domingo, 17 de enero de 2016

Viven en la extrema pobreza, pero sin perder la alegría de vivir.



Missão, terça-feira 05 de Maio de 2015

                Creo que nunca acabaré de sorprenderme ante la realidad en la que vivo. Visité el Núcleo de Beato que se reunió en la casa de Lina Zitha. Al terminar fui a visitar a la familia Tovela, a la madre de Sérgio e Isrom porque me pidió leche y cereales el domingo pasado. Allí estuvimos charlando con su padre hasta que anocheció, y tuvimos tiempo de escuchar algunas historias “para no dormir”.
                Entre risas, nos contó cómo nasció Isrom. Él no sabía que su hija estaba embarazada, y ella, por ser deficiente mental, tampoco lo sabía. Pensaban que tenía  gases, y su padre le daba masajes en el estómago. Le extrañaba notar que algo se movía (pero como aquí piensan que las personas pueden tener cobras dentro…), pero no le dieron importancia.
                El nacimiento de Isrom fue de esta manera: ella sintió dolor y se puso a caminar mientras rompió aguas y dio a luz caminando. El bebé cayó al suelo y ella siguió caminando de tal manera que arrancó de cuajo el cordón umbilical. El desgarro fue brutal, y su padre fue a buscar a sus vecinas. Cuando vieron al bebé que no paraba de sangrar por su ombligo, cargaron a su madre y al bebé y los llevaron al hospital de Korumana y de allí los enviaron a Maputo. Allí pasó su primer mes de vida.
                Isrom ya tiene unos 10 años y todavía no ha ido a la escuela. Parece ser que su madre tiene como manifestación de su enfermedad mental, el no poderse separar de sus hijos ni siquiera 10 minutos. Así que sus dos hijos están todo el día con ella.

                Ni bongile! Creo que ayer se cumplieron dos años de mi accidente con el Land Cruiser, y hoy me llegó una carta del Tribunal de Moamba que ya menciona la ejecución de la sentencia. Sin embargo, mi oración es por esta familia Tovela, que viven en la extrema pobreza, pero sin perder la alegría de vivir.

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