Koboko, quinta-feira 23 de Setembro de 2010
Lc 9, 7-9
¿A dónde vamos a parar? Hace unos meses el Gobierno del país subió la tarifa de residente de 2.000Mt para 25.000Mt. Hace unas semanas hubo 12 muertos y cientos de detenidos y heridos en Maputo porque subieron el pan (aunque ahora han dado marcha atrás). Y hoy me encuentro con que en Correos antes cobraban 33 Mt por enviar una carta y ahora vale 92 Mt; y para más INRI, recibir un paquete costa 40 Mt y ahora 170 Mt. El ritmo de vida se dispara injustamente en este país. Está claro que suben a destajo en aquellos sectores donde saben que pueden ganar sin mucha resistencia, sin embargo, así frenarán aún más el crecimiento de la nación.
Me tocó cargar con el mochuelo, porque recibí dos cajas, dos paquetes registrados y envié una carta. A partir de ahora, quiero aprovechar cuando haya viajes de conocidos para España para mandar cosas, y el resto de los envíos hacerlos en paquetes grandes. Además, la Embajada de España ya no hace el servicio de envío de cartas, así que cada vez se nos dificulta más la comunicación epistolar.
Por lo demás, el día en Maputo fue bueno. Visitamos a las Hermanitas, tan simpáticas y acogedoras como siempre. Pepita y Cariely consiguieron hacer casi todo lo que tenían previsto, y yo no me quejo, salvo del incremento de los precios (un saco de cemento ya está a 350 Mt, o lo que es lo mismo, unos 8 €)
Inkomu! Por tantos regalos inmerecidos en las cartas y paquetes que recibí. Sin embargo, y como signo opción por la pobreza voy a renunciar a tanta generosidad por parte de mi familia y amigos, porque aunque comparto lo que recibo, el gasto de allá y de acá es tan exagerado que va en contra de mis principios de austeridad y pobreza.
