era volver por el río, así que cuando lo comentamos algunas personas reaccionaron a nuestra propuesta. Primero entró en la choza el animador que nos dijo que acabaríamos caminando a “cuatro manos” (na manja manai), nos reímos y le dijimos que iríamos por el río. Luego vinieron dos jóvenes, uno primero y otro después, para insistirnos en que no bajásemos por esa vía. Nosotros insistimos: “Si ustedes van siempre por ahí, nosotros también iremos”. A mala hora.

 

 

 

            El camino de bajada fue relativamente llevadero, aunque tardamos una hora y media, pero subir fue como escalar al infierno. Tardé (y no digo tardamos, porque los otros me esperaban) casi cinco horas en subir, de tal forma que llegué a casa pasadas las nueve de la noche. Por el camino encontramos a unos niños que bajaban con su madre, cargaditos de cosas y descalzos. En un determinado momento comenzaron los calambres en las ambas piernas, tanto en los músculos superiores como inferiores. Tenía que parar continuamente para hacer pequeños estiramientos y para descansar. Cada diez o quince minutos les decía: “No voy a poder continuar. Me quedo aquí a dormir”, pero ellos se sentaban y esperaban a que todo pasase, charlaban y actuaban como si no pasara nada, y cuando veían que estaba un poco mejor me animaban a continuar “engañándome” con que faltaba poco. Mis fuerzas estaban al límite después de más de 12 horas caminando, y ya sin agua limpia tuve que beber agua de la montaña.

 

 

 

            Tatenda! Los millones de estrellas brillando en todo su esplendor me decían que debía seguir. Tú me susurrabas bajo el baobab, en la oscuridad de la noche estrellada, que mi fuerza estaba en Ti, que Tú me sostenías, y así fue, hasta que extenuado a menos de a 200 metros de mi casa, apareció Alberto con el coche para recogernos. Gracias por sostener mis pasos, y acompañar los caminos de todos los misioneros y misioneras que queremos abrir caminos nuevos a tu Buena Noticia.

viernes, 4 de agosto de 2023

Cuánto sufrimiento, Señor

 

Songo, martes 01 de agosto de 2023

 

            Se me pusieron los pelos de punta cuando vi la imagen de una joven envuelta en una capulana acostada en la canoa. Llevaba varias horas esperando el barco que nos llevaría a Chodzi, para después ir a Chiputi y Finzi, cuando llegó una canoa con dos jóvenes. Hasta ese momento, todo parecía normal. Ellos se bajaron y salieron corriendo porque había dos coches a punto de salir para Songo. Pensé que les estaban pidiendo que los llevase hasta la Villa y nada más. Mi sorpresa llegó cuando una mujer se acercó corriendo a la canoa con la cara descompuesta.

            Yo estaba a tres metros de la canoa, pero no conseguía ver nada, así que me levanté y vi que había alguien envuelto en una capulana. Cuando la señora le descubrió la cabeza, vimos a una joven literalmente a punto de morir. Sus ojos en blanco, y dando gemidos constantes y casi imperceptibles.

 

            Los jóvenes regresaron a la canoa y bajaron a la joven, cargándola a cuestas. La joven estaba literalmente empapada en agua y con una evidente hipotermia. Habían llegado desde la parte trasera de Mulumbua en canoa, (unas tres horas de viaje) y la canoa estaba llena de agua, por lo que la joven vino semicubierta de agua. Aquellos coches se fueron, pero subimos hasta la carretera para pedir auxilio. Los vigilantes llamaron al hospital, mientras nosotros le quitamos la ropa mojada a la joven. Una señora le dio una camisa seca y yo le di mi abrigo, mientras un coche paró. Estando en esas, se me acercó uno de los jóvenes de la canoa y lo reconocí porque es de la comunidad Chiringa. Me contó que la joven era su hermana y se puso muy enferma, y llevaban dos días cargando con ella hasta llegar aquí, porque donde viven no hay ningún tipo de transporte.

 

            Tatenda! Subimos a la joven en la parte trasera del coche y todos se fueron. Le agradecí al señor que paró y le dije que los llevase urgentemente al hospital, porque estaba agonizando. No quiero ni imaginar esos dos días de camino, cargando a esta joven entre montañas y durmiendo al relente. ¡Cuánto sufrimiento, Señor!

            Ya de noche, llegó Corintio que es el patrón del barco que nos llevaría a Chodzi. Así que hice mi primera travesía en el río en medio de la noche. La Luna Llena estaba iluminando todo el río y sus montañas, en una estampa idílica, pero yo no dejaba de pensar en ella, mientras daba gracias a Dios por los jóvenes que la trajeron con gran sufrimiento. Tu Luz se reflejaba en la Luna, como la luz de esos jóvenes que iluminaban el camino de esta muchacha.

 

Nota: Hoy día 03 de agosto, nada más llegar a Songo, supe que la joven ya fue enterrada aquí en Songo, pues era imposible cargar su cuerpo para Chiringa donde vivió toda su vida, y a donde iré la próxima semana. DEP

domingo, 23 de julio de 2023

Luz

 

Songo, jueves 20 de julio de 2023

24º aniversario de mi primera misa en El Cristo

 

           Oí a unos niños gritando detrás de mí: “¡Padre Manolo! ¡Padre Manolo!” Me giré para ver quienes me llamaban, y vi una imagen de las que no se olvidan: un grupo de siete niños con sus ruedas jugando a las carreras de coches. Fue una fiesta, porque hicimos varias carreras y nos divertimos mucho, y finalmente les di un premio a todos.

           La verdad es que ya estaba contento por dos motivos. El primero fue la llamada de un niño, Leonel. Un niño ciego que llevé este año a un internado en Tete (CREI) para que pueda estudiar con el sistema braille. Él está feliz, aunque la institución no tiene agua por impago, y los niños y niñas tienen que ir a buscar agua a una fuente bastante distante. El día 10 pasé por allí para visitarlo y me dijo que él cargaba botellas de dos y de cinco litros para poder beber y ducharse. Leonel tiene unos 9 añitos y sus padres le compraron un pequeño teléfono para poder tener contacto con él. Últimamente me hace una llamada perdida para hablar un poco. Hablar es fundamental para él, por eso siempre le devuelvo la llamada.

           En segundo lugar, Paqui me acababa de enviar varios WhatsApp informándome del envío de material de costura para el internado, y de un donativo muy generoso de Cáritas Ingenio para este proyecto. Me siento inmerecidamente bendecido por tanto amor de los niños que querían jugar conmigo, de Leonel que me llama para escuchar mi voz y de mi pueblo que no deja ni un día de rezar por la misión y de enviarnos todo lo que pueden y más.

 

           Tatenda! Ayer fue el entierro del joven asesinado en la prisión de Songo y todavía estoy sobrecogido. Pero estos tres regalos de hoy me llenan de esperanza, me limpian los ojos como el mejor colirio, me ensanchan el corazón y me aumentan la fe en que “ESTE MUNDO ES POSIBLE”, y no “Otro”, cuando los niños sonríen, cuando las personas se solidarizan, cuando compartimos lo que somos y tenemos, lo que hemos aprendido y mamado. Gracias Señor por estas tres pequeñas señales de tu presencia amorosa.

sábado, 22 de julio de 2023

Oscuridad


Songo, viernes 07 de julio de 2023

 

            Lo que jamás hubiese soñado, tristemente sucedió. Mércia Carvalho es la directora de la prisión de Songo, una excelente persona y profesional. Había estado de viaje con su marido en Brasil. Unos días antes, me había llegado una carta de la cárcel pidiéndome 50 sacos vacíos de harina, para que los presos pudiesen almacenar el millo de este año. Les dije que se los llevaría ayer jueves, pero en la panadería me dijeron que sólo tendrían esa cantidad de sacos el viernes. El jueves recibí una llamada de Mércia pero no pude responder, así que el viernes cuando llegué al centro penitenciario le devolví la llamada con la que me quedé petrificado.

            Su respuesta al coger el teléfono fue: “No estoy bien, padre”. Como es natural, todas las alarmas saltaron. Le pregunté qué pasaba y me contó que mientras ella estaba fuera un preso de Songo se fugó y días después fue capturado, porque se puso a bailar Nyau en una fiesta y lo reconocieron. Avisaron a la policía y lo detuvieron, primero lo llevaron a la comisaría y luego de vuelta a la prisión. La tragedia fue que en esos cuatro días lo torturaron de tal forma que acabó falleciendo.

            Como estaba en la puerta misma de la prisión, me alejé un poco para que no me escuchasen los funcionarios, que salieron al oír mi coche para recoger los sacos. Me notaba frío y descompuesto ante aquel macabro asesinato, en un lugar que siempre había tenido como una referencia de humanización de la prisión. No sabía ni qué decirle a Mércia. Ella continuó diciendo que estaba todo en investigación y en manos de los tribunales, porque no se sabía a ciencia cierta si los torturadores fueron los funcionarios de la prisión o si habían sido policías. De cualquier forma, aquel joven que estaba preso por robar, ya estaba muerto hacía varios días, y su cuerpo estaba en manos de los médicos forenses de Tete. Todavía ahora, lo escribo y mis dedos tiemblan sobre el teclado.

 

            Tatenda! Me pude desahogar un poco gracias a una llamada telefónica que tuve en aquel momento, porque mi cuerpo estaba en tensión. Señor, te pido por Mércia que está sobrecogida, pues ella siempre ha transmitido a los funcionarios la importancia de tratar con absoluta dignidad a estos jóvenes reclusos. Te presento la vida de este joven fallecido por la brutalidad policial, y que su familia ahora llorará sin consuelo. Gracias por todos aquellos que dan su vida por humanizar las cárceles, como Javi y Mércia, para hacer un mundo más humano.

jueves, 20 de julio de 2023

Su propia cultura mágico-religiosa

 Songo, martes 05 de Julio 2023


Cumpleaños de Vicente Berenguer Llopis

 

            ¡Por fin comenzamos a navegar en nuestro barco! Ayer fue una experiencia fantástica, pues hicimos una experiencia con nuestro Amour -así se llama el barco- y fuimos a Caliote, donde me esperaba la sorpresa de ver parado un barco llamado Manyerere (nombre de una isla de la albufera de Cahora Bassa, que significa “hormigas”) que hace 4 años estaba siendo armado cerca de la presa. Una penita, porque es un barco nuevo que nunca ha hecho un solo viaje en todo este tiempo por cuestiones burocráticas.

 

 

            Hoy pusimos a funcionar los motores a toda máquina, y es un verdadero placer. Llegamos a Chodzi en unos 20 minutos, cuando normalmente tardo cincuenta. Nos esperaban muchos miembros de la comunidad y alumnos de la escuela. Fui acompañado por Albino y Mario. Albino está aprendiendo a pilotar el barco, pero está muy limitado físicamente, mientras que Mario es un experto marinero. También yo voy haciendo pinitos, porque quiero ser autosuficiente en este ámbito para no depender de nadie en estos viajes pastorales.

 

 

 

 

 

             Cuando íbamos hacia el río tuve una conversación con Albino, que una vez más me abrió los ojos a esta mentalidad africana en la que vivo. Le pregunté por su sobrino-nieto Edú, y me contó que sigue con problemas, que no está yendo a la escuela, que llega a casa de madrugada, etc. Y que han decidido llevarlos a él y a su hermanito a Changara con sus abuelos, porque “esta piel nos da muchos problemas”. Teme que les pase algo y lo culpen a él con toda la fuerza de la tradición. Y me contó que en estos días una señora conocida estaba de baja en el hospital porque le había mordido un caracol y tenía toda la mano hinchada, además ella había visto el caracol mientras dormía.

 

            Tatenda! En su cosmovisión, Albino piensa que alguien “con forma de caracol”   -así lo creen según su tradición- vino a morderla mientras dormía para hacerle un daño grave. Y cuando lo contaba se veía que estaba absolutamente convencido de ello. A mí me tendrían que trasplantar el cerebro para poder llegar a esa conclusión. Sin embargo, escucharles me ayuda a entrar en otras formas de ver la realidad, porque me ayuda a entenderles por dentro, desde su propia cultura mágico-religiosa, y de esa manera saber respetarles mejor y anunciarte a Ti que nos libras de todos los miedos que nos paralizan.

jueves, 22 de junio de 2023

MAMÁ

 

Songo, lunes 19 de junio de 2023

Cumpleaños de Mamá

 


           Ver la tele en Mozambique es bastante divertido. A mí me encantan las propagandas porque son muy alegres y africanas, y también los telediarios porque parecen no tener filtros de calidad y todos los días colocan noticias que llaman mi atención.

 

            Hace unos meses, el gobierno de Mozambique decidió publicar la Tabla Salarial Única (TSU), que desde que se publicó, comenzó a levantar ampollas por todos lados. Ayer los trabajadores del Municipio de Maputo (capital del país) comenzaron una huelga porque la mayoría sólo reciben 4.000,00 Mzn (unos 58 € al mes), siendo el salario mínimo de casi 7.000,00 Mzn.

 

            En la TV se veía a la gente fuera del Ayuntamiento protestando porque no les han subido el salario, según el propio gobierno ha ordenado desde hace meses. Pues, ni corto ni perezoso, salió el Alcalde del Municipio a hablar con los medios de comunicación diciendo: “Estamos tomando nota de todos los trabajadores que ayer y hoy han faltado al trabajo. Y sepan que los cabecillas están identificados y serán despedidos de inmediato, como es lógico”. Me quedé de piedra. El Alcalde siguió diciendo “parrafadas”, pero yo no salía de mi asombro. En este país no hay libertad de expresión, ni se hacen valer los derechos laborales fundamentales.

            Entre otras cosas, el Alcalde dijo que el ayuntamiento no tiene dinero para pagar porque tiene muchas deudas con proveedores de insumos y servicios, especialmente con las empresas de recogida de basuras. Dijo que después del coronavirus se quedaron sin entradas económicas y que por lo tanto no están obligados a pagar porque no tienen dinero en sus arcas municipales. Es decir, todo un hermoso elenco de desfachateces de un gobierno que se dice socialista, pero que no mira al pobre sino al rico (-la triste verdad del socialismo en todo el hemisferio sur-).

 

            Tatenda! Que todo un Alcalde del municipio capitalino de un país, diga con desparpajo que despide a quien va a la huelga, me viene muy bien para tomar contacto con esta realidad, para aterrizar una vez más en esta realidad africana. Mi Amada madre luchó por sus derechos, pero siempre trabajó en el escalafón más bajo. Su apuesta fue formar a sus hijos para que pudiésemos salir del pozo de la pobreza… y lo consiguió. Educarnos fue su mejor regalo y su mejor lucha. Ojalá que este pueblo también avance en la educación para que, quizá algún día, se pueda mejorar la defensa de los Derechos Humanos. Gracias mamá… hoy te pido que intercedas por estas mujeres mozambiqueñas que como tú trabajan para poder educar a sus hijos.

PAPÁ

 

Songo, sábado 17 de junio de 2023

Aniversario de la pascua de mi padre Rafael


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El mensaje decía lo siguiente: “Buenas tardes Sr. Padre Manolo. ¿Cómo está su salud? Nosotras bien. Queremos comunicarle que hoy recibimos un donativo de productos alimenticios del Sr. Pablo Jordán de la Iglesia Evangélica, pues desde pequeño tuvo pasión por ayudar a los niños huérfanos y pobres. Comenzó hace mucho tiempo a buscar y sólo hoy localizó (nuestro internado). Le pedimos su contacto de teléfono y nos lo dio. Él está disponible a ayudar cuando pueda. Trajo 30 kg de harina de trigo, 60 kg de arroz, dos cajas de refrescos Frozy, un paquete de papas fritas, dos paquetes de galletas, 50 cuadernos, 50 bolígrafos, 24 lápices y 10 litros de aceite para cocinar. Le hicimos fotos a él y a los productos”.

            Cuando lo leí me quedé sin saber qué decir. Me quedé impresionado por su generosidad. Ese mensaje me lo envió Fátima, la directora de nuestro internado infantil femenino. No es el único, pues ya tenemos un grupo de colaboradoras que son de otras iglesias presentes en Songo y que nos ayudan desinteresadamente. Es increíble, porque no nos promocionamos, ni hacemos ningún tipo de publicidad, pero algo tiene este proyecto que engancha mucho con el corazón.

            Me impresiona que vengan de otras iglesias a colaborar sabiendo que somos católicos, pero al mismo tiempo también pensé en el gran corazón que tiene el pueblo mozambiqueño. No son egoístas, son exageradamente generosos, y son una linda escuela para aprender a amar. Cuando le pregunté a Fátima por los detalles de la visita de Pablo, me dijo que había llegado en un coche pequeño y que dio varios viajes para poder traer todo lo que pudo. Me dijo que es un hombre muy sencillo y feliz.

 

            Tatenda! Este día recordando a mi padre lloré, pero de alegría. Y sentí que en Pablo hoy me visitó sin que pudiese verlo. Pablo es hoy Rafael que vino a echarme una mano en esta misión de sacar adelante a catorce niñas, como buen padre que siempre fue. Gracias por Pablo, por Rafael, por Fátima, por Rosi -que siempre me pregunta por las niñas- y por todas las personas de buen corazón que hacen presente eso de que SOMOS UNA GRAN FAMILIA.

 

viernes, 16 de junio de 2023

Todos son víctimas de la pobreza absoluta

 

Songo, jueves 15 de junio de 2023

 

            Al salir del supermercado me encontré con tres niños vendiendo manises. Normalmente les compro un paquete, aunque no siempre, porque sé que es una forma de “esclavitud infantil”. Son niños muy pobres que, aunque van a la escuela, todo su tiempo libre lo pasan trabajando para ganar unos céntimos. Conozco a uno de ellos, pues lo he llevado en mi coche al salir de la escuela, ya que vive cerca del internado de las niñas. Antes de despedirse, me dijo: “El domingo iré a… la casa grande” (dudó porque no sabía el nombre de esa casa). Yo le dije: “¿A la iglesia?”. Él respondió: “Sí, a la iglesia”. Me encantó su definición de iglesia, y me quedé pensando en lo sería una Iglesia como una casa grande…

 

            Los medios de comunicación internacionales no paran de hablar de la tragedia de un barco que naufragó con más de 400 personas a bordo. Sin embargo, aquí estamos más impactados con la tragedia ocurrida en Kenia y a la que parece que el mundo no mira: Han aparecido ya más de 350 cadáveres de miembros de una secta en los cuales sus dirigentes animaron a hacer ayuno para “encontrar a Jesús”; y lo peor es que permanecen desaparecidas otras 600 personas aproximadamente. La secta se llama “Fin del mundo” y desde abril en que estalló el caso, no paran de aparecer cadáveres por la selva, muchos enterrados en fosas comunes.


            Al mismo tiempo, hoy la RENAMO cerró su último campamento militar y entregó las últimas armas, quedando este día 15 de junio marcado como el fin de la guerra civil en Mozambique, guerra que comenzó en 1976. El abrazo del presidente de la república Filipe Jacinto Nyusi y del presidente de la Renamo, Ussufu Mumade, ponen fin a las hostilidades militares que tanto dolor, hambre y terror sembraron en este país a lo largo de décadas.

 

            Tatenda! Tú quieres que esta Casa Grande que es la Iglesia sea un espacio de vida, de libertad, de alegría, de acogida para todos. Los que fallecieron en el naufragio en las costas de Grecia y los fallecidos por hambre en la selva de Quenia, son una pequeña muestra de la injusticia de nuestro mundo: pienso en los que vendrían huyendo de Siria o de Libia, y en aquellos que buscando un futuro mejor para sus familias cayeron en las manos de la secta “Fin del mundo”, todos son víctimas de la pobreza absoluta que genera un sistema injusto. Y es curioso, los que mueren en el norte siguen “valiendo más” que los que mueren en el sur… Danos Señor, ojos para sentir y corazón para ver, y una Casa Grande donde acogernos como hermanos, todos hijos tuyos.

martes, 16 de mayo de 2023

El Padre Pío

 

Tete, lunes 09 de mayo de 2023
 
 
El día fue más que completo. Pasamos por Marara Cachembe y me quedé impresionado por dos motivos en concreto: su gran población y el número de militares. Estábamos tan impresionados con la cantidad de militares que había merodeando por allí, que Don Diamantino me hizo parar el coche para preguntarle a uno si hoy venía el presidente. Su respuesta, con sonrisa incluida, fue: “No. Estamos en formatura”. No sé cómo traducirlo, pero simplemente estaban los efectivos militares que pertenecen a Marara Cachembe para hacer recuento. Nos quedamos con los ojos como chernes. La siguiente pregunta de Don Diamantino no se hizo esperar: “¿Y cuántos militares son aquí?” Respuesta: “Setenta”. Marara puede tener 5000 habitantes, pero cuenta con 70 militares, una barbaridad que nos habla del país en que vivimos donde la inversión en gasto militar es brutal.
 
De allí fuimos a Tete (voy a omitir mi paso por la Oficina de Turismo para declarar la artesanía que llevo, pues fue un episodio dantesco). Y a las dos de la tarde nos fuimos a Boroma. Están rehabilitando la misión las Comunidad Semillas del Verbo. Es una maravilla, porque están dando la vida, en una resurrección silenciosa, a una misión abandonada durante décadas. Disfruté de lo lindo y acabamos celebrando la eucaristía. Me pareció estar en otro mundo, pues la belleza del río Zambeze al atardecer en Boroma es un regalo divino.
 
Sin embargo, de este día destaco un encuentro. Cuando nos dirigíamos a Boroma vimos un camión, y a lo lejos distinguí una figura cada vez más especial en mi vida: el Padre Pío. En el camión, propiedad de la diócesis de Tete, venía el P. Sandro con otro señor, y habían pegado un cartel delante con algo escrito: Hospital móvil Padre Pío, y una foto suya. Don Diamantino me comentó que hay un voluntario que está por aquí trabajando en la salud de los pueblos. Por la noche, al llegar a la diócesis conocí a Pedro. Pedro es un señor eslovaco de Bratislava con una melena tan grande como su corazón. Irradia alegría, fe, entusiasmo por la vida, por la iglesia y por África, pero sobre todo por el Padre Pío. Estuvimos hablando del oro y del moro, pues es un excelente conversador. Fue jugador de fútbol y entrenador en la segunda división de fútbol de Eslovaquia. Tiene una hija de 9 años, aunque está separado. Actualmente trabaja como taxista, y se viene tres meses aquí para echar una mano. Nos contó que había llevado en el Hospital del Padre Pío a todos los niños de la calle que viven en Tete para darles un paseo a Boroma y jugar un partido de fútbol. ¡Increíble! Es todo corazón y entrega, y es de esas personas a las que les brillan los ojos de felicidad cuando cuentan sus historias de vida. Sólo podía dar gracias al escucharle. Yo estaba rendido de cansancio, pero el alma me pedía seguir con él charlando animadamente, así que estuvimos un buen rato de palique.



Tatenda! Qué lindo es Señor encontrar Pedros, nuevos Pedros como aquel que Tú llamaste para seguirte; hombres fuertes, emprendedores, entusiastas, llenos de fe y de amor por la humanidad caída, que buscan dinero donde no lo hay (pues lo gastan en el “Ministerio de Defensa”) para comprar medicamentos, para gasolina o para pagar personal médico en su asociación del Padre Pío… Gracias Señor por su lindo testimonio, por sus ojos brillantes hablando del Padre Pío, de los niños de la calle, del fútbol o de los curas que lo han visitado en Bratislava. Dame Señor el regalo de ser su amigo…

Enamorado de Mozambique y de África…

 

Songo, domingo 07 de mayo de 2023

No lo recuerdo bien, pero Bertold Bretch decía algo así: “Hay hombres que luchan un día y son buenos; otros luchan un año y son mejores; otros luchan muchos años y son muy buenos; pero los hay que luchan toda una vida… esos son los imprescindibles”. Hoy esta sentencia para mí tiene un nombre: Baba Alberto Font Castellà.
 
 
Veníamos de subir a la cruz del monte en el final de nuestra visita pastoral, muy felices por todo lo vivido esta semana con Don Diamantino, y al entrar en casa nos encontramos a Alberto preparando unos huevos fritos con delantal incluído. Alberto com sus 91 años y casi 66 vividos en Tete-Mozambique está hecho de otra madera.
 
 
 
El impacto fue tan bonito que todos comenzamos a reír, y algunos jóvenes le sacaron fotos, o se hicieron fotos con él al verlo cocinar. Fue la guinda del pastel. Es indescriptible lo que se puede aprender com un hombre así: espiritual, servicial hasta limites insospechables, cariñoso, firme en sus convicciones, entregado pastoralmente, enamorado de Mozambique y de África… Lo que el Papa Francisco llama “el santo de la casa de al lado”, pero con la dicha de que yo lo tengo en casa.
 
No sé si algún día me animaré a escribir sobre él, porque me falta tiempo, pero sería una pena que una vida tan plena, tan humana, tan de Dios, pueda caer en el olvido.


Tatenda! Acabó hoy la visita pastoral del obispo con una fiesta por todo lo alto, pero sin duda alguna, me quedo con la foto grabada en mi retina de este MISIONERO sirviendo vestido de Máster Chef a sus compañeros que venían cansados de subir una montaña. Señor, sé muy bien cómo lo cuidas y cómo él te ama, y también sé que ese amor mutuo será para toda la vida.